Mauritania
ante las elecciones
Antonio
Cubillo Ferreira
(*)
El
próximo domingo tendrán lugar las elecciones en el vecino país del Senegal,
que atraviesa una grave crisis gracias a la política del actual presidente Wade
y a la situación en
la Casamance
(sur de Senegal), donde existe una situación de guerra larvada, con
implicaciones internacionales, ya que el Gobierno marroquí ha enviado una compañía
de militares para actuar en dicha zona ayudando al ejército senegalés. Es por
ello que existe una preocupación en Mauritania por lo que sucede en su entorno,
sobre todo en estos días, debido también a los sucesos sangrientos en Conakry
del 17 de febrero (120 muertos), causados por la represión del Gobierno de
Lansana Conté, ya que el 11 de marzo tendrán lugar las elecciones en este país
africano. Todo ello, además, mezclado con el malestar que existe en Mauritania
por la presencia en territorio mauritano, estos días, de militares españoles,
potencia europea que coloniza aún parte del continente africano (Canarias,
Ceuta, Melilla, islas Chafarinas, peñones de Alhucemas, de
La Gomera
, Perejil), y de los planes que tiene
la Unión Europea
de infiltrase de nuevo en el África Occidental con la disculpa de la salida de
cayucos, donde huyen hombres y mujeres de las zonas de guerra como
Guinea-Connakri y
la Casamance
del Senegal, entre otras.
En la
actualidad gobierna en Mauritania el Consejo Militar por
la Justicia
y
la Democracia
(CMJD), presidido por el coronel Ely Ould Mohamed Vall. Autor del golpe de
estado del 3 de agosto de 2005 contra el régimen dictatorial de Maaouiya Ould
Taya, el CMJD ha prometido públicamente instaurar la democracia en el país. En
efecto, el pasado 26 de enero se publicaron las listas provisionales, por el
Consejo Constitucional, de los candidatos a la presidencia. El 23 de este mes de
febrero se abre la campaña electoral; el 11 de marzo tendrá lugar la primera
vuelta y el 25 la segunda vuelta presidencial. El presidente entrante tendrá un
mandato de cinco años renovable una sola vez.
El CMJD ha
dicho públicamente que ninguno de sus componentes ni los miembros del gobierno
de transición podrá presentarse a las elecciones. Antes del 24 de enero, ya se
había presentado una gran lista donde aparecen personajes conocidos por un
pasado no democrático como Sidi Ould Cheikh Abdellahi, antiguo ministro de los
presidentes Mouktar Ould Dada y Ould Taya y Zein Ould Zeidane, gobernador de
la Banca Central
, que dimitió para poder presentarse como digamos... independiente.
Actualmente, la
lista definitiva está formada por unos 20 candidatos aunque sólo tienen
posibilidades de éxito 5 ó 6 de ellos, Zeine Ould Zeidane (independiente),
Ahmed Ould Dada (RFD), Sidi Cheikh Ould Andellahi (independiente), Messaoud Ould
Bulkheir (antiguo ministro bajo Ould Taya, líder histórico de El-Hor,
movimiento por la defensa de los Haratines -antiguos esclavos liberados-, quien
señaló que la esclavitud ha existido oficialmente en Mauritania hasta 1980, en
que fue decretada ilegal; ahora se presenta por APP (Alianza Popular
Progresista) Saleh Ould Mohamedou Hanena (Harem) y Mohamed Khouna Ould Haidallah
(antiguo jefe de Estado entre 1980 y 1984, que se presenta como independiente).
Se sospecha en
los medios políticos mauritanos que el candidato secreto del Consejo Militar
pudiera ser Abdellahi, antiguo ministro de
la Pesca
en tiempo de Ould Taya, aunque todo se decidirá en el momento del voto. Muchos
observadores temen la clásica compra de votos pues los intereses económicos en
juego actualmente son muy grandes. La explotación de los pozos de petróleo
"Off shore" en la zona de Chinguetti ha convertido al país en una
futura potencia petrolera; actualmente produce 37.000 barriles/día y se
calculan 150.000 para 2010, lo que, sumado a la gran producción de hierro, 11
millones de toneladas al año, con un precio de 40 dólares/tn, indican los
intereses económicos en juego. La compañía española Repsol, aliada con la
neerlandesa ING, ya están ofreciendo sus servicios y distribuyendo cantidades
de dinero en ciertos medios políticos. Grandes bancos comienzan a interesarse
en este país de 3 millones de habitantes, como
la BII
;
la Societé Génerale
y BNP Paribas desean invertir en las riquezas petroleras y en la instalación
de molinos de viento, y no nos extrañaría nada que sectores bancarios españoles
comiencen a interesarse también en este país vecino de nuestro Archipiélago,
así como las Cámaras de Comercio canarias, que van a servir de trampolín a
las empresas norteamericanas que quieren establecerse en el África Occidental.
Tenemos que
seguir de cerca estas elecciones, pues todo lo que suceda en estos países
africanos de nuestro continente interesa para el futuro de esta colonia una vez
seamos un Estado con su política exterior propia.
(*)
Abogado
Publicado en El
Día, 21-02-2007