AHORA MAS QUE NUNCA:
NO AL PUERTO DE GRANADILLA
Carmen Nieves Gaspar Rivero *
Pensábamos que lo habíamos visto ya todo, que nada nuevo nos sorprendería sobre el tan traído y llevado puerto de Granadilla; pero no, Ħque va!, hay novedades, hay "propuestas nuevas", nos dicen que se ha transado, que se ha cedido. Pero no nos engañemos, o mejor dicho, no nos dejemos engañar, porque eso se trata de hacer ver a los que, expectantes, somos testigos de cómo se comercia con nuestra tierra, nuestro futuro, nuestras opciones para poder vivir en el sur de Tenerife con una mínima esperanza de calidad de vida.
Escuchábamos hace pocas semanas cómo la Ministra de Medio Ambiente se pronunciaba sobre el fuerte impacto ambiental que tenía el Puerto proyectado en Granadilla; poco después, Juan Carlos Alemán nos sorprendía proponiendo algo que, ya desde Coalición Canaria en Granadilla se había propuesto, y es la celebración de un referéndum sobre el tema del puerto de Granadilla; ipso facto, desde Coalición Canaria se apoyó esta propuesta, diciéndose que no había inconveniente en tal celebración.
Mientras tanto, en Madrid se decidía nuestro futuro.
Días después comprobamos como tratan de vendernos "un puertito de 900 metros", un recorte, según dicen con "escasa o nula afección ambiental, social y económica". La ceremonia del despiste, żo del disparate?. Desde luego, la ceremonia de la confusión.
Porque por mucho que se reduzcan 300 metros, el proyecto, la idea, lo que se pretende sigue siendo lo mismo: un macropuerto para Granadilla. Así de claro, y así de lamentable.
Algunas personas se preguntarán, porqué este recorte, porqué quitarle 300 metros al que se decía que era el puerto mínimo necesario. A nosotros sólo se nos ocurre una respuesta: no era el mínimo y no era necesario.
Llega el mes de noviembre y todo el mundo parece tener prisa por intentar encajar las fichas del proyectado puerto de Granadilla. Noviembre es el mes clave de dicho proyecto y todos los sabemos. Es el mes en que la Unión Europea decide apostar o no por este proyecto (y por lo tanto poner el dinero o denegarlo) y es también el mes en que la población de a pie tiene la oportunidad de pronunciarse sobre el mismo.
Y es por esta prisa que la pasada semana se reunieron en Madrid los representantes del Gobierno Canario y de la Administración Central y, "tijera y pegamento en mano", sobre la base de un proyecto, decidieron recortar 300 metros intentando así contentar a ecologistas, políticos europeos y canarios y, en general a una opinión pública canaria que, a fecha de hoy se plantea asistir o no a una manifestación que, sin llegar a ser el gran "movimiento de Vilaflor" puede ser un toque de atención para todos esos que gobiernan, o desgobiernan, desde las poltronas políticas o desde el interés de unos pocos que pesan porque llevan dinero en los bolsillos.
Pero desde Coalición Canaria en Granadilla entendemos que ese pretendido recorte no es más que una capa de maquillaje que ahora se intenta poner al proyecto. Ya lo dijo al día siguiente de anunciarse el recorte el alcalde granadillero, "no descarta ampliaciones en el futuro". Está claro que se le "fue la lengua un poco" porque, con esa simple afirmación ha tirado por tierra todo el trabajo de la semana pasada en Madrid, cuando se nos intentó vender una reducción en las dimensiones del proyectado puerto.
Y es que Jaime González Cejas ha dado en la diana de lo que pensamos muchos con esa pretendida reducción: esto no es más que la primera fase del puerto y que una vez que esto empiece no tendrá límites en su ampliación. żO acaso queda algún iluso que crea que, una vez puesta la primera estructura, no se van a encontrar razones para seguir ampliándola?. Una vez comprobado que, una a una, todas las razones que justificaban este proyecto se han ido quedando en entredicho, no nos cabe ninguna duda de que, si se empieza, se seguirá en la línea de ampliación. Y si, ahora restamos 300 metros con tijeras, dentro de poco nos los multiplicarán "con calzador". Que no nos engañe ni Jaime Cejas ni ningún otro, lo de ahora es sólo el maquillaje hollywoodiense, con parafernalia periodística por todo lo alto incluida, que pretende conseguir convencer a los indecisos sobre la conveniencia de este proyecto.
Incluso a nosotros, que se nos echa en cara que vamos en contra de los posicionamientos de nuestro partido a nivel regional (cosa que es cierta en este tema), nos han salido compañeros de cama que no esperábamos. Y así nos encontramos con componentes del PSOE que, desde la capital de la isla, solicitan la retirada del proyecto por entenderlo como lo que es, una mentira. Y no deja de ser una más que viene a sumarse a las ya expuestas por nosotros en varias ocasiones: la imposibilidad de crecimiento del puerto de Santa Cruz; la diversificación de la economía que el puerto supondría en la economía canaria; la creación de puestos de trabajo para nuestros hijos y nietos, etc.; en definitiva, la necesidad del puerto de Granadilla: la gran mentira.
Precisamente porque somos nacionalistas, porque somos progresistas, porque vivimos aquí, y pretendemos seguir haciéndolo, y porque queremos un futuro mejor para todos, creemos que no podemos permanecer callados ante este injustificado y peligroso atentado que se trata de cometer contra nuestra tierra y contra nuestro futuro; nos hubiera sido muy fácil asentarnos en la comodidad de una oposición fuerte, con opciones de gobierno para las próximas elecciones y "verlas venir". Pero no queremos gobernar Granadilla como lo hace Jaime González Cejas que se escuda en unas siglas para cometer y alentar actuaciones como ésta. No queremos mejorar nuestro municipio, ni representar a nuestros vecinos, aquellos que confiaron en nosotros, haciendo lo mismo que hace el PSOE de Granadilla. No vamos a hacer lo mismo bajo otras siglas. Por eso, tenemos el deber moral, y la obligación política de ser dignos y hacernos merecedores de representar a los miles de vecinos que un domingo de mayo de 2003, sin coacciones, sin "debernos nada", sin esperar recompensa personal alguna, nos dijeron que trabajáramos por Granadilla. Y desde esa legitimidad, y con la firme convicción de que el tiempo nos dará la razón, lo hacemos.
Por estas razones, y reiterando que lo que está en juego, no es sólo lo que pase con las Playas Grandilleras, o con nuestro municipio en particular, resulta evidente que las cifras y las realidades objetivas hablan, a día de hoy, de que el Puerto de Santa Cruz no sólo se va a ampliar, sino que el sureño será sólo un complemento al capitalino; las cifras hablan, desde las previsiones más optimistas, de que el puerto granadillero sólo influiría en el 5% de nuestro PIB, eso sí, poniendo en grave riesgo lo que, directa o indirectamente nos da de comer a la mayoría de nosotros (el turismo) por la coexistencia, en apenas 30 Km. de distancia, de la mayor parte de la planta alojativa de Tenerife y un puerto Industrial en constante crecimiento. Y en cuanto a la creación de puestos de trabajo en un puerto mecanizado, nada hay que alegar: se creará demanda de trabajadores sin cualificación para la construcción del puerto. Dichos trabajadores aumentarán la población de nuestro sur de manera, cuando menos, impredecible. Con ello conseguiremos que los problemas sociales que a día de hoy no están resueltos queden en meras anécdotas comparados con los que se nos puede venir encima: colapsos en la sanidad, tanto en los centros de salud como en el tan anhelado Hospital del Sur; falta de recursos de los servicios sociales de los municipios sureños que se tendrán que hacer cargo de problemas sociales de toda índole; desmembración social por falta de identidad cultural; problemas para escolarizar a nuestros niños (recordémosle a Jaime González Cejas que para el próximo día 26 de noviembre hay convocada una manifestación por parte del Consejo Escolar municipal, que preside su concejal de cultura y educación, por la urgencia en la construcción de centros escolares en nuestro municipio) por falta de plazas en la educación pública, etc. Pero una vez esté concluido el puerto, algunos ya habrán conseguido su objetivo, serán un poco más ricos y, como siempre, serán quienes vengan de otras latitudes los que se llevarán lo que el puerto pueda dejar; para los de aquí, las migajas. Eso si, nos quedará marginalidad, contaminación, inseguridad, e imposibilidad de dar cobertura a las demandas cada día más numerosas y acuciantes de las miles de personas que acudirán, más por la llamada que por la oferta real, de esa pretendida oferta de bienestar para todos.
Pero si dolorosas son las mentiras, no lo son menos las medias verdades que se cuentan. Y es que no hay que ser adivino para saber cuál es el futuro que nos espera tras la construcción de este puerto: ya se han empezado a lanzar globos sondas sobre la desmantelación de la refinería de Santa Cruz con su consiguiente traslado hacia el Polígono de Granadilla; se "rumorea" la conveniencia de la desmantelación de la central de Unelco en Caletillas y concentración de dicha actividad en el mismo Polígono; oímos hablar de la necesidad de un tendido de alta tensión (y recordemos que aún no se ha solucionado el tendido del sur) para llevar la energía hacia la zona norte de la isla, etc, etc.
En definitiva, parece quererse convertir el sur en el vertedero de la isla, mientras se hacen malabarismos para ponerle una venda, con el slogan de "isla amable", a los turistas que aún nos visiten; una auténtica barbaridad, una temeridad, la bacinilla junto a la lata del gofio. Y no quieran vernos como unos tremendistas que vemos el fin de nuestra isla tal y como la concibieron nuestros padres, es que nos sentimos responsables de la isla que le dejaremos a las generaciones venideras.
Y sólo sería un problema para el sur, si no se diese la circunstancia de que es justo el sur, el que, al menos de momento, garantiza el cierto bienestar económico de toda la isla. No nos engañemos, si "matamos la gallina de los huevos de oro", si "matamos el sur", toda la isla y toda Canarias se verá afectada. No es un problema exclusivo para los granadilleros, ni para los sureños, es un problema de todos, porque no será posible afectar tanto a una parte de la isla, sin que toda ella sufra las consecuencias.
Dice Jaime González Cejas que "no tiene sentido mantener la convocatoria de la manifestación del 27 de Noviembre", pero para Coalición Canaria en Granadilla, ahora más que nunca tiene sentido esta manifestación. Porque lo único que se ha intentado hacer con las maniobras de la pasada semana, entre Gobierno Central y Gobierno de Canarias, es conseguir convencer a la ciudadanía de que ahora se va a construir un puerto "dimensionado". Falso, una vez más, sólo se intenta camuflar el macropuerto que se nos viene encima. No ha sido más que una estrategia para callar algunas bocas y parar algunos pies que se encaminaban decididos a dicha manifestación. Ahora más que nunca se deben reafirmar nuestros pasos y dejar claro que NO queremos puerto en Granadilla, porque los pretendidos 900 metros, son sólo el principio de una escalera de caracol que pretende seguir creciendo en un futuro bastante cercano. ESTE ES EL INICIO DEL MACROPUERTO, una burda argucia en la que, los que están empeñados en justificar lo injustificable, no nos harán caer. Por eso, más que nunca decimos NO AL PUERTO DE GRANADILLA.
Es el momento de que tod@s los que pretendamos defender nuestro futuro hablemos. Y LA PALABRA LA TENEMOS EL PRÓXIMO DÍA 27 DE NOVIEMBRE EN LA MANIFESTACIÓN CONVOCADA PARA PARAR ESTA LOCURA.
En Coalición Canaria en Granadilla hemos hecho todo lo que hemos podido; seguiremos luchando, pero ahora está en nuestras manos, en nuestras voces, depende de nuestra presencia, de la de tod@s, porque entre todos podemos pararlo. Nos vemos el 27 de noviembre en S/C.
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PORTAVOZ DE COALICIÓN CANARIA EN GRANADILLA DE ABONA