Desde el amanecer pintado de rojo
Del devenir histórico del ser humano,
Hombre y mujer iniciaron el camino
De la historia unidos de la mano,
Y con el amor como talismán
Para superar los difíciles retos
De la supervivencia.
Entretanto, sigue girando sin parar
La alocada rueda de la historia.
A la mujer se la recluye en el hogar.
Mientras, el hombre ejerce
Como el gran mandamás
De la cosa pública.
Lógicamente, nuestra mujer no acepta
Ese papel secundario que se le asigna
En el gran drama del teatro de la vida,
Y exige un papel de protagonista,
Que indudablemente
Se merece.
Guiada por la luz azul de la superación,
Inicia la carrera por el derecho al voto,
Ocupa las aulas en un vuelo simbólico,
Echa sobre sus hombros cargos
De una mayor responsabilidad,
Demostrando sus capacidades
Innatas, que algunos habían
Puesto en duda.
Mucha senda le queda aún por andar,
Pero otra vez los hombres y las mujeres,
Debemos recorrerla juntos, unidos de las manos,
Bajo el lienzo de los lindos colores de la tarde,
En busca de la tan ansiada libertad,
Que no entiende de géneros,
Y que luce más allá
De los horizontes.