MEDIO
AMBIENTE, MILITARISMO Y ENERGÍA
Agapito
de Cruz Franco
“Imagina
que hay una guerra y no vamos nadie”…
Esta frase, en su simpática sencillez, encierra una profunda verdad: el
pacifismo activo. Hoy, jueves 7 de junio y a las 19:30, en el Colegio Mayor
San Fernando de
Según el periódico alternativo Diagonal, “el incremento de misiones en el extranjero y de tropas
en Afganistán desmintieron en 2006 la imagen pacifista del Gobierno. El
Ejército realiza hoy operaciones en una decena de países, superando a las
legislaturas anteriores (Afganistán, Líbano, Congo, Bosnia, Kosovo, Sudán,
Etiopía-Eritrea y países bálticos)” Además, “el Ejército español parece decidido a
batir su propio récord con los 23.000 millones de euros previstos para 2007 en gasto
militar, la mayor cifra registrada en los últimos años”. Durante
2006 el presupuesto militar aumentó “en más de 300 millones de euros, hasta
alcanzar un 12% de los Presupuestos Generales del Estado (32 veces superior al
de Cultura). España fue en 2006 el segundo país de
A juicio de Pere Ortega, es una pena que el discurso de la alianza de
civilizaciones de José Luis Rodríguez
Zapatero, no se vea refrendado con políticas de no intervención militar. Este
analista recela de las definiciones de “misión humanitaria” y “operaciones de
paz” y que el MOC tilda de “imperialismo humanitario” y de “disfraz de defensa
humanitaria cuando lo que subyace es una forma de colonialismo.”
La energía tiene mucho que
ver con el aumento del militarismo a gran escala. De la guerra del petróleo
pasamos al conflicto del Gas en Ucrania y la decisión de
Hurgando más entre
militarismo y energía -y dejando a EEUU a un lado pues llevaría un capítulo
especial-, Gran Bretaña pone el grito en el cielo ante la escalada atómica de
Irán, mientras defiende a la vez la energía nuclear como freno al cambio
climático. Ha presentado así un programa de renovación o construcción de nuevas
centrales. Recordar que ya posee la friolera de 19 centrales nucleares y una
producción de 69.237 GWh. Y digo lo de friolera,
porque este británico razonamiento parece buscar freirnos
de golpe en lugar de poco a poco. Ocupa el 19.18% de la producción europea frente
al 8.23 % de España o el 59.78% de Francia que es la que más carga mortífera
aporta dentro de esos 196 reactores que posee la UE. Si en una semana como la
del medio ambiente escribo sobre militarismo y energía, es para hacer votos a
favor del ecopacifismo, en unas islas donde el
urbanismo y las infraestructuras son los problemas que, aunque importantes, más
tinta generan y que han barnizado de ambientalismo la
carga profunda que lleva el ecologismo. Un buen colofón a la semana del Medio
Ambiente la charla de Pere Ortega de Justicia y Paz -asociación
que hunde sus raíces en el pacifismo
cristiano-. En el lado opuesto de la celebración, los cócteles y la parafernalia
hipócrita del poder, que a buen seguro, aplaude e imita también el G-8 reunido
en Alemania.