Los barrancos de Masca y del Infierno

 

Wladimiro Rodríguez Brito *

La pasada semana tuvimos un encuentro con los vecinos de Masca, que se desarrolló en un ambiente de cierta crispación, ante una propuesta que realiza la Oficina de Gestión del Parque Rural de Teno para intentar mejorar el uso público de este entorno privilegiado por la naturaleza. En este campo no podemos obviar una experiencia tan importante para la isla como es el caso del Barranco del Infierno. Se trata en estos dos casos de dos auténticos oasis históricos, cuya abundancia hídrica propició el asentamiento de población y una economía basada fundamentalmente en la agricultura. En el Barranco del Infierno el agua se canalizó hacia afuera y sirvió para la creación y fortalecimiento del Señorío de Adeje. En Masca, por el contrario, el agua se quedó entre los riscos del barranco, contribuyendo a que se levantaran miles de paredes en sus límites.

Masca, en la actualidad, ha perdido buena parte de su actividad agrícola, que ha ido siendo sustituida por el turismo y los servicios. Aún continúa siendo un oasis de naturaleza agreste y paisajes serenos, que es visitada por decenas de miles de personas, hasta medio millón al año (1.200 personas al día), lo que le convierte en el paisaje natural con mayor afluencia de la isla, después del Teide. Como se puede suponer con facilidad, esta presión sobre un territorio frágil genera tensiones e impactos crecientes que desde el Cabildo Insular de Tenerife tratamos de atenuar. En este sentido, las administraciones públicas implicadas, desde el Ayuntamiento de Buenavista hasta el Gobierno de Canarias, pasando por la Corporación Insular tenemos el compromiso y la responsabilidad de arbitrar un modelo que se adapte a estos nuevos problemas tratando de compatibilizar el respeto a los valores naturales y culturales del entorno con la mejora de la calidad de vida de los vecinos. En ningún caso, se puede mirar hacia otro lado y dejar que los problemas se resuelvan por sí solos. Esto no ocurre en ninguna parte. Ahora bien, el camino para hallar soluciones pasa inevitablemente por el dialogo y el consenso, bajo la premisa de garantizar un futuro mejor para este núcleo y sus habitantes.

Es evidente que el borrador del Proyecto de adecuación de los accesos a Masca no gusta a buena parte de los vecinos. Precisamente, por esa razón se les presenta, para que puedan argumentar, discutir, aclarar, matizar o rebatir los puntos oscuros de un documento que tendrá una repercusión sobre su entorno de vida. Nosotros no gobernamos -y lo hemos demostrado- a golpe de decretazo ni por interés recaudatorio. El único lema que nos ha guiado en los últimos años es trabajar codo con codo con la gente de Teno y en esa línea pensamos continuar, esforzándonos por mejorar la calidad de vida de los vecinos y, también, la atención al visitante, tal y como ha ocurrido en el Barranco del Infierno, donde ha aumentado de forma notable la seguridad de los senderistas, han disminuido a niveles anecdóticos los accidentes, al mismo tiempo que ha aumentado el nivel de conservación del ecosistema y los guías oficiales informan con rigor y conocimiento a las personas interesadas en conocer este bello rincón de nuestra tierra. Además de dignificar y proteger este espacio hemos generado un número considerable de empleo estable y cualificado ligado a la conservación de la naturaleza. Bien es cierto que a pesar de los 3 euros que se cobra por hacer la ruta no evitan un déficit anual que cubren Cabildo Insular de Tenerife y Ayuntamiento de Adeje a partes iguales pero los objetivos principales que hemos expuesto con anterioridad se están cumpliendo.

En Masca queremos aplicar todo lo aprendido en el proceso de gestión del Barranco del Infierno, adaptando el modelo a la geografía física y humana de este territorio, sin tomar atajos y sin plazos, contando con la colaboración y participación activa de sus moradores, con el ánimo de que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa, y que todos buscamos garantizar el futuro de este entorno que, en estos momentos, se ve amenazado por una afluencia masiva de personas y coches. En ese camino, en esa apuesta, por el medio ambiente y por la gente que lo hace posible, estaremos siempre. Nuestro deseo es que podamos consensuar, entre todos, un modelo de gestión del uso público que evite daños irreparables.

* Consejero de Medio Ambiente y Paisaje