La Provincia, 3-6-01

ANTONIO CRUZ DOMÍNGUEZ

Móviles, salud y televisión

La proliferación de antenas de telefonía móvil en las Islas, en particular en pleno centro de las ciudades capitalinas, comienza a ser motivo de preocupación de ciudadanos, colectivos vecinales y algunas comunidades de propietarios de edificios de viviendas.

LA PROVINCIA / Diario de Las Palmas ha publicado informaciones sobre el particular en las que las quejas y la preocupación por tales instalaciones no tanto se basan en argumentos por lo que supone de atentado al paisaje como por los efectos nocivos que pudieran afectar al medio ambiente y a la salud de las personas.

Son muchos los interrogantes sobre si los efectos pudieran llegar a ser nocivos para la salud o si efectivamente lo son inmediatamente a la operatividad de tales antenas. Aquí se centra el debate ciudadano marcado por la petición, cada vez más insistente y progresiva, de paralizar el plan de instalación de antenas hasta tanto se conozca, con evidente claridad, que los efectos de la emisión de microondas no son nocivos ni peligrosos.

Todavía no hay criterios convergentes entre los expertos. Profesionales ingenieros, arquitectos y médicos parecen contradecirse entre afirmaciones sobre juicios que manifiestan que la emisión de microondas afecta a la salud y los que afirman todo lo contrario. Eso sí, los expertos coinciden en el descontrol que parece haber con la instalación progresiva e imparable de estos dispositivos técnicos cuyos montajes pudieran estar incurriendo en algunos casos en presunta ilegalidad. Además, y aquí la gravedad, está el factor de la sensación de inseguridad de los vecinos colindantes y de los propios viandantes por los supuestos efectos de las radiaciones en zonas de influencia del campo electromagnético. En este sentido hay quienes son tajantes y se inclinan por defender que todas las antenas de telefonía móvil que estén a menos de 60 metros de una vivienda sean retiradas y desmontadas. El periodista que escribe el ¡Envío! ha recogido quejas de personas que han llamado a la redacción para exponer que padecen de insomnio o dolores de cabeza que le impiden dormir y señalan que les ocurre desde que han instalado una antena de telefonía móvil en el edificio contiguo al que viven. El consejo que les hemos dado es que acudan a un médico o a un psicólogo y si tienen alguna queja, que eleven una protesta formal a la comunidad de propietarios del edificio en cuestión (se comenta que hay comunidades que cobran cerca del centenar de miles de pesetas cada mes por el alquiler de la antena) o al Ayuntamiento que debe haber concedido la correspondiente licencia para instalarla.

Recientemente hemos leído que existen estudios que relacionan la influencia de la telefonía, la emisión de ondas y el uso del teléfono móvil, con alteraciones del sueño, permeabilidad cerebral, cambios cromosómicos y el cáncer. Algún experto ha aludido incluso a que desde hace 30 años un estudio realizado en Moscú defiende que las microondas alteran la personalidad cerebral. Según parece, científicamente no existe evidencia sobre la relación de estas enfermedades con los efectos de la telefonía. La Organización Mundial de la Salud lleva a cabo trabajos de investigación cuyas conclusiones aún se desconocen y pudieran publicarse sobre los años 2006 ó 2007.

A las quejas sobre las antenas de telefonía móvil hay que unir las protestas que recibimos sobre las interferencias que algunas televisiones locales (alegales ¿o ilegales») provocan sobre la señal de La Primera de TVE y la TVAC. El problema es grave en zonas de la Isla; grave también en núcleos de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria donde se acusa y nadie parece poner remedio.