EL MARAVILLOSO MUNDO DEL CIRCO
Rubén Alemán Sánchez
Pasen y vean. La mujer barbuda, los enanos-cohete, el hombre más
fuerte del mundo. Como decía el poetautor Joaquín
Sabina en su disco Sabina y Viceversa en Directo: “Ocupen su
localidad”.
Comienza la cuenta atrás de las elecciones de mayo de 2.007. Los
que todavía creemos en otro mundo posible consideramos que las elecciones son
un frente más para la transformación de la sociedad. Pero no en el marco de un
proceso previamente amañado con una ley antidemocrática que excluye a los
partidos o plataformas electorales que no manejan el erario público, que no
reciben regalías empresariales y que no poseen los medios de comunicación a su
favor.
Empiezan ya los personajes circenses a posicionarse. Jerónimo
Saavedra, “el viejo profesor”, según González Viéitez,
proporciona tremendo zarpazo a Arcadio Díaz Tejera, el cual renuncia
involuntariamente a su acta de concejal para dejar paso al expresidente
de la heteronomía canaria como candidato a alcalde de
Las Palmas de Gran Canaria. Artistas (¿?) como Martín Chirino, periodistas como
Rafael González Morera o Pepe Alemán o el propio papá de
Este refinado mozartiano –a mí, qué
quieren que les diga, me gusta más Taburiente, Silvio
y Sabina, macarrilla que es uno- fue también ministro “filipino” de Administraciones
Públicas y de Trabajo y Seguridad Social, época en que tras la reforma laboral
de 1.995 el paro alcanzó a más de 2 millones de trabajadores y trabajadoras en
todo el Estado y a casi el 25% de canarios y canarias. Muy filipino él, nunca
se opuso al envío de tropas al Golfo Pérsico en
Volviendo a Canarias: ¿cuándo frenó -o intentó al menos- tanta
especulación urbanística en las islas? Su defensa del medio ambiente siempre
fue con la boca pequeña. Un político que se dice socialista y que apoyó la
creación de
De Saavedra Acevedo podríamos seguir hablando horas, horas y
horas. Pero quiero cerrar esta humilde columna de opinión comentando las
piruetas circenses de otros dos personajes que tienen ambiciones electorales,
en este caso, a la presidencia de la heteronomía:
José Manuel Soria y el presidente del Centro Canario (CCN), Ignacio González
Santiago, nefasto personaje expepero y bambino del
presidente de
El primero inaugura el día 8 de septiembre la famosa bandera de
marras. El precio ya lo saben ustedes. Las necesidades de la isla es más que
evidente que no tienen nada que ver con ostentaciones insularistas.
Pero no debemos resignarnos a que este político neofranquista
nos siga toreando con derroche y despilfarro suntuario –léase obras faraónicas
en el Cabildo de Gran Canaria, gastos de protocolo, marketing personal, etc- mientras el norte de la isla soporta altos índices de
pobreza y desempleo, las medianías se desertizan abandonadas por
Dejo para el final lo más indignante. Artículo de opinión de
Ignacio González Santiago, presidente del CCN olartino,
publicado en el diario Canarias7 el martes 5 de septiembre de 2.006 con el
título Que nos traten como al Líbano. Dice este personaje circense:
“Los canarios estamos abandonados de la mano de Dios (…), mientras
vemos impotentes cómo nuestra sociedad se destruye (sic) día a día por
la llegada incontrolada y masiva de personas de diferentes lenguas, culturas y
religiones, imposibles de integrar de manera adecuada y de forma rápida. Nuestra
atención sanitaria ha empeorado porque el Servicio Canario de Salud tiene
también que ocuparse de los inmigrantes, que llegan en un pésimo estado físico
y con las enfermedades típicas que padecen en sus países de origen, que aquí ya
estaban superadas. Nuestros hijos y sus profesores conviven en unas
aulas atiborradas con niños de diferentes nacionalidades, que ni tan siquiera
hablan español, por lo que el rendimiento global del grupo ha empeorado.
Nuestras calles se están llenando de personas que no pueden trabajar en nada,
porque no tienen papeles, salvo la orden de expulsión a ninguna parte en el
bolsillo, y tampoco un sitio donde poder dormir o asearse. Estamos
perdiendo nuestra identidad como pueblo, sin darnos cuenta, y sin que
nadie nos pregunte si queremos que esto suceda. Y yo no quiero.”
Juzguen ustedes. Yo no me voy a callar. Estas declaraciones a mí
me dan asco. Dejan a Himmler, a Bossi
y a Le Pen chiquitos. Uno, que está por la
autodeterminación de este país, por la defensa de su identidad y por el freno a
la superpoblación, no puede más que denunciar estas palabras de tinte xenófobo,
racista y fascista. Según el ISTAC, sólo el 1,9% de los residentes en Canarias
son de origen africano. La inmensa mayoría de los inmigrantes son españoles y
europeos. Ricos, claro. Entran con contrato, en vuelos regulares o privados. No
en cayuco. Repugnante. Duele. Si la izquierda nacional canaria no denuncia esto
se convierte en cómplice de la caverna. Por muy nacionalistas que se definan
los González Santiago, Adán Martín y otros. Si se olvida el internacionalismo,
se vuelve a la caverna.
Pasen y vean el maravilloso mundo del circo. La mujer barbuda, los
enanos-cohete, el hombre más fuerte del mundo. Ocupen su localidad.
(*)
Rubén Alemán Sánchez es miembro del Consejo Nacional y Secretario Político del
Comité Local de Las Palmas de Gran Canaria de UNIDAD
DEL PUEBLO