Muerte de cipreses en Ingenio

Antonio Estupiñán Sánchez

No crean ustedes que haya habido un incendio en la zona cumbrera del municipio de la villa de Ingenio, por cierto de escasa vegetación en pinares. Lo que sucede y está a la vista de todo el mundo es que una decena de estos hermosos cipreses (varios de ellos centenarios) se han secado por falta de... un poco de agua. Están en unos terrenos o finca que más bien parece abandonada donde se le conocen por 'la huerta de la esperanza' en el pueblo de Carrizal, concretamente a poco más de unos 200 metros lineales del lugar donde se encuentra la casa-huerta del Seminario (la famosa casa del obispo).

Hace varios años denunciábamos en los medios de comunicación que estos mencionados y valiosos cipreses se 'estaban secando'. Ni los propietarios de dicha finca ni los organismos competentes de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Ingenio, hicieron nada por 'hacerlos revivir con un poco de agua'. Unos árboles que son parte de la historia de la Villa de Ingenio, y más concretamente por estar en la zona costera de Carrizal, ya que el lugar donde se han secado estos históricos cipreses (aún queda una docena vivos) fue justamente donde durante más de 300 años estaba ubicada la 'huerta del seminario' conjuntamente con la casa del obispo hoy en periodo de rehabilitación, siendo ésta una de las mas antiguas viviendas de Gran Canaria.

Este lugar fue, desde la conquista de Canarias hasta principios del siglo XX (1.500-1.920), un auténtico vergel de tupida vegetación y rico en arboleda frutal y agrícola. Fue ésta la famosa huerta donde el 'Señorío de Agüimes' poseía una auténtica despensa, así como un lugar privilegiado como zona de descanso en esta mencionada vivienda de la casa del obispo.

Naturalmente, esta riqueza natural y agrícola fue gracias a los numerosos nacientes acuíferos que discurrían por el barranco de los Areneros hasta su desembocadura en la playa del Burrero. Posteriormente, con la llegada de aquellos primeros motores diesel para la extracción de aguas, tras las perforaciones de numerosos pozos, los manantiales y nacientes de agua se secaron dejando este paraíso de vegetación, conjuntamente con el cercano y frondoso barranco de Guayadeque, en un semidesierto, por culpa del egoísmo y el afán de riqueza de los terratenientes y aguatenientes de la época.

Es lamentable que la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de la Villa de Ingenio, no solucione este abandono vegetativo, sabiendo la importancia que tienen los pocos cipreses que están vivos por estar enclavados a escasos metros de la futura, panorámica y turística vía de circunvalación Carrizal-Inge-nio-Agüimes.

* Carrizal de Ingenio