EL NAUFRAGIO DEL PORTLAND

Antonio Rodríguez de León *

Un naufragio que pudo haberse evitado, de cumplirse estrictamente las leyes de gravedad. Hace treinta años ocurrió lo mismo con otro barco que salió desde Arrecife hacia Puerto del Rosario. Las circunstancias son idénticas: hundimiento por giro de 180 grados en apenas pocos minutos; la mala colocación de la carga en un punto inadecuado de la bodega, provocó la estabilidad negativa.

Ahora, todo son especulaciones de cara a la opinión pública, pero los profesionales de la marina sabemos perfectamente cuales pueden ser las causas, y que son varias. La verdad no lo dirán nunca por razones obvias. La negligencia de la mala estiba en puerto tiene sus responsables concretos. Aunque para la Ley Marítima, el responsable es y será siempre el capitán del barco, suele suceder, y sucede, que la estiba en puerto la llevan otros que no son ni siquiera un miembro de la tripulación. Si el capitán o cualquier otro miembro de la tripulación protesta por la mala estiba, es amenazado con el despido. Sucede en barcos con bandera española, y en estos barcos con bandera de conveniencia, ocurren estas cosas y otras aún peores.

Cuando un barco gira sobre sí mismo en minutos, está claro que ha sido por estabilidad negativa, o sea, una estiba mal hecha. Las malas estibas pueden ser por diferentes circunstancias en la colocación de la carga en la bodega. Las que no dejan huellas de sospechas de fallo humano es la de corrimiento de la carga por el mal estado de la mar. Por esa regla de tres, ¿Cuántos barcos se tenían que hundir en esa travesía?. En las mismas horas del siniestro del Pórtland llegaban al sur de Tenerife 5 cayucos procedente del Senegal. Alguien miente deliberadamente. No se explica como un barco de carga general sufra un corrimiento de cargamento estibado convenientemente, supuestamente según el cuadro de estabilidad del barco.

La forma del hundimiento de Pórtland, indica una mala estiba, a lo que añadido una mar de leva, puede causar un naufragio. Las causas de su verdadero naufragio lo deberá de aclarar los inspectores públicos del puerto de Santa Cruz, quienes deberán dar explicaciones sobre la declaración del Manifiesto de Carga del barco. En el mismo se señalan gráficamente el lugar de la bodega donde se colocan todo o parte del cargamento del barco. Con la declaración del Manifiesto de Carga, se conocerán las causas del naufragio. Puede ser que la colocación de determinada carga se haya colocado en algún punto inadecuado para la estabilidad del barco. Quizás la negligencia humana puede venir producida por confiarse en un trayecto corto, y no se le diera importancia a la ley de gravedad del barco. Al igual que hace treinta años.

Aquí y ahora se cometen gravísimas atropellos con los hombres de la mar, trabajadores que obedecen bajo amenazas de despidos, sin que existan inspecciones de la autoridad competentes en la navegación marítima. En éste caso y en otros tantos, se cometen irregularidades en el tráfico de buques, muy especialmente en los puertos canarios, que carece o es insuficiente para el tráfico que soporta.

Dios tenga en la gloria a los marinos desaparecidos. Recemos por sus almas. Otros marinos de cualquier otra nacionalidad volverán a ser carne de cañón en el negocio del transporte marítimo, donde impera la amenaza del silencio de la Ley. La sumisión provoca crisis mentales en los marinos, transmitidas al conjunto de la familia. Marinos que por necesidades familiares enrolan en barcos piratas, sin saber que en uno de esos viajes transportan drogas. Marinos que enrolan con la esperanza de llevar un salario a sus familiares, y luego quedan retenidos en puertos extraños por abandono e impagos de salarios de su armador. Estas y otras similares, si no permitidas, si son toleradas por los responsables de inspeccionar en los puertos todas éstas irregularidades, que conllevan un destino final y sin retorno como es la muerte, como es el caso de barco Pórtland.

* Presidente de Stella Maris – Las Palmas