SEMANA SANTA: MIREMOS AL FIRMAMENTO

 

Era domingo, 31 de marzo de 2002, de la era cristiana y Añaza se vio ¿sorprendida? por una de tantas catástrofes naturales que azotan nuestro maltrecho planeta, una riada ¿imprevisible? de agua, barro y piedras que dejó a su paso miles de damnificados, daños psíquicos y materiales incalculables y por lo menos ocho personas fallecidas, a las que rendimos un sentido homenaje y expresamos nuestras más sinceras condolencias a sus familiares y amigos.

 

La Semana Santa es una celebración ancestral, que desde luego existía antes de nacer el propio Jesucristo, y que posteriormente la Santa Cede retomó para conmemorar la muerte y resurrección de Cristo, motivo por el cual unas veces el Señor resucita a finales de marzo, como en ese año 2002, otras a principios de abril, como en el 2007, a mediados de este mismo mes, etc. Hay un adagio que dice “en abril aguas mil”. La realidad indica que se trata de un hito astronómico, descubierto por los primeros nómadas, para señalar el primer plenilunio de la primavera, o sea, la primera luna llena de la primavera, siendo ese el motivo por el que en Semana Santa siempre haya luna llena.  

 

  Lo que se observa es que en ese plenilunio se desestabiliza generalmente la atmósfera, dando lugar con relativa frecuencia a fenómenos como el sufrido por nosotros el 31 de marzo de 2002, lo que no implica que no haya Semanas Santas, o sea primeros plenilunios de la primavera de verdadera bonanza meteorológica. Nuestros queridos antepasados sabían muy bien de la influencia de las fases de la luna en el tiempo meteorológico, pues para garantizar su supervivencia, la de sus ganados y sus cosechas utilizaban un calendario lunar, como el geométrico que nos legaron los habitantes de Tamarant en la cueva pintada de Gáldar, (los 4 cuadrados horizontales y los 3 verticales representan doce lunas, figura denominada acano) que no es ni más ni menos que la geometría llevada a sus más insignes consecuencias en forma de calendario lunar, diseñando un sistema de previsión meteorológica aún no superado en la era de los satélites.

 

Cuando se ven los relámpagos y se oyen los estruendosos truenos, tambores y cornetas más de un ingenuo feligrés hinca la rodilla al tiempo que se acuerda de todos los santos.

 

Antiguamente los sacerdotes egipcios, con muchos conocimientos científicos en general y astronómicos en particular, utilizaban dichos conocimientos para arrodillar a los creyentes utilizando hábilmente la información que sobre la previsión de los eclipses totales de sol poseían: “¡ Como castigo, por la lentitud en la construcción de las pirámides -les decían justo antes de que ocurriera el eclipse- Dios ha adelantada la noche! Y las pirámides crecían a ritmo de vértigo, látigo, miedo y religión, mucha religión.

 

También a los Wa-n-Chinet (habitante de Chinet-Tenerife-, y que algún lingüista castellano más bien duro de oído tradujo como guanche) algunas “autoridades” eclesiásticas intentaron arrebatarles el Weñesmen del 15 de agosto, fiesta de las cosechas y juegos weñesmares, para celebrar la fiesta de la virgen de Candelaria, que en realidad se celebra el 2 de febrero, desde hace un par de años festivo precisamente en Chinet, fracasando dicho intento de apropiarse de una de nuestras festividades más señeras, pues afortunadamente todavía los habitantes de Chinet celebran el Weñesmén en dicha fecha de agosto procedentes de los más recónditos lugares.

 

Las precipitaciones violentes en nuestro Archipiélago son, a escala geológica, muy abundantes, como corresponde a nuestro tipo de clima subtropical, prueba de la cual son los profundos e inmensos barrancos que surcan toda la geografía insular, hasta tal punto que un amigo le prevenía, jocosamente, a otro, cuando estaban de vinos: “El agua ni la pruebo ¿no ves lo que hace con los barrancos?” Lo que no se puede tolerar es realizar obras, públicas o privadas, en los cauces de los barrancos, salvo gavias y presas, pero en zonas donde no peligren las poblaciones, jamás en carreteras y edificios u otras viviendas.

 

Lo cierto es que nuestros aguerridos compatriotas, rescatando víctimas de las turbulentas aguas de la riada, de las casas inundadas, en las que entraban por los techos y ventanas, de los vehículos y de cualquier sitio donde hubiera alguien necesitado, allí estaban, ayudando aún a riesgo de sus propias vidas, avisando por teléfono a familiares y amigos. 

 

Jamás olvidaremos, y exigimos justicia.

 

Picar sobre los dos siguientes enlaces:

 

Cálculo de la fecha de Pascua

 

Fases de la luna abril 2007