¡NO PASA NADA!
Fidel Campo Sánchez
La oposición entre ser y nada
esconde una íntima semejanza, la absoluta generalidad del concepto de ser hace
que sea también un concepto vacío, que sólo adquiere significación concreta
cuando se determina, gracias a su composición con la nada.
¡No pasa nada!, denota
negación absoluta y no tener en cuenta lo que está ocurriendo por mor de los nauseabundos comportamientos de los seudo
políticos de esta mamandurria.
En la calle, en el bar, a la sombra de la Plaza de Abajo y la ídem de Arriba, en el Parque
de la Constitución
o en el de Los Dragos de la ciudad universitaria de Aguere, huyendo de la
canícula del verano le hablas al canarito sobre:
El desgobierno municipal. El
más que discutible voto de calidad de la alcaldesa Any Oramas por mor de una mayoría absoluta que no compartimos por las
connotaciones dictatoriales que puede implicar y que sin embargo respetamos. El
pasotismo y ambigüedad de la ciudadanía lagunera, que cada vez es más notoria y
preocupante.
El circo del Parlamento
Canario, gobernado por las huestes de CC-PP, por culpa de una ley electoral
Canaria de lo más chanchullera y excluyente, sobre bases de tripartidismo, que
llevan a esta nacionalidad al vacío más absoluto de sus especificidades
diferenciadas.
La descarada trama de Tindaya, el nepotismo, amiguismo y caciquismo implantado
como norma amoral. Las implicaciones en el chanchullo de Aeromédica
que todavía resuenan en el tema de las ambulancias. Los 15 mil millones del Icfem, cuyos documentos salieron un día en un camión y de
los que no se supo nada más y que, por lo que se deduce, están por ahí cual
alma en pena. La penosa y casi tercer mundista Sanidad Canaria, con listas de
espera interminables para favorecer a los amigos de la Sanidad privada. El traer
foráneos para la Sanidad,
sin la formación suficiente, en detrimento de los autóctonos. Los más de 400
mil canarios que viven bajo el umbral de la pobreza, de los que 40 mil son
laguneros y ¡no pasa nada!.
La negación de existencia de
mafias por parte de los actuales virreyes, en esta colonia, cual habitantes en
el limbo, muy preocupados por las pateras y cayucos pero no por el nulo control
de la frontera (puertos y aeropuertos).
El pésimo funcionamiento de la Justicia, elevando casi a
los altares del señorito Ruano, de cuyos informes,
carentes de rigor jurídico, dieron como consecuencia nefasta el que, ¡con
nuestros dineros!, tengamos que pagar a la familia de la Barreda muchos millones
por el fiasco de una expropiación propia de un desafuero, dando la impresión de
que están más al servicio de una parte de la sociedad, la plutocracia, que al
servicio de todos. El que ahora, por culpa del tal, tengamos que sufrir las
consecuencias en el presunto derribo del edificio más emblemático de los
juzgados, en esta nacionalidad y el desastre y la morosidad en el
funcionamiento de la Justicia
que, si en La Laguna,
ya de por si era pésima, ahora es tercer mundista, largas colas que nos hacen
recordar las de las cartillas de
racionamiento franquistas.
Ante tales desaguisados y
presuntas corruptelas todos responden con la mayor de las indiferencias y la
expresión siguiente: ¡No pasa nada!
En una nacionalidad donde la Justicia funciona mal y
tarde lleva al ciudadano a vivir inmerso en la indiferencia y la incredulidad. En
el Gobierno de Alonso-Martín Luís (ATI) fueron hechas catas en la recova que
dieron como resultado que la misma se construyó sobre alubión quitando terreno
al barranco y por tanto, con cimentación endeble que de no poner remedio rápido
pasará lo mismo con la ermita de San Miguel (primer Cabildo de Canarias). La
irresponsabilidad de lo ocurrido debe estar situada en los técnicos así como en
los actuales políticos que permitieron las obras que se llevan a término
obviando unos informes muy importantes que han de estar en algún despacho
siniestro de los muchos existentes en el Consistorio pero… ¡aquí no pasa nada!.
Otra irresponsabilidad, entre
muchas, la vimos en el incendio del Palacio Episcopal de la Diócesis de San Cristóbal
de La Laguna
cuando ocurriera el pavoroso incendio que acabó con el mismo, pues, cuando
comenzó la actuación de los bomberos, y no pudieran actuar debido a que no
podían conectar las mangueras en la boca de la bomba de agua, debido a que las
roscas de la misma no estaban homologadas. Y ¡no pasa nada, ante tamañazas
irresponsabilidades! AENA ningunea y pretende pisotear a los vecinos de San
Lázaro y Camino de la Villa
y, lamentablemente, ¡no pasa nada!, se les deja hacer lo que les viene en gana,
para eso vienen de la lejano metrópoli a dirigirnos y decirnos, ¡como godos
listillos!, lo que tenemos que hacer. La Universidad, esa gran olvidada por la Corporación Municipal
y su paraninfo ya convertido en palomar, y mientras tanto tenemos que decir y
denunciar la responsabilidad y, además, ¡no pasa nada!
Pero lo más lamentable es que, sacado de lo poco que podemos hacer las AA.VV. y lo Colectivos Ciudadanos, vemos a entidades como la Real Sociedad
Económica de Amigos del País, Orfeón La
Paz, Ateneo y… más pendientes de las subvenciones, las
limosnas o prebendas, que de dar la cara pidiendo responsabilidades jurídicas y
políticas e inmersos en el ¡no pasa nada!, como la inmensa mayoría de los
ciudadanos que permanecemos impasibles ante la destrucción de nuestra señera
ciudad y la pérdida de nuestras señas de identidad, para un mal día, mediante
referéndum, ¡que ganarán!, entregarnos atados de píes y manos al chicharrerismo ático.
* LA LAGUNA