Campamentos de refugiados saharauis: "Hemos visto pasar un tsunami"
(Reportaje)Escuela 27 de Febrero (Campamentos de refugiados saharauis) 06/03/2006 (SPS)
Najem, un refugiado saharaui de 15 años, barre de la mirada el campo de ruinas dejado por el paso del torrente de barro que ha deshecho a mediados de febrero su campamento en la región de Tinduf (sudoeste de Argelia). "Hemos visto pasar un tsunami", resume.
Su comparación está a la medida de la catástrofe. En efecto, el "27 de Febrero", el más afectado por las recientes lluvias torrenciales de los cinco campamentos de refugiados saharauis ofrece una imagen de desolación, ha comprobado la agencia de prensa argelina APS.
Techos y paredes derrumbadas, amasijos de piedras y ladrillos de adobe deshechos, muebles y accesorios de cocina yaciendo entre las ruinas: la mayor parte de las viviendas del campamento han sido completa o parcialmente destruidas.
Por aquí, un somier emerge de un montón de piedras blanqueadas con cal que constituye los restos de lo que fue una fachada. Más lejos, una antena parabólica de recepción de TV vía satélite preside los despojos de una habitación demolida por el diluvio. Por todas partes subsisten las huellas de la vida cotidiana de gente pillada de improviso.
Sobre la "calle principal" del campamento de 27 de Febrero, todas las viviendas y cobertizos han sido destruidas.
De paso por el campamento, algunos acostumbrados al lugar, miembros de asociaciones argelinas de solidaridad con el pueblo saharaui y periodistas que han venido para asistir a las ceremonias de conmemoración del 30 aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), están estupefactos ante lo que ven.
"He visitado mil veces este campamento y no llego a situarme. Todo está cambiado. Es increíble", exclama uno de ellos.
La situación es tanto más dramática cuando se trata de refugiados que han huido de su país y viven en exilio desde la invasión marroquí del Sáhara Occidental en 1975. Actualmente son más de 150.000 hombres, mujeres y niños que habitan en cinco campamentos (27de Febrero, Ausserd, Dajla, El Aaiun y Smara) en la región de Tinduf.
Los refugiados, que vivían primero en tiendas de lona, poco a poco han construido habitaciones de adobe, que ofrecen mejores comodidades, pero por su naturaleza son muy frágiles a las lluvias e inundaciones.
Ante la adversidad, los habitantes del campamento 27 de febrero se arman de un admirable valor. Sin embargo, muchos de ellos siguen estando traumatizados.
"Nos vimos sorprendidos en plena noche", dice Fatma Mohamed, de 28 años, acompañada de sus cuatro hijos, todos de corta edad.
"Las lluvias no pararon durante 48 horas. El torrente de barro que se lo ha llevado todo a su paso nos sorprendió a las 3 de la mañana", añade, envuelta en su "melhfa", el traje tradicional saharaui, una fría mañana de este final de invierno en el Sáhara.
La "casa" de Fatma resultó destruida en su mayor parte, porque estaba situada en el lugar de paso del torrente de barro.
"Nuestros hijos salvaron la vida gracias a la rápida intervención de los hombres de la vecindad. No tuvimos tiempo de recoger nuestras cosas, que aún están bajo las ruinas", nos cuenta.
Sus vecinas, Aziza Mohamed Ali y Aïcha Ahmed, están en la misma situación que ella. "Mucha gente lo han perdido todo", indica Aïcha, de 32 años y madre de dos niños.
Para escapar a la furia del agua, las tres mujeres cuentan que corrieron en la oscura noche, con sus hijos y la mayor parte de los demás habitantes del campamento, para dirigirse hacia las alturas. Viven actualmente en tiendas donadas por Argelia.
Kamel, hijo de Fatma, de ocho años, se agarra a su madre y asiente tímidamente con la cabeza, con los ojos bajos, cuando se le pregunta si por la noche tiene miedo de la crecida.
A la misma pregunta, otros cuatro muchachos de unos diez años con los que nos cruzamos cuando van camino de la escuela, en la periferia del amplio campamento, responden al contrario, y a coro: "Walu !" ("no" en hassania, el dialecto saharaui).
Tras un momento en silencio, los críos estallan de pronto en una carcajada tras mirarse unos a otros, como para librarse de su angustia al acordarse de la catástrofe aún reciente, y siguen su camino.
"Son los temporales más graves que han afectado a los campamentos de refugiados desde 1994", indica Fatma Mohamed Lamin Bal-la, administradora en jefe del campamento 27 de Febrero.
"Además de las viviendas, muchas de las construcciones administrativas - escuelas, dispensarios, han sido dañadas, sin hablar de las enfermedades que empiezan a propagarse a causa de la exposición al frío continuada de los refugiados", dice con desolación.
La Sra. Bal-la expresa, sin embargo, un sentimiento de satisfacción : no ha habido muertos, solamente algunos heridos, "gracias a la movilización de los habitantes y a la rápida reacción de los policías y soldados saharauis, ayudados por militares argelinos", que vinieron urgentemente de la ciudad de Tinduf, situada a unos veinte km del campamento, dice con alegría.
No ha terminado de hablar cuando resuenan a lo lejos las bocinas de unos camiones que se acercan. Feliz sorpresa. Es una caravana de 26 "semi remolques" cargados con más de 230 toneladas de productos de primera necesidad venidos de Skikda, desde el nordeste de Argelia.
Los responsables de esta iniciativa humanitaria han respondido al llamamiento de ayuda urgente hecho por la Media Luna Roja saharaui al día siguiente del temporal.
Fotos:
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