MENTIRAS
CANALLESCAS
Antonio
Rodríguez de León
Parece ser que el pueblo canario soporta estoicamente
las canallescas mentiras que determinados políticos vierten a los medios de comunicación.
Nos engañan cuando afirman que “TODOS” los
buques que naveguen por las aguas interiores archipelágicas,
están obligados a solicitar autorización
a las autoridades canarias, y demás, la obligación de declarar el contenido de la carga que llevan a bordo.
Dicho de esta manera, sin matizar más elementos, es
una verdad a medias, con lo cual, confunden a la ciudadanía canaria, dando a
mostrar que es verdad sobre el máximo control de la navegación marítima entre
islas. Pero no es así, se refiere solamente a aquellos barcos que tengan por destino un puerto canario, lo que es
normal, porque navegan por aguas de jurisdicción y soberanía española.
Los “otros
buques”, y eso no lo dicen, de cuya ruta de navegación sigue siendo la
habitual desde tiempos lejanos, o sea, solo de paso, no parando en ningún
puerto canario, quedan exento de la
obligación de informar su paso por ruta entre islas, así como si quieren o
no, de declarar a las autoridades canarias del contenido de la carga que
transportan. Esta es la otra media verdad, la cual quieren disfrazar con la
innecesaria creación de unos pasillos para ordenar la ruta en la navegación
internacional por aguas canarias. ¿Crear lo que es evidente?, para ocultar a la
opinión pública canaria, la realidad jurídica del Mar Canario.
También otras medias verdades son las declaraciones
que desde hace más de un año, que niegan sistemáticamente la existencia de
barcos nodrizas que llevan en su cubierta o bodega, decenas de cayucos e
inmigrantes procedentes del África subsahariana,
cuyas distancias a Canarias van desde
las
La realidad es bien otra, en el cayuco no cabe ni un
alma más. ¿Dónde meten los imprescindibles pertrechos para la navegación?. Pero aún bien pertrechados, las condiciones físicas
después de una travesía a mar abierto con muchos días de navegación, quiérase o
no, el cuerpo humano se tiene que resentir físicamente. Sin embargo estos
inmigrantes, en su gran mayoría, llegan en perfectas condiciones, excepto
algunos que tienen que ser atendidos por los lógicos mareos, a que las ongs al
mareo le dan otro nombre. La verdad es que a las pocas horas, esos enfermos
pasan a estar en perfectas condiciones.
También es verdad que algún cayuco se desorienta o se
queda sin motor al ser descargado desde el buque nodriza, cuando vienen en ruta
pueden ser sorprendidos. Entonces los desembarcan apresuradamente, sea cual sea
la distancia que falta para llegar a las costas canarias. Pueden ser 100 o
Lo más
sorprendente son las declaraciones que el director adjunto del FRONTEX,
Sr. Gil Arias, que echándole un capote
al Sr. Segura, y en consecuencia a las acusaciones vertidas en el
Parlamento canario contra el Delegado de Gobierno, cuando afirma que el Frontex no tiene constancia de la existencia de buques
nodrizas. A ello le contestamos que, absolutamente nadie que sea profesional
del mar, puede darle la mínima credibilidad al Sr. Segura, y menos al Sr. Gil
Arias, sobre si existe o no, barcos nodrizas. Uno lo viene negando sistemáticamente
desde hace dos años. El otro dice que los barcos nodrizas existían en momentos
puntuales, pero ahora no. Con lo que afirma que ha existido, ¿o no?. Como es de esperar, la autoridad competente cubre sus
responsabilidades ante futuras
presencias de barcos nodrizas, cuando afirma que podría darse en un futuro
inmediato. ¿En que quedamos?, ¿sí, pero no?.
Lo más absurdo de las afirmaciones del Sr. Gil Arias,
es la contundencia con que afirma como un hecho habitual, que son barcos
pesqueros para transportar cayucos a pescar a
En Las Palmas de Gran Canaria a, 2 de diciembre de
2006