MASCARADA
Teodoro Santana
La palabra carnaval viene del italiano "carnelevare", literalmente "quitar la carne", en referencia a los tres días que preceden al miércoles de ceniza. La primigenia intención de este "descarnamiento" era el individualismo civil, la irreverencia, la trasgresión. O sea, todo lo contrario de la diversión ordenada y vallada a la que ha sido reducido aquí.
Aquel carnaval propio, en que las parrandas de mascaritas iban por los barrios y pueblos guitarra en mano dando la murga, ha sido liquidado. En vez de un carnaval inteligente, irreverente y pícaro, tenemos una especie de discoteca al aire libre. Y televisada. Y en vez de ser los ciudadanos los que se vacilan al poder, son los poderosos los que engañan y toman el pelo a los ciudadanos.
Así tenemos a Adán Martín, contándonos una milonga sobre el artículo 424 del nuevo tratado constitucional europeo, cuando lo único que se dice en él es que el Consejo de ministros comunitario será quién decida sobre nuestro futuro en materia aduanera y comercial, fiscal, zonas francas, políticas agrícola y pesquera, abastecimiento de materias primas y bienes de consumo esenciales y ayudas públicas. Nada se garantiza, a nada se compromete. Por no hablar de la referencia que hace a nuestro "clima adverso". Constitucionalizada la Canarias mendicante. Y eternamente dependiente.
Tomadura de pelo también la del miembro lanzaroteño de esa cámara inútil que es el Parlamento europeo. Manuel Medina dice que "ningún canario con dos dedos de frente votará en contra de la Constitución Europea".
Efectivamente: se requieren cuatro dedos de frente. Y, sencillamente, leer uno mismo el articulito de marras, tal y como está escrito, y no la versión enmascarada de la propaganda oficial. Claro que el señor Medina tiene que defender su sueldo, que no es poca cosa. Una razón para que él vote sí, pero no los demás.Mascarada, en fin, que en pleno siglo XXI, haya que recurrir en Canarias a una forma de lucha contra la tiranía tan terrible como la huelga de hambre. Este año, comprenderán, me voy a disfrazar de bombero. Solidariamente, o sea.