Estudian instalar en Tenerife el método de desalación

de Vázquez-Figueroa

 

La planta se ubicaría en Las Caletillas y produciría 1.000 MW de energía

 

 

El escritor e inventor Alberto Vázquez-Figueroa negocia en estos momentos con el Cabildo de Tenerife y con Red Eléctrica Española la instalación en Tenerife de una planta desaladora que, al mismo tiempo, es productora de energía. Esta idea, patentada por él, la explicó ayer en una conferencia en el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales.


Para su instalación se requiere, además de la voluntad política, una montaña de unos 600 metros de altitud cerca del mar. "Algo que en Canarias hay prácticamente en todos sitios", recalca Vázquez-Figueroa e insiste que su "método es tan sencillo que parece increíble que no se haya puesto en marcha antes".
El escritor asegura que tanto el Consejo Insular de Aguas como los responsables de Red Eléctrica Española "se han quedado muy entusiasmados con esta posibilidad".


Según sus cálculos, con este método se podría producir entre 800 y 1.000 megavatios de electricidad al día y entre 20 y 30 millones de metros cúbicos de agua desalada a un coste de tres céntimos el metro cúbico mientras que en la actualidad el precio de esta misma cantidad de agua es de 57 céntimos. "Además, sería una energía limpia que no emite CO2 a la atmósfera con lo que se evitaría el calentamiento global y, por tanto, el cambio climático de lo que tanto se está hablando últimamente", insiste el escritor.
El modelo aprovecha la energía nocturna que es más barata que la diurna para subir el agua salada a una montaña en lo alto de Barranco Hondo, a unos 600 metros de altitud, y que está muy cerca de la costa. Durante la noche, se deposita este agua en lo alto de la montaña y al día siguiente, el 80% de la misma se deja caer y, esta forma, genera una energía que inyectan en la red eléctrica al precio diurno que es hasta cuatro veces más cara que la diurna como forma de "reciclar" la energía. Este es un método también que interesa para aprovechar la energía de los molinos de viento que se instalarán en la Isla cuando el concurso eólico concluya.


El otro 20 por ciento del agua que se ha subido a la montaña, se desala y se convierte en agua dulce y potable que es donde interviene el sistema patentado por el escritor hace ya más de una década. El inventor añade que ese agua pasa por una membrana de ósmosis inversa donde va perdiendo sal y se convierte en dulce. Este método se va a desarrollar en breve en Perú y está en trámites avanzados para instalarlo en Almería.

 

VERÓNICA MARTÍN / SANTA CRUZ DE TENERIFE

Fuente: La Opinión de Tenerife, 9-02-2007