¡NO PASARÁN!
Francisco Javier González
En
En esos días infantiles me enteré, sin
enterarme, mediante los cuchicheos captados en el seno familiar que cesaban
cuando aparecía "el niño", de que tenía algún tío preso "en los salones" y en Gando, y alguno en un país de las películas llamado México.
Tardé muchos años en saber que México, Brasil y Venezuela era para mis tíos el
exilio y muchos más en saber las razones del mismo, como en saber porqué
durante años mis padres no pudieron ir al cine para no levantar el brazo al
empezar el "NoDo" o porqué no me dejaban
entrar al cuarto donde mi padre y algunos familiares oían aquella enorme radio
PYE con una larga antena de cobre tendida en el patio para que no se viera
desde la calle, o porqué había una gran lata llena de libros enterrada en el
suelo de tierra bajo un descansillo de escalera, o el porqué de un cura
lagunero, profesor de religión, que llevaba pistola bajo la sotana.
Todo aquello era
algo de lo que no teníamos conciencia, algo oscuro, superpuesto a nuestro mundo
infantil, hecho de escopetas de caña, tiraderas de neumáticos de camión, de
cochitos de juguete hechos de verga, latas de sardina y ruedas de suelas de
lona, de matinées dominicales de tres jornadas, de
soldaditos y altares de plomo con los que hacer domésticas guerras o misas, de
pelotas de trapo con empedradas calles como campos de fútbol, de boliches de
barro.... Era un mundo compartimentalizado por
barrios que dirimían sus diferencias en bulliciosas guirreas,
pero siempre a la suficiente distancia para que las pedradas no causaran nada
más serio que algún chichón. Un mundo ruidoso, pero sin permiso para preguntar
ni posibilidades de que nadie nos respondiera.
Era el fascismo.
Los chinijos nos dividíamos por barrios casi cantonales y enfrentados, pero la división adulta era mucho
más profunda y peligrosa que nuestras guirreas a la
pedrada. Se había cimentado en muertos, sangre y lágrimas. Unos eran los "rojos", obligadamente
callados, enmascarados por el miedo, lamiendo sus heridas y llorando en
silencio sus presos y muertos sin que siquiera los hijos tuviéramos idea del
porqué del sufrimiento y el temor. Otros eran los "nacionales", prepotentes y orgullosos, que erigían
lápidas en las paredes de todas las
iglesias y monumentos en las plazas a sus "caídos
por Dios y
Era el fascismo
Contra ese fascismo
español luchamos duramente durante años y, aunque debilitamos y mucho su
fuerza, tuvo que morir el enano dictador para ver una luz de cambio. El
fascismo cedió, pero solo lo suficiente para dentro de un ropaje
pretendidamente democrático y dando cancha a la formación de partidos políticos
-hasta ese entonces prohibidos-
conservara intactas sus posesiones más preciadas: el poder, la riqueza y
la fuerza y, con esa fuerza seguir imponiendo el miedo. Es la explicación de
que se institucionalizara una monarquía con un rey designado por el fenecido
dictador, de que se mantuvieran las prebendas y privilegios de
Es el fascismo
Sigue siendo el
fascismo el que cuando, de acuerdo a sus propias leyes, Iñaki de Juana Chaos había
cumplido su condena tras 18 años de prisión y debería ser excarcelado el 25 de
octubre del 2004, el denominado "Partido Popular" -terrible ironía
que Secundino denominara así al que en el XIX
defendía a la clase obrera y a la emancipación de Canarias- pone en marcha los
mecanismos de presión de sus medios de comunicación, en especial "El
Mundo", la "COPE" y "ABC", para crear una alarma social
que impida esa excarcelación y puesta en libertad. Se inicia entonces la
revisión e impugnación de las "redenciones de condena" concedidas a
Iñaki de Juana que logran, al suprimir
Sigue siendo
fascismo.
Ahora, cuando por
las consecuencias físicas de la terrible huelga de hambre y, evidentemente
también por consideraciones políticas perfectamente entendibles, el gobierno
español decide el cumplimiento del resto de la condena en segundo grado
penitenciario el fascismo vuelve a mostrar su cara más brutal, más negra y más
cínica. El PP, cuya plana mayor de los Aznar- el de las Azores- los Rajoy,
Zaplanas, Aceves…, fascistas reconvertidos a pseudodemócratas, con las banderas de los aguiluchos, las
camisas azules puestas de nuevo al tinte y con toda la parafernalia de himnos y
banderas españolas que tan bien saben utilizar, con las manipuladas víctimas
del tal Alcaraz, los Piñar, los Hinestrillas,
etc, etc, esto es, los
cachorros de los masacradores de “rojos”, los que
silenciaron a mis padres, los que mataron mis preguntas e impidieron mis
respuestas quieren, de nuevo, someternos al silencio del miedo.
Sigue siendo
fascismo, pero esta vez, no, ¡NO
PASARÁN!
Aguere a 9 de marzo de 2007.