DESDE EL GUINIGUADA

MAXORATA EÓLICA

 

Félix M. Arencibia

 

Eolo se debate furioso en la Maxorata agitando las melenas de nuestra palmera canaria, que se deja arrastrar sin atreverse a oponerse a tan poderosa fuerza. Doramas Martín está descansando estos días en nuestra isla de Fuerteventura donde el viento está siendo una constante. Mientras, disfruta de la lectura de un nuevo libro. Piensa que la isla de Erbania, Capraria o Planaria, pues por distintos nombres fue conocida, una vez conquistada en el siglo XV, a diferencia de las islas de Gran Canaria, Tenerife y La Palma que pasaron a ser realengas, dependían de directamente de la corona, formaron parte junto al resto del Archipiélago a distintos señoríos. El feudalismo y la explotación fue en ellas más intenso que en las centrales. Esta situación permaneció hasta el siglo XIX. La salvaguarda de los intereses de los señoríos y de la metrópoli correspondió a los militares representados por los coroneles.

 

Durante el siglo XX pasaron a depender de las capitalinas. Sus caciques comerciantes e intermediarios llevaron los productos alimenticios y de todo tipo muchos más caros y así padecieron una doble explotación. En épocas más recientes estas islas han ido progresando. Se nota en sus carreteras y demás infraestructuras. Sin embargo la vida sigue siendo cara en Fuerteventura, tanto que es difícil desplazarse de otras islas a trabajar cuando hay que pagar alimentación, hospedaje y traslados para visitar a los familiares. Muchos profesores y otros profesionales han tenido que ir y gran parte del sueldo se les ha ido en gastos.

 

La población de la isla se ha multiplicado enormemente en las últimas décadas. Ha ido llegando gente de las más variopintas nacionalidades (europeas, americanas.) a instalarse atraídas por la mina que ha supuesto el turismo y el sector de la construcción. Tanta ha llegado que ya supera a la población nativa creando un problema de tipo cultural y ojalá que no de convivencia. Con respecto al sector del cemento, éste está avanzando a un ritmo acelerado horadando la isla, su antigua tranquilidad y poniendo en peligro sus valores paisajísticos naturales.

 

La codicia de algunos ha ido creando un resentimiento que ha terminado en el llamado Pleito Insular, que ha arrastrado muchas veces a los canarios de unas islas contra los de otras. Las políticas de muchos de nuestros gobernantes y una determinada prensa ha alimentado este famoso pleito que no le ha faltado pirómanos foráneos que conviven con nosotros. Lo que sí está claro, piensa Doramas, es que nuestro país a pesar ser fragmentado tiene unos intereses comunes que se simbolizan en el mar que los une. Hemos de superar todos estos recelos que fomentan algunos para construir un proyecto común que nos granjee un futuro próspero, en paz y libertad. Doramas nos deja con unos versos del poemario "Bicácaro de amor apasionado": "Penetraremos hasta el interior / del cuerpo de nuestra isla / y nos refugiaremos en los pechos / de nuestras erectas cumbres."

 

http://doramas1924.blogspot.com

 

"Hemos de superar todos estos recelos que fomentan algunos para construir un proyecto común que nos granjee un futuro próspero, en paz y libertad."