Mentiras, mentiras, mentiras

 

Justo Fernández Rodríguez

 

Si resultó trágicamente evidente la incapacidad, irresponsabilidad e ineficacia del Gobierno de Aznar para tomar las medidas adecuadas ante las continuadas advertencias de gobiernos y servicios secretos de varios países sobre la posibilidad de un atentado del terrorismo islamita, después de su decisión de implicar a España en la invasión ilegal de Irak, haciéndola cómplice de las matanzas de civiles inocentes -provocada por los bombardeos de los aviones y tanques británicos y estadounidenses-, todos los datos que se vienen conociendo sobre los sucedido el 11-M ratifican la convicción de millones de españoles de haber sido víctimas, por parte del Gobierno de Aznar y de los máximos dirigentes del PP y su "coraza mediática", de la invención de la más execrable y criminal patraña, con fines partidarios y electoralistas. Para lo que no han dudado en descalificar a la policía y los jueces, inventándose toda clase de mentiras, tramas, intrigas y maquinaciones, para tejer lo que considero la ’segunda conspiración’ contra un Gobierno socialista elegido democráticamente, por los mismos personajes y medios de comunicación, con algunas bajas y muchas altas Los conozco muy bien porque ya lo hicieron en la primera mitad de la década de los noventa.


El intento de engaño del 11-M no fue algo que surgió por la precipitación de un ministro irresponsable, sino de una actuación planificada, en la que hubo una división de papeles y tareas. El presidente Aznar llamó a todos los directores de los más importantes medios de comunicación para ’informarles’ de que el atentado era obra de ETA. Al mismo tiempo, la ministra de Asuntos Exteriores cursaba instrucciones a todas las embajadas, para que insistieran, ante los gobiernos de todos los países, en que no existían dudas sobre la autoría etarra del mayor atentado terrorista perpetrado en la Unión Europea, e intentaba que el Consejo de Seguridad de la ONU lo condenara, atribuyéndoselo a ETA.


Mientras, en España, el ministro del Interior, Ángel Acebes, comparecía en numerosas ocasiones ante la prensa nacional y los corresponsales de la prensa extranjera, manteniendo las mismas mentiras, cuando ya conocía que lo eran.


Desde las primeras horas que sucedieron al atentado, los investigadores policiales dudaron de que los autores de la matanza fueran miembros de ETA. Extrañaba que, como había ocurrido siempre, no se hubiera recibido ningún aviso de advertencia; se dudaba de la capacidad etarra para organizar el atentado y se consideraba auténtica la cinta de reivindicación por parte del terrorismo islamita. Se añadía el comunicado de ETA negando su participación en el atentado, lo que no había ocurrido con anterioridad. Poco después, cuando se comprobó que los explosivos utilizados no eran Titadine, el rumbo de la investigación varió radicalmente. La estrategia del Gobierno de Aznar, en cambio, no.


A las 13.30 horas del día 11, Ángel Acebes comparecía para decir que "las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y el Ministerio del Interior no tienen ninguna duda de que el responsable de este atentado es la banda terrorista ETA". Acusó de "intoxicación miserable" a aquellos que comenzaban a intuir que estaba mintiendo.


A las seis de la tarde del fatídico día 11, el subdirector general de la Policía, Pedro Díaz-Pintado, informó a Acebes de que el explosivo no era el utilizado por ETA. Había aparecido una furgoneta con una cinta de versos coránicos y se desactivó una bomba, con mecanismos similares a los utilizados por el terrorismo islamista.


Nada importaba. Dos horas y veinte minutos después, el ministro de Interior volvía a comparecer ante los medios de comunicación, para decir que el explosivo utilizado era el "habitual de la organización terrorista ETA". Había que seguir mintiendo: "Los cuerpos de seguridad trabajan con la línea prioritaria de ETA, pero hay que investigar otras posibilidades".


El 12 de marzo, después de las seis de la tarde, reiteraba su cantinela, al margen de las investigaciones policiales: "ETA sigue siendo la principal línea de investigación. Así me lo han manifestado las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado"
"No hay ningún motivo para que ésta no sea la principal línea de investigación".


El 13 de marzo, un día antes de las elecciones, a las dos y media de la tarde, señalaba que "la prioridad en la investigación es la banda que lleva 30 años matando y que ha causado 900 muertos".


Acebes no podía informar con claridad sobre las informaciones que recibía de los altos mandos de las Fuerzas de Seguridad, porque era el portavoz de la estrategia elaborada en La Moncloa. Ante las inminentes elecciones, después de la masiva resistencia de la gran mayoría de españoles a la intervención en la guerra de Irak, cualquier sospecha de que el atentado de Madrid era una represalia por la complicidad del Gobierno de Aznar en la ilegal agresión bélica podía tener negativas repercusiones para el Partido Popular, en los resultados electorales.


Las fabulaciones intencionadas de Díaz de Mera, antiguo director de la Policía con Aznar, posteriormente recompensado como eurodiputado, en la Cadena COPE, aludiendo a informes fantasmas de los que le habían hablado, que relacionaban a ETA con el atentado, repetidas ante el juez Javier Gómez Bermúdez, han sido rotundamente desmentidas por sus subordinados, mientras Acebes continúa defendiendo que en aquellos días se limitaba a repetir lo que le comunicaban los mandos policiales.


Las responsabilidades por intentar engañar a los españoles, con fines electorales, no pueden considerarse zanjadas con la derrota electoral que sufrió el PP el 14 de marzo de 2004. El PSOE, que hasta la fecha había renunciado a pedir responsabilidades, ahora ha publicado un comunicado en el que se afirma que los líderes del PP, Aznar, Rajoy y Acebes, entre otros muchos, mintieron alevosa y deliberadamente a los ciudadanos y advierte de que cada día "está más cerca la hora de exigir la responsabilidad de quienes quisieron convertir una tragedia en una oportunidad electoral y, luego, han contaminado durante tres años la vida política manteniendo una falsedad que ahora queda plenamente al descubierto". La dirección del PP -dice el PSOE- "ha tratado de sostener y encubrir aquella mentira con más mentiras, intoxicaciones, bulos y falsificaciones de toda clase", llegando a cuestionar "el trabajo de la policía, del poder judicial y de todas las instituciones relacionadas con la investigación de aquellos hechos".


También la Asociación de Víctimas del 11-M entiende que existen responsabilidades políticas y penales más allá de las dirimidas en las elecciones del 14 de marzo de 2004. Ha pedido a sus abogados que estudien la posibilidad de emprender acciones judiciales contra el presidente del Gobierno en aquellas fechas, José María Aznar, y el que fuera ministro de Interior, Ángel Acebes, después de haber constatado las falsedades expresadas, con intenciones partidistas bastardas, entre el 11 y el 14 de marzo, en el juicio que se está celebrando.