Momia guanche
Francisco P. De Luka
La verdad es que me sorprendió desagradablemente el artículo de la redactora de EL DÍA Iosune Nieto, del pasado día 27 junio, en relación a la desgraciada momia guanche arrinconada en el Museo Nacional de Madrid. Tristísimo.
En aras de la tan cacareada libertad de expresión, la periodista se atreve a hacer mofa y befa de unos restos humanos que pertenecieron a un isleño precolonial. Y lo hace en el seno de una sociedad como la tinerfeña -y canaria en general-, que si por algo se caracteriza es por el respeto a sus muertos. No importa el tiempo transcurrido. El pueblo canario venera a sus difuntos, tengan la antigüedad que tengan, señora Nieto. Me extraña, por tanto, que, después del tiempo que lleva en las Islas, no se haya dado cuenta de que con ese artículo puede herir la sensibilidad de muchos compatriotas. Sé que esta carta le caerá por sorpresa por inesperada, pero si no la escribo reviento. No soporto la burla más o menos fina en torno al regreso a Tenerife de una momia que el propio Senado español ha autorizado, eso sí, con la resistencia de los socialistas. Siempre el dichoso centralismo colonialoide.
No entro en política. Me importa un higo pico la misma. Y aunque comprendo que es tentador politizar el tema por su parte con frases como "la momia es míaaaaaa", frase seguramente atribuida por usted, en plan de cachondeo, a políticos del Cabildo que gestionan en Madrid la vuelta a casa de los restos momificados de un tinerfeño, esa actitud suya burlesca y despreciativa no es de recibo entre nuestro noble pueblo. Muchas han sido las personas que me han comentado su artículo, ciertamente indignadas por tamaño atrevimiento. ¿Qué pasó, doña Iosune?
¿Por qué ese artículo hiriente a la memoria colectiva de todo un pueblo? ¿Por qué llamó jocosamente "Juan" a la momia, por "graciosa" derivación de la voz "guan" isleña? ¿Y por qué la llamó "fiambre" al pretender referirse a ella en una hipotética llegada en avión y ser recibida en su tierra por las autoridades del Museo y Cabildo? Qué extraño. No lo entiendo.