RAÍCES DE BEJEKE

LOS MONIGOTES DEL PODER

Félix M. Arencibia

Las primeras lluvias van calmando la eterna sed de nuestros campos canarios. Oramas goza contemplando cómo la tierra y las plantas beben con ansiedad el esperado maná. El sábado, estuvo en la representación de Julio César, por parte del grupo Teatre Lliure. La vanguardista puesta en escena, de la obra de William Shakespeare, le dejó gratamente impresionado. La brillante forma de subrayar los momentos dramáticos, con la mezcla efectos sonoros y lumínicos, lo hizo sumergirse aún más en el argumento de la pieza teatral. No faltó la música y la danza, para desvelar la siempre presente lucha por el poder. Resulta atractiva, la adaptación que hace Alex Rigola, del texto del clásico inglés.

La conspiración de Casio, Bruto y demás protagonistas contra Julio César, tiene hoy su más rabiosa actualidad. Julio César es de alguna manera poseído por el poder, aunque algunas veces lo utilice en bien de la mayoría del pueblo romano. Esto, de alguna manera, no gusta a la aristocracia económica, que decreta su muerte. El brazo ejecutor es Bruto, que es utilizado, aunque el motivo de su lucha es la ambición imperialista de César.

Actualmente, los poderes económicos siguen poniendo y quitando a los monigotes del poder, entendiendo por monigotes la acepción canaria de monaguillos. Lo hacen en el nuevo imperio, que son los EE.UU., ya sea con sus apuestas económicas por el candidato que más defienda sus intereses, ya con burdos pucherazos, como el que hubo en las últimas elecciones presidenciales. A estos monigotes los instigan incluso a la guerra, en una defensa a ultranza de sus intereses en los distintos puntos del globo. Llama también especialmente la atención, la actitud de los distintos gobiernos israelíes: cómo rechazan las resoluciones de los organismos internacionales, cómo desde gobiernos supuestamente democráticos asesinan a niños y todo lo que se mueve mediante el terrorismo de estado. Gran fuerza económica tienen que tener detrás estos monigotes, para impunemente desafiar el más sagrado respeto por la vida humana. Ellos están perjudicando al noble pueblo judío, aprovechándose de su miedo a la violencia de los palestinos. Están incrementando el odio a los suyos y echando más leña al fuego a la violencia. Ahí está lo tristemente sucedido en lo atentados de Egipto. En resumen, es la actuación criminal de los monaguillos de un desmesurado poder económico, al que le ciega la ambición y la falta de respeto por la vida humana.

Aquí, en Canarias, no faltan los monigotes del poder que mantienen al pueblo atenazado e impotente ante sus desmanes, impidiéndoles trabajar por la verdadera libertad y prosperidad para todos. "Decidme que hay un alba que libera...". Oramas queda rumiando este verso esperanzado de nuestro Agustín Millares Sall.

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