DESDE
EL GUINIGUADA
MEMORIA
Y POLÉMICA
Félix
M. Arencibia
Magec se
asoma entre los negros nubarrones e ilumina la mañana que aún se despereza. Bencomo Marrero, el profesor nunca
retirado, que toma un café en la terraza de un bar de una capital, trata de analizar
la película que ha visto este fin de semana. Su título es “Salvador”, cuando lo
conoció pensó en que se trataba de Salvador
Seguí (apodado “El Noi de
Bencomo
piensa que la película destaca la parte más espectacular de la lucha de jóvenes
anarquistas anticapitalistas: el atraco de bancos para financiar su causa y la
de las organizaciones obreras; Su enfrentamiento con la policía y la muerte de
uno de éstos; sobre todo el encarcelamiento y encauzamiento por parte de un
tribunal militar de Salvador Puig, que de alguna manera fue el chivo
expiatorio. La película como tal está bien lograda, da como resultado un buen
artículo de consumo fílmico. El trabajo del los intérpretes resulta destacable,
tanto el de Daniel Brühl,
alemán de origen catalán, que interpreta a Salvador Puig; de Tristán Ulloa, el abogado; Leonardo Sbaraglia,
el funcionario de prisiones; Leonor Watling, el amor de Salvador; Ingrid Rubio… Una cosa sería, medita Marrero, que resultase un
producto de cine decente, otra que reflejase con fiabilidad la verdad histórica y los
ideales de aquellos muchachos. Por ello quizás tengan razón los grupos que se
oponen a ella. Un pequeño ejemplo: el papel tan comprensivo del funcionario es
muy difícil de creer.
Bencomo
comparte algunas ideas por las que lucharon estos jóvenes en el franquismo,
pero no los métodos violentos porque los considera poco éticos y eficaces. Aquí en Canarias se sufrió la
represión y la eliminación físicas de muchos luchadores antifascistas,
anarquistas, comunistas, demócratas… Por ello hay que seguir recuperando la
memoria histórica en aras de la justicia y lejos de todo revanchismo. El
argumento de la película le trae a la mente el popular caso del El Corredera,
que era un antifranquistas. También el caso del “El Rubio”,
ocurrido al principio de la democracia, que aún hoy está rodeado de misterio y
no se sabe hasta donde llega la delincuencia y hasta donde los elementos
políticos. Unos versos de nuestra poeta Pino
Ojeda revolotean en su mente: “Siempre esperando, desde aquella muerte
temprana / cuando aún estaban mis hojas tan verdes…”
─”
Por ello hay que seguir recuperando la memoria histórica en aras de la justicia
y lejos de todo revanchismo”.