8 DE MARZO: CONMEMORACIÓN Y LUCHA DEL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA En marzo de 1908 veinte mil obreras de la industrial textil de Nueva York se declararon en huelga frente a los abusos patronales para exigir unas condiciones laborales más justas y el derecho a unirse a los sindicatos. El día 8 de marzo de aquel año el dueño de la fábrica Cotton encerró en su interior a las 129 trabajadoras en huelga para obligarlas a trabajar y se declaró un incendio provocado del que no pudieron escapar y en el que perecieron las 129 mujeres. El 8 de marzo fue establecido por las organizaciones de mujeres socialistas y feministas durante aquellos primeros años del siglo XX como día internacional de conmemoración y lucha contra la desigualdad y la especial explotación que por razón de sexo padecemos las mujeres. El patriarcado nos condena a sufrir discriminación y sumisión mientras el capitalismo nos ofrece mayor explotación,  más precariedad y salarios más bajos. Por ello las mujeres de la clase trabajadora sostenemos una doble lucha, anticapitalista y antipatriarcal, que conmemoramos cada año el día 8 de marzo. Sabemos que el pacto entre capitalismo y patriarcado fortalece ambas estructuras clasistas y somos conscientes de que debemos rendir los dos sistemas para alcanzar la plena liberación de las mujeres.

PRECARIEDAD Y DESIGUALDAD TIENEN NOMBRE DE MUJER

Mientras las leyes nos hablan de la supuesta no discriminación en el trabajo; mientras desde las instituciones se preparan "festivos" actos oficiales con motivo del 8 de Marzo, intentando convencernos de que vamos por el "buen camino"; mientras permanentemente nos insisten acerca de  los grandes avances que vivimos las mujeres en el terreno laboral, la realidad es bien distinta. La discriminación salarial está a la orden del día. Las mujeres cobramos, de media, un 34% menos de sueldo (50% en la empresa privada) por hacer el mismo trabajo que los hombres. Somos, junto a jóvenes e inmigrantes, el colectivo más afectado por el desempleo y la precariedad: la tasa de paro femenina es más del doble de la tasa masculina, la temporalidad es mucho mayor, los contratos a tiempo parcial, con la excusa de que sirven para "conciliar el trabajo con la vida familiar", tienen nombre de mujer. Las trabajadoras tenemos cada día más problemas para compatibilizar la vida laboral y la familiar, ya que seguimos soportando mayoritariamente las tareas del hogar, la atención y el cuidado de nuestras hijas e hijos, de nuestros enfermos y mayores, con lo que continúa la doble y la triple jornada para muchas de nosotras. Las trabajadoras somos, además, uno de los colectivos más afectados por los despidos y los cierres de fábricas. Así los estamos pudiendo comprobar en el sector textil, o en el de la electrónica.  Un claro ejemplo de ello es la situación por la que están atravesando las trabajadoras de MINIWAT, que con más de 45 años se enfrentan al despido por el cierre de su empresa. Las mujeres trabajadoras estamos en el punto de mira de la globalización neoliberal, que con sus deslocalizaciones, su recorte de gasto social, sus privatizaciones de los servicios públicos pretende seguir precarizando cada día más nuestras condiciones. Esta situación se verá agravada con la antidemocrática Constitución Europea "aprobada" el pasado 20 de Febrero.

TRABAJADORA INMIGRANTE: ĄPAPELES PARA TODAS YA! ĄPOR UNA REGULARIZACIÓN SIN CONDICIONES!

Si las mujeres trabajadoras somos las que más sufrimos en el mundo laboral la sobreexplotación y  la violencia contra las mujeres no sólo no disminuye, sino que cada día provoca mayor número de víctimas y a esta situación le añadimos además la condición de inmigrante, los problemas se multiplican hasta límites insoportables. Precisamente por vivir en toda su crudeza la opresión y sobreexplotación, las mujeres inmigrantes deben ser parte fundamental en la lucha por reivindicar un futuro mejor, donde arreglar los papeles para poder vivir y trabajar con los mismos derechos que el resto de trabajadores no se convierta en un calvario, como ocurre con el tan cacareado proceso de regularización. Este proceso, que acabará en abril, está permitiendo comprobar, tal y como alertábamos desde hace meses, cómo aumentan de forma alarmante los casos de mujeres que quedan en la más absoluta indefensión. Mujeres a las que, negándoles el permiso de trabajo si no se cumplen las arbitrarias y fraudulentas condiciones exigidas, condenan a la "ilegalidad" producto de una Ley injusta, viéndose obligadas en muchos casos a engrosar las filas de la prostitución, sacrosanta institución de esta sociedad hipócrita y machista. Una mujer "sin papeles" no es considerada ni siquiera persona, está siempre con miedo a la detención y expulsión. Debe afrontar todas las formas del abuso, maltratos, xenofobia, racismo, violación de sus derechos sexuales y reproductivos sin poder acogerse a los ya de por si escasos recursos legales y asistenciales. Hoy, 8 de Marzo, celebrar el día Internacional de la Mujer Trabajadora pasa más que nunca por exigir papeles para todas ya, así como la inmediata regularización sin condiciones de todas las trabajadoras inmigrantes.

CONTRA LA HETERONORMALIDAD Y LA INVISIBILIDAD DE LA MUJER LESBIANA.

La mujer lesbiana aguanta sobre sí una doble opresión, la primera por su condición de mujer, y la segunda por no cumplir la función que el sistema espera de ella: trabajo doméstico, reproducción, es decir, perpetuación de la división de roles sociales establecidos por el patriarcado. Han sido condenadas a la peor de las opresiones: la invisibilidad, muchas veces acompañada de castigos físicos con el fin de restringir su sexualidad y garantizar la reproducción (estirpación del clítoris, lobotomía u otros tratamientos de 'reconversión' de la preferencia sexual, etc). Las lesbianas no son lo que deberían ser ni hacen lo que deberían hacer, y por ello el orden social que el capitalismo impone las considera individuos inservibles. No pretendemos la absorción de las lesbianas por parte del sistema contra el que luchamos. No es la normalización lo que perseguimos, no buscamos que se nos someta a la norma establecida por los patrones capitalistas heterocentrados, no queremos entrar en el "club de oro" a cambio de un par de ligeras concesiones que continúan dejando de lado a otros grupos marginados (transexuales femeninas, lesbianas inmigrantes, etc.). Luchamos por un sistema alternativo, por un movimiento socialista  que contemple la diversidad de opciones sexuales desde dentro y donde todos podamos ser iguales desde nuestra diferencia.

NO AL TERROR COTIDIANO: BASTA DE VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

Noventa y siete mujeres muertas en el 2004, trece en estos dos primeros meses del año, miles de denuncias,... Pese a las estadísticas, cada año más demoledoras, la violencia de género sigue sin aparecer como un problema que preocupe a la opinión pública. Son pocos los que perciben este fenómeno como una de las más vergonzosas lacras de nuestro país. La violencia contra las mujeres es un fenómeno universal con rasgos diferenciales en cada cultura pero con un denominador común: la "normalización" de la misma en la sociedad. En nuestra sociedad TODAS sufrimos violencia de género; ésta impregna todos los ámbitos de nuestra vida: es violencia la discriminación de la mujer en el mundo laboral; es violencia la dictadura de la imagen a la cual se nos somete; es violencia el lenguaje sexista en la comunicación; son violencia los atropellos de nuestra libertad sexual... Pero sin lugar a dudas son las agresiones físicas, que conllevan en muchos casos la muerte, la manifestación más extrema y dramática de la violencia machista, que en pleno siglo XXI continua siendo silenciada, en muchos casos por miedo y vergüenza, a pesar de ser un delito flagrante y deleznable. Es, por tanto, un problema estructural que no puede abordarse exclusivamente desde una perspectiva judicial y policial ni con una Ley Integral contra la Violencia de Género mal articulada e infradotada de recursos económicos. Por todo lo expuesto, la solución pasa por enfocar el problema desde una perspectiva global donde se incluyan medidas sociales y educacionales. Somos las mujeres las primeras que debemos romper con los estereotipos sexistas inspirados en el patriarcado y en las relaciones de poder bajo las que hemos sido educad@s.

MUJER: ORGANÍZATE Y LUCHA.

Desde Corriente Roja, desde nuestra organización aún modesta pero firme y creciente, queremos hacer un llamamiento a todas aquellas mujeres que, como nosotras, creen que las perspectivas de género y clase son y deben ser necesariamente complementarias: ˇ Porque nosotras no aceptamos la normalización y la absorción capitalista de las luchas de las mujeres en aras de una supuesta igualdad estrictamente formal. ˇ Porque nosotras  estamos convencidas de que ni el capitalismo ni el patriarcado son ni serán nunca neutrales desde el punto de vista de clase: mujer trabajadora, inmigrante, lesbiana... son la cara y la cruz de la explotación más sangrante. ˇ Porque nosotras sabemos que sólo la lucha revolucionaria abrirá el camino: no es condición suficiente, pero sí necesaria,  de la liberación de la mujer. ˇ Porque nuestro objetivo es la liberación material y definitiva: en el proceso de construcción socialista nosotras mismas la construiremos y junto al resto de compañeros la consolidaremos. Por todas estas razones y muchas más, organízate y lucha con nosotras y nosotros: Necesitamos todas las fuerzas, todos los brazos, todas las mentes, toda la ilusión, toda la fuerza transformadora.

NO HAY REVOLUCIÓN SIN LIBERACIÓN DE LA MUJER NO HAY LIBERACIÓN DE LA MUJER SIN REVOLUCIÓN