El Sur tinerfeño,
convertido en un nido de criminales que actúan a sus anchas
La situación es "insostenible" ante la
proliferación de delincuentes de toda calaña y condición
En las últimas fechas
se han publicado algunas informaciones contradictorias sobre el Sur de Tenerife
La realidad, según diversas fuentes consultadas por este
periódico, es que el Sur de Tenerife no es un problema, sino "un
polvorín", que hace tiempo que se les ha ido de las manos a las fuerzas de
seguridad del Estado, ya que la Policía sólo puede, en la práctica cotidiana,
mantener el andamiaje y maquillar la situación para que los políticos mantengan
el tipo, los "interesados" no se alarmen y los "habituales"
-por utilizar la jerga policial- sigan estableciéndose y, en la práctica,
campando a sus anchas
Así, mientras en
unos medios informativos, y más concretamente en este periódico, se afirmaba
que existen algunos problemas de seguridad y que se han sucedido algunas
denuncias sobre comportamientos poco democráticos, que rozan al menos lo
ilegal, entre los máximos responsables de la Policía Nacional, en otros medios
se ha exaltado la labor de dicho cuerpo de seguridad del Estado y hasta
"la eficacia de sus métodos" para hacer frente a problemas que
afectan desde hace tiempo a los empresarios, comerciantes y, en general, a
todos los ciudadanos de esa zona de la Isla; problemas que tienen difícil
erradicación, como es el caso de la prostitución callejera y otros que de éste
se derivan. Se pretende con dichos métodos, según sostienen algunos, que el Sur
tinerfeño se convierta en "un destino seguro y tranquilo".
La realidad, según
diversas fuentes consultadas por este periódico, es que el Sur de Tenerife no
es un problema, sino "un polvorín", que hace tiempo que se les ha ido
de las manos a las fuerzas de seguridad del Estado, ya que la Policía sólo
puede, en la práctica cotidiana, mantener el andamiaje y maquillar la situación
para que los políticos mantengan el tipo, los "interesados" no se
alarmen y los "habituales" -por utilizar la jerga policial- sigan
estableciéndose y, en la práctica, campando a sus anchas. A juicio de las
distintas fuentes consultadas por DIARIO DE AVISOS, no hay otra zona en
Tenerife donde se dé cita un conglomerado tan extenso de etnias, razas y
costumbres que integran una población -establecida o flotante- en la que abunda
de todo, además de los europeos de siempre: un sinfín de suramericanos, en su
mayoría ‘sin papeles’, más rusos, rumanos, kosovares, árabes, iraquíes,
iraníes, argelinos, marroquíes y muchos otros -ilegales también su práctica
totalidad- llegados aquí como turistas pero que se han quedado en la Isla para
"hacer fortuna" por cualquier medio a su alcance.
El problema surge
cuando muchos de ellos se aglutinan en grupos organizados de delincuencia
internacional que se asientan en el Sur tinerfeño, al que toman literalmente
como la ampliación de otros "feudos", estableciéndose para ello con
sus respectivas camarillas, organizaciones ilegales, guardaespaldas o
"protectores", negocios de prostitución, ocio y time sharing -según
los casos-, con las evidentes consecuencias de inseguridad y delincuencia que
lleva consigo.
Basta echar una
ojeada a las denuncias que llegan a los Juzgados del Sur de la Isla para
observar que estos casos, cada día más numerosos, son la punta del ‘iceberg’ de
lo que constituye ya -de hecho y de Derecho- un grave conflicto enquistado en
Tenerife; un conflicto en el que afloran blanqueo de capitales, sociedades
fantasmas, admnistraciones ramificadas, tráfico de inmigrantes y de drogas,
trata de blancas y ‘control’ de los distintos sectores implicados directa o
indirectamente en todo este entramado de intereses espurios.
Siempre según el
criterio de las fuentes informativas consultadas por este periódico, las
asociaciones ilícitas, las estafas, los robos, las coacciones, las riñas
tumultuarias, los ‘ajustes de cuentas’, las extorsiones, las falsificaciones de
todo tipo de documentos y bienes -desde tarjetas de crédito o débito a
escrituras o títulos de propiedad, pasando por concesiones administrativas y
licencias varias, entre otras- y, aunque cueste creerlo, hasta los
"impuestos de protección" forman ya parte del ‘paisaje’ sureño.
"Ustedes no se imaginan adónde hemos llegado", confiesa,
profundamente abatido, un destacado empresario del comercio.
Y otro empresario
tinerfeño confirma a DIARIO DE AVISOS que todo lo anterior es posible porque
proliferan en la zona, de la que son vecinos, escoltas ilegales, ‘matones’,
buscavidas, sicarios, empresarios extranjeros sin escrúpulos, etcétera. Todos
ellos se han ido estableciendo en el Sur al amparo y al calor de los business
que surgen prácticamente cada día.
Una familia completa,
que durante una generación ha vivido en el Sur, donde tiene sus negocios,
manifiesta a este periódico que ha tenido que abandonar su intención de
permanecer allí por más tiempo ante la "angustia vital" que tiene que
soportar, por sufrir una interferencia continua en sus intereses empresariales.
"Queremos que se sepa que la situación es insostenible para muchas otras
familias que no se atreven a contarlo. Pero queremos que se sepa la verdad,
toda la verdad, no la que algunos no quieren reconocer, sobre todo la propia
policía, que seguramente está ya desbordada por los acontecimientos".