Los montes: una
cuestión de prevención
Wladimiro Rodríguez
Brito
En estas
últimas semanas hemos oído declaraciones de las más variopintas relacionadas
con los últimos incendios que hemos sufrido en Canarias. Algunas de ellas
acertadas y con cierta coherencia, pero otras, un tanto atrevidas y carentes de
rigor, donde queda de manifiesto que, en situaciones catastróficas de este
tipo, siempre aparecen iluminados que se atreven a crear opinión de una materia
que desconocen por completo y de la que sólo se han informado a última hora en
los medios de comunicación.
La mayoría cree que
apagar el fuego pasa por tener más equipos de bomberos, más helicópteros y más
artilugios mecánicos. Pero los hechos demuestran que los incendios se producen
por dos circunstancias determinadas. La primera, porque existe abundante materia
de fácil combustión con una larga y seca estación estival, al margen de que
este material sea beneficioso para el monte y el medioambiente. Y la segunda,
porque tenemos incendios originados por causas accidentales y provocadas,
asunto este último que no tiene una fácil solución.
Ante estas variables,
parece razonable que el esfuerzo para los próximos años por parte del Cabildo
Insular debe de centrarse en la prevención, ya que el nivel de eficacia de
nuestro personal junto al equipamiento que poseen, ha dado como resultado que
prácticamente el 100 % de los incendios se logre extinguir. Sin embargo ese
mínimo porcentaje -inferior al 0,1%- que no se logra sofocar y que, en la
mayoría de los casos, se produce en condiciones meteorológicas adversas, va a
continuar en la misma situación de riesgo que hasta ahora. Por ello, en un
planteamiento de futuro, estoy convencido de que hemos de mejorar la
prevención, asignatura pendiente en los momentos actuales porque el marco
jurídico vigente tiene numerosas lagunas y requiere adaptarlo a la realidad de
esta sociedad.
El fenómeno de las
tierras de cultivo y los cambios en los hábitos alimenticios de nuestra
población en el medio rural son situaciones nuevas que debemos analizar y
adaptar. Lo ocurrido en el pasado 30 de julio, donde el fuego alcanzó en poco
tiempo un frente de
La administración, por
su parte, debe actualizar el marco legal que penalice las fincas agrícolas y
forestales que carezcan de algún tratamiento preventivo en los entornos y
accesos de las mismas y crear una nueva política agroalimentaria que fomente la
plantación de frutales y otros cultivos que antaño se daban en todos esos
terrenos de medianías, cercanos al perímetro forestal que hoy presentan una
vista desoladora de abandono y que mejorarían con una política decidida de
apoyo a los cultivos de medianías y de montaña. Otra solución, si no se diese
la anterior, pasaría por plantar monte verde en una franja que haga de
cortafuegos en el límite del monte y en un perímetro de
Otro aspecto no menos
importante es la defensa de los caseríos en zonas de monte, ya que en muchos
casos es la masa forestal, en su tendencia de crecimiento, la que ha llegado
hasta las viviendas. Esto hace que tengamos un serio peligro en estos núcleos
de población al estar rodeados de material combustible. Ejemplos como los de
Otro asunto que
necesita un tratamiento de interés también son los caseríos de Teno, en
especial Masca, con sus palmerales, o la zona del Valle de Arriba y los
Baldíos, en el sotavento de
Estas líneas, sin
querer ser receta de nada, sólo pretenden llevar una reflexión desapasionada de
lo que hemos vivido en los últimos 30 días en