Diario de Avisos, 17-2-05

El Sur tinerfeño, convertido en un nido de criminales que actúan a sus anchas

La situación es "insostenible" ante la proliferación de delincuentes de toda calaña y condición

En las últimas fechas se han publicado algunas informaciones contradictorias sobre el Sur de Tenerife

La realidad, según diversas fuentes consultadas por este periódico, es que el Sur de Tenerife no es un problema, sino "un polvorín", que hace tiempo que se les ha ido de las manos a las fuerzas de seguridad del Estado, ya que la Policía sólo puede, en la práctica cotidiana, mantener el andamiaje y maquillar la situación para que los políticos mantengan el tipo, los "interesados" no se alarmen y los "habituales" -por utilizar la jerga policial- sigan estableciéndose y, en la práctica, campando a sus anchas

Así, mientras en unos medios informativos, y más concretamente en este periódico, se afirmaba que existen algunos problemas de seguridad y que se han sucedido algunas denuncias sobre comportamientos poco democráticos, que rozan al menos lo ilegal, entre los máximos responsables de la Policía Nacional, en otros medios se ha exaltado la labor de dicho cuerpo de seguridad del Estado y hasta "la eficacia de sus métodos" para hacer frente a problemas que afectan desde hace tiempo a los empresarios, comerciantes y, en general, a todos los ciudadanos de esa zona de la Isla; problemas que tienen difícil erradicación, como es el caso de la prostitución callejera y otros que de éste se derivan. Se pretende con dichos métodos, según sostienen algunos, que el Sur tinerfeño se convierta en "un destino seguro y tranquilo".

La realidad, según diversas fuentes consultadas por este periódico, es que el Sur de Tenerife no es un problema, sino "un polvorín", que hace tiempo que se les ha ido de las manos a las fuerzas de seguridad del Estado, ya que la Policía sólo puede, en la práctica cotidiana, mantener el andamiaje y maquillar la situación para que los políticos mantengan el tipo, los "interesados" no se alarmen y los "habituales" -por utilizar la jerga policial- sigan estableciéndose y, en la práctica, campando a sus anchas. A juicio de las distintas fuentes consultadas por DIARIO DE AVISOS, no hay otra zona en Tenerife donde se dé cita un conglomerado tan extenso de etnias, razas y costumbres que integran una población -establecida o flotante- en la que abunda de todo, además de los europeos de siempre: un sinfín de suramericanos, en su mayoría ‘sin papeles’, más rusos, rumanos, kosovares, árabes, iraquíes, iraníes, argelinos, marroquíes y muchos otros -ilegales también su práctica totalidad- llegados aquí como turistas pero que se han quedado en la Isla para "hacer fortuna" por cualquier medio a su alcance.

El problema surge cuando muchos de ellos se aglutinan en grupos organizados de delincuencia internacional que se asientan en el Sur tinerfeño, al que toman literalmente como la ampliación de otros "feudos", estableciéndose para ello con sus respectivas camarillas, organizaciones ilegales, guardaespaldas o "protectores", negocios de prostitución, ocio y time sharing -según los casos-, con las evidentes consecuencias de inseguridad y delincuencia que lleva consigo.

Basta echar una ojeada a las denuncias que llegan a los Juzgados del Sur de la Isla para observar que estos casos, cada día más numerosos, son la punta del ‘iceberg’ de lo que constituye ya -de hecho y de Derecho- un grave conflicto enquistado en Tenerife; un conflicto en el que afloran blanqueo de capitales, sociedades fantasmas, admnistraciones ramificadas, tráfico de inmigrantes y de drogas, trata de blancas y ‘control’ de los distintos sectores implicados directa o indirectamente en todo este entramado de intereses espurios.

Siempre según el criterio de las fuentes informativas consultadas por este periódico, las asociaciones ilícitas, las estafas, los robos, las coacciones, las riñas tumultuarias, los ‘ajustes de cuentas’, las extorsiones, las falsificaciones de todo tipo de documentos y bienes -desde tarjetas de crédito o débito a escrituras o títulos de propiedad, pasando por concesiones administrativas y licencias varias, entre otras- y, aunque cueste creerlo, hasta los "impuestos de protección" forman ya parte del ‘paisaje’ sureño. "Ustedes no se imaginan adónde hemos llegado", confiesa, profundamente abatido, un destacado empresario del comercio.

Y otro empresario tinerfeño confirma a DIARIO DE AVISOS que todo lo anterior es posible porque proliferan en la zona, de la que son vecinos, escoltas ilegales, ‘matones’, buscavidas, sicarios, empresarios extranjeros sin escrúpulos, etcétera. Todos ellos se han ido estableciendo en el Sur al amparo y al calor de los business que surgen prácticamente cada día.

Una familia completa, que durante una generación ha vivido en el Sur, donde tiene sus negocios, manifiesta a este periódico que ha tenido que abandonar su intención de permanecer allí por más tiempo ante la "angustia vital" que tiene que soportar, por sufrir una interferencia continua en sus intereses empresariales. "Queremos que se sepa que la situación es insostenible para muchas otras familias que no se atreven a contarlo. Pero queremos que se sepa la verdad, toda la verdad, no la que algunos no quieren reconocer, sobre todo la propia policía, que seguramente está ya desbordada por los acontecimientos".