Mirlos y medio ambiente en Tenerife
Wladimiro Rodríguez Brito
En las últimas semanas se han escuchado algunos comentarios absurdos -siendo generosos con el calificativo- sobre que el Cabildo Insular de Tenerife se dedica a criar mirlos en granjas, con el posterior perjuicio que causan a los agricultores. Como si no fuera suficiente con la salvaguarda de nuestros espacios naturales, con los incendios, etc., sino que además tenemos que dedicar esfuerzos suplementarios a desmentir tajantemente rumores malintencionados. Aún es más grave cuando en una emisora local se sostiene y se defiende semejante tesis con obstinación rayana en el empecinamiento.
EL Cabildo Insular de Tenerife cría en granjas, en el municipio de La Orotava, perdices morunas y codornices, que luego se sueltan y son cazadas por los miles de cazadores que existen en Tenerife. Los mismos cazadores que exigen un aumento de la producción hasta los 11.000 ejemplares, sin embargo nosotros creemos que para mantener un equilibrio sostenible con la suelta de estos animales nunca superamos los 4.000 anuales y así pensamos mantenerlo, puesto que el objetivo es que se desarrolle la caza sin perjudicar la agricultura.
Es muy posible que la población de mirlos haya crecido en la isla y ello se debe a diversas causas. Para empezar, el aumento de las tierras abandonadas dejadas de cultivar y colonizadas por una maleza creciente de zarzas, espinos, helecheras, cañaverales, etc., se convierte en un hábitat ideal para esta ave dañina para la agricultura. En segundo lugar, la disminución de sus depredadores naturales como los cuervos, cernícalos, aguilillas, gavilanes, etc. En consecuencia, en este momento los mirlos apenas cuentan con menores amenazas naturales como en otros momentos de la historia. Asimismo, los regadíos y la vegetación de la costa generan ahora condiciones favorables para la reproducción de esta especie, que se extiende hasta espacios en los que antes no proliferaban. Un caso similar lo estamos viviendo con las tórtolas, una especie exótica que llegó hace poco a las islas y generan asimismo efectos negativos en la fauna local. Este problema se comprueba, en especial, en el suroeste de Tenerife, desde Granadilla hasta Santiago del Teide. Se está generando un problema creciente que abarca a las principales zonas turísticas de la isla, ya que estas aves están colonizando progresivamente espacios urbanos, incluyendo las urbanizaciones turísticas, los jardines de los hoteles y apartamentos, etc. No hay que recordar a nadie la amenaza latente de la gripe aviar para tener claro que no se trata de un problema menor o insignificante.
La ruptura de los equilibrios ambientales provoca estos problemas y debe ser una prioridad de la administración ambiental arbitrar las medidas que restauren la dinámica natural cuando se altera artificialmente y sin control. Los daños para otras especies sean animales o vegetales pueden ser irreversibles si no se actúa con decisión y acierto. Entre todos se debe hacer un esfuerzo por mantener estos equilibrios como parte esencial de un medio ambiente sostenible, más rico en biodiversidad, más sano, más estable. Este objetivo será imposible de conseguir sin las actitudes correctas de toda la población.
En conclusión, podemos afirmar que la proliferación de mirlos en los entornos naturales y rurales obedece a una progresiva alteración de nuestra sociedad y forma de vida, bien sea por el abandono de las tierras cultivadas, el crecimiento de la urbanización y la construcción en los entornos rurales o bien por el abuso de pesticidas que ha afectado mortalmente a los principales depredadores de este pájaro. En ese sentido, hay que decir bien claro que los venenos no son la forma de luchar contra este pájaro, puesto que de esta forma eliminamos a cualquier pájaro o animal, la gran mayoría beneficiosos para la agricultura porque comen insectos que atacan a las plantas.
Por todo ello, acusar a Medio Ambiente del Cabildo Insular de Tenerife de reproducir o favorecer una especie que perjudica a nuestra agricultura es, además de una calumnia de tintes infantiles, una falta de respeto imperdonable. Si hay un Cabildo Insular en este archipiélago que apoye, defienda y aliente la agricultura hasta límites difícilmente evaluables cuantitativamente es el de Tenerife, sea desde la Consejería de Agricultura, de Ganadería, de Medio Ambiente y Paisaje, o desde la misma Presidencia. Da igual. Nuestro compromiso con los agricultores y ganaderos de Tenerife es incuestionable y lo venimos demostrando desde hace muchos años, sin interrupciones y por encima de los comentarios o rumores malévolos y sin fundamento. Por último, queremos añadir que la búsqueda de un equilibrio perfecto entre naturaleza y las actividades socioeconómicas de nuestra gente continuará siendo uno de nuestros objetivos en la gestión diaria del patrimonio natural y rural de Tenerife.
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Consejero de Medio Ambiente y Paisaje del Cabildo Insular de Tenerife