El Mercadillo del Agricultor de Santiago del Teide

Wladimiro Rodríguez Brito

Este pasado fin de semana hemos tenido la oportunidad de asistir a la puesta en marcha de un nuevo mercadillo del agricultor, localizado en una comarca de honda tradición agraria, en Santiago del Teide. Numerosos agricultores de la zona suroeste de la isla han acudido a este punto de encuentro para ofrecer los mejores y más frescos productos que se pueden consumir en la isla de Tenerife. Y es que los mercadillos del agricultor se han convertido en una referencia fundamental para el consumidor más exigente.

Agricultores, vecinos y turistas tienen un lugar donde compartir y revalorizar una cultura rural en riesgo de desaparición, a la vez que pueden adquirir productos frescos de nuestra tierra. En este rincón isleño confluyen los caminos del norte y del sur y los paisajes más dispersos, desde los abruptos y hendidos barrancos de Masca o Los Carrizales, hasta los calientes malpaíses a la sombra de las Cumbres de Bilma y Pico Viejo.

No podemos más que felicitar al Ayuntamiento de Santiago del Teide por haber conseguido hacer realidad este proyecto que redunda en beneficio de toda la sociedad. Este tipo de iniciativas constituye sin duda uno de los mejores caminos para "apostar por lo nuestro", por la puesta en valor de la "pequeña" agricultura y de la artesanía local. En un mundo en el que en apenas unas décadas hemos olvidado y relegado las "cosas de la tierra" por una supuesta "modernidad" (alimentos conservados en frío durante años, transportes masivos desde cualquier parte del mundo, conservantes. semillas transgénicas, etc.), que ha devaluado y casi apartado los productos locales, sustituidos progresiva pero también radicalmente por frutas y verduras de casi cualquier lugar, desde Nueva Zelanda o Chile hasta Egipto o el más cercano Marruecos. Estamos pagando la peor de las facturas de la globalización, dependientes de casi todo y autosuficientes en nada. Mientras eso ocurre, los higos picos, las almendras, las castañas o los higos de leche se pudren en el árbol o en el suelo ante la propia puerta de la casa. Además, con las importaciones incorporamos plagas y enfermedades que no teníamos en las islas y que constituyen una seria amenaza contra nuestra biodiversidad.

Siempre he insistido en la importancia de las actitudes individuales para poder cambiar las tendencias colectivas. El que piense que no puede hacer nada desde su consumo individual o familiar se equivoca totalmente. La suma de nuestro poder como consumidores nos convierte en los actores principales de la sociedad. Por ello, el acudir cada sábado o domingo a los mercadillos del agricultor, que salpican nuestra geografía, se convierte en una contribución inestimable no sólo a la economía de muchas familias canarias sino también una apuesta decidida por la cultura de nuestros padres y abuelos y por el desarrollo rural y más sostenible. En el mercadillo se suprimen los intermediarios y la especulación, el consumidor le compra al productor directamente, al que lo ha sembrado y recogido de la tierra con sus manos. Vivimos tiempos extraños y difíciles en los que hemos comenzado a relacionar la salud con lo que comemos a diario. Por esta razón todos intentamos elegir mejor lo que llevamos a nuestra mesa y ofrecemos a nuestros hijos. En este sentido, las tesis economicistas y productivistas de los Chicago Boys van perdiendo vigencia e importancia a favor de lo natural, lo pequeño, lo cercano y lo artesanal, es decir, calidad frente a cantidad. Ese es el lema final en que se apoyan los productos naturales que encontramos en un Mercadillo.

Revaloricemos entre todos el contenido sobre la forma, la mera apariencia. Luchemos y apostemos por nuestro paisaje, por la cultura tradicional, por reivindicar el trabajo de los campesinos y campesinas de Canarias, por pagarles con justicia el esfuerzo que realizan por hacernos menos dependientes de las papas de Israel o de los pollos de Brasil.

El mercadillo de Santiago del Teide, como todo el resto de los mercadillos canarios, insiste en esa línea y es por lo que debemos estar todos de enhorabuena ante su nacimiento. Bajo la energía que aporta el sol de la tarde cuando se acuesta sobre La Gomera y el esfuerzo y cariño de sus campesinos que irán incorporando, labrando y sembrando tierras al paisaje cultivado de la comarca es posible un futuro mejor para la agricultura. Creemos, en definitiva, que este mercadillo fortalecerá la idea de que jóvenes y menos jóvenes pueden ganarse la vida dignamente con la agricultura o la ganadería en nuestra tierra.

* Consejero de Medio Ambiente y Paisaje del Cabildo Insular de Tenerife