NOSOTROS NO SOMOS DE ESE MUNDO
Rubén
Alemán *
La manifestación racista convocada por
asesores de Zerolo, asociaciones de vecinos coalicioneras y una asociación llamada Identidad
Canaria resultó ser un enorme fracaso. Apoyada por la propia CC, PP, CCN
–partido de Ignacio González financiado por su papá- y PNC –a este histórico
partido, debido a la labor su actual presidente, el “intelectual” García Ramos,
le quedan dos telecanarias-, contó nada más y nada
menos que con la xenófoba española Democracia Nacional (DN). ¿A quién le puede
extrañar? Seguro que si Canarias en vez de ser una neocolonia
canaria fuera francesa hubiese contado con la participación del Frente Nacional
de Le Pen. ¿Por qué? Pues simplemente porque
establecía distingos entre inmigración rica e inmigración pobre.
Afortunadamente, nosotros no somos de ese mundo. La izquierda nacional canaria
es consciente de la superpoblación de nuestro Archipiélago pero no hace responsable
a la inmigración africana -ni a la latinoamericana, ojo- de la sobrecarga que
sufre nuestro territorio. Cuesta asumir el discurso de la regulación de la
entrada y salida de personas en nuestra nación a aquellos que procedemos de la
izquierda, del movimiento ecologista y del movimiento obrero pero no se deja de
ser de izquierdas por describir la realidad demográfica de Canarias buscando
soluciones humanistas, sociales y medioambientales, algo que la izquierda
española no quiere entender. Estados como Cuba, Venezuela o Bolivia han
regulado esta materia por motivos obvios, además de poder hacerlo al ser
Estados independientes, cosa que no sucede -de momento- con Canarias. Gracias a
esto y al respeto por la naturaleza y concienciación de los cubanos y cubanas,
Cuba ha sido declarada por
Sufrimos en la actualidad, contando con los 10 millones de turistas que entran
anualmente a nuestro país, una densidad real que supera ampliamente los 600 habs/km2, cuando el Estado español posee una densidad de 79
habs/km2, Portugal 109, Italia 192 y Alemania 233.
Hagámonos una idea comparativa: con esta densidad demográfica España tendría
una población aproximada de cerca de 280 millones de habitantes.
Pero aun así, fíjense, esto no es lo más importante. Lo trascendental es que la
izquierda canaria sabe muy bien diferenciar entre inmigrante económico y refugiado.
Una Ley de Residencia progresista deberá ser siempre sensible con los
trabajadores y trabajadoras que huyen de persecuciones políticas, como sucede
en el Sáhara bajo ocupación marroquí con nuestros
hermanos saharauis, o los que huyen del dolor que Obiang produce día a día a miles de hombres y mujeres que denostan su tiranía. Pero la ley que propone la izquierda
política y social de Canarias debe contener, asimismo, un preámbulo que
denuncie la sangría que producen las trasnacionales madereras en Gambia o las
minerales en
Nosotros no somos de ese mundo. Queremos una Canarias sostenida, no masificada. Pero para eso no es
suficiente un nuevo marco legislativo en
Nosotros no somos de ese mundo. Somos -con Taburiente-
de una Canarias internacionalista. Que busca en el Atlántico y en el continente
africano su pasado, su presente y su futuro. Sin olvidar a
Nosotros no somos de ese mundo
(*) Rubén Alemán Sánchez es miembro del
Consejo Nacional de UNIDAD DEL
PUEBLO