POR
LA DESCOLONIZACIÓN DE CANARIAS
Lo
que se oculta es que frente a este problema de superpoblación, Canarias está
inerme, al no tener capacidad de decisión. Las políticas europeas sobre libre
circulación de capitales y mano de obra y la libertad de circulación de los
españoles priman sobre el derecho de las canarias y los canarios a planificar
su futuro.
El
régimen colonial español y el modelo económico dependiente y subordinado que
ha impulsado la burguesía colonial, son los culpables de la actual situación
de superpoblación que sufre el Archipiélago Canario.
En
primer lugar, se trata de un desarme total a la penetración de capitales
extranjeros, que saquean a su antojo los recursos económicos y financieros
generados en nuestro país.
En
segundo lugar, el papel de colonia de servicios fundamentada en el crecimiento
desmedido, el hormigón, las exenciones fiscales, como
En
tercer lugar, los datos oficiales apuntan a una densidad demográfica de
Canarias de 265 habitantes por kilómetro cuadrado, mientras que España posee
tan solo 86 habitantes por kilómetro cuadrado. Canarias con su cerca de 2
millones de habitantes es una Nación superpoblada. España, desde los tiempos
de la conquista del Siglo XV, ha venido practicando contra Canarias el racismo
endofóbico, esto es, el rechazo contra el nativo del Archipiélago, al que
se aboca al autodesprecio.
Las
consecuencias negativas de la superpoblación de Canarias están siendo muy
evidentes:
Deterioro
de los salarios (un 17% inferiores a los de España).
Canalización
de la pobreza (un 24,1% de la población).
Destrucción
del territorio y del ambiente natural.
Saturación
de los servicios públicos (educación, sanidad, servicios sociales, justicia),
que a su vez se ven descapitalizados y privatizados.
Consumo
desorbitado de recursos (agua, electricidad, suelo).
Aumento
de la carestía de la vida (vivienda, alimentación).
Acumulación
alarmante de residuos y basuras.
Pérdida
de la identidad canaria.
Violencia
y crispación social.
Caos
circulatorio de coches y vehículos.
Marginación
y segregación del pueblo canario.
Europeos:
335.777 (de ellos, 233.268 españoles)
Americanos:
80.201
Africanos: 26.372
Asiáticos: 12.548
De Oceanía: 82
Apátridas: 188
Frente
a las versiones oficiales que tratan de esconder la realidad, lo cierto es que
la solución al problema de la superpoblación en Canarias no pasa por endurecer
las leyes de extranjería contra los inmigrantes pobres, sino en dotarnos de la
capacidad de decisión con respecto a España y Europa, tanto con respecto a la
circulación de capitales como de ciudadanos europeos.
Por lo tanto, la solución al problema de la superpoblación de Canarias y de la
invasión poblacional española y europea, no es otra que la descolonización y
la independencia de nuestro Archipiélago, porque sólo desde nuestra soberanía
nacional podremos regular y controlar los flujos migratorios hacia nuestra
patria.
UNIDAD
DEL PUEBLO -
Tenerife