DESDE EL GUINIGUADA

MEMORIA Y POLÉMICA

 

Félix M. Arencibia

 

Magec se asoma entre los negros nubarrones e ilumina la mañana que aún se despereza. Bencomo Marrero, el profesor nunca retirado, que toma un café en la terraza de un bar de una capital, trata de analizar la película que ha visto este fin de semana. Su título es “Salvador”, cuando lo conoció pensó en que se trataba de Salvador Seguí (apodado “El Noi de la Sucre”). Este anarcosindicalista, fue un luchador anticapitalista de la clase obrera que murió asesinado en Barcelona el año 1923 por unos pistoleros a sueldo de la patronal. Pronto se dio cuenta que no se trataba de él sino de Salvador Puig, otro joven anticapitalista, anarquista y antifranquista. Eran unos momentos difíciles cuando el franquismo daba sus últimos coletazos. Había manifestaciones y represiones en las que murieron varios obreros y otros anónimos antifascistas. Por aquellos años se perpetró el asesinato de Carrero Blanco,  heredero del caudillo.  Todo ello le hizo presentir que la película resultaría polémica.

 

Bencomo piensa que la película destaca la parte más espectacular de la lucha de jóvenes anarquistas anticapitalistas: el atraco de bancos para financiar su causa y la de las organizaciones obreras; Su enfrentamiento con la policía y la muerte de uno de éstos; sobre todo el encarcelamiento y encauzamiento por parte de un tribunal militar de Salvador Puig, que de alguna manera fue el chivo expiatorio. La película como tal está bien lograda, da como resultado un buen artículo de consumo fílmico. El trabajo del los intérpretes resulta destacable, tanto el de Daniel Brühl, alemán de origen catalán, que interpreta a Salvador Puig; de Tristán Ulloa, el abogado; Leonardo Sbaraglia, el funcionario de prisiones; Leonor Watling, el amor de Salvador; Ingrid Rubio… Una cosa sería, medita Marrero, que resultase un producto de cine decente, otra que reflejase  con fiabilidad la verdad histórica y los ideales de aquellos muchachos. Por ello quizás tengan razón los grupos que se oponen a ella. Un pequeño ejemplo: el papel tan comprensivo del funcionario es muy difícil de creer.

 

Bencomo comparte algunas ideas por las que lucharon estos jóvenes en el franquismo, pero no los métodos violentos porque los considera poco éticos y  eficaces. Aquí en Canarias se sufrió la represión y la eliminación físicas de muchos luchadores antifascistas, anarquistas, comunistas, demócratas… Por ello hay que seguir recuperando la memoria histórica en aras de la justicia y lejos de todo revanchismo. El argumento de la película le trae a la mente el popular caso del El Corredera, que era un antifranquistas. También el caso del “El Rubio”, ocurrido al principio de la democracia, que aún hoy está rodeado de misterio y no se sabe hasta donde llega la delincuencia y hasta donde los elementos políticos. Unos versos de nuestra poeta Pino Ojeda revolotean en su mente: “Siempre esperando, desde aquella muerte temprana / cuando aún estaban mis hojas tan verdes…”

 

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─” Por ello hay que seguir recuperando la memoria histórica en aras de la justicia y lejos de todo revanchismo”.