Nosotros, los verdes…
Agapito
de Cruz Franco
El mayo del 68 fue el punto de inflexión
de la izquierda. Terminó una y comenzó otra. Con una concepción lineal
rectilínea de la historia y de las ideas políticas, el comunismo se extinguió
sin haber conocido la libertad y la igualdad, y sin entender que la línea recta
no existe en el cosmos, donde todo gira en espiral y en múltiples direcciones.
Con un paradigma excluyente, fue rebasada por el Movimiento Verde.
Desaparecieron las antiguas izquierdas y
derechas adeptas a la religión del productivismo, y enmarcadas en el ámbito liberal
y social, -judeocristiano-, deviniendo los grandes partidos de masas o “catch all party” (atrápalotodo).
Por el contrario, el movimiento verde
surgió de la cultura del ecosistema, donde el ser humano es un elemento más y
no su explotador. Una teoría política más allá del Estado: “Piensa globalmente,
actúa localmente”, que busca destruir el poder, no poseerlo. Pacifismo y feminismo,
frente a la guerra y la jerarquía del patriarcado. En armonía con el medio
ambiente y comprometida a nivel de la comunidad con la democracia directa.
Basada en los nuevos movimientos sociales, reivindica la desburocratización
de la actividad colectiva, y ante la crisis ecológica global pide un cambio de
civilización.
Ha introducido en la agenda política sus
contenidos revolucionarios, hasta el punto que el cambio social pasa por los
nuevos movimientos sociales (NMS): ecologismo, solidaridad, feminismo,
pacifismo, derechos humanos, animales y ambientales, liberación de los pueblos,
economías sostenibles -reparto equitativo de la riqueza sin destruir el futuro-,
ecología profunda –negación del antropocentrismo-, anticapitalismo, etc.
En el marco de la política no institucional,
se aprecia en iniciativas ciudadanas -grupos ecologistas, antimilitaristas etc.-
de características libertarias: asamblearismo, rechazo
a las subvenciones estatales y empresariales, independencia de partidos y
religiones. El propio movimiento libertario mantiene una línea verde no
institucional, y desde las teorías del municipalismo libertario de Murray Bookchin otra municipal
por la democracia directa.
Electoralmente, los verdes aparecen por
primera vez en 1972 en Tasmania. El primer partido legalizado es el Values Party de Nueva Zelanda también en 1972,
un año antes que el Green Party
de Gran Bretaña. En 1976 las candidaturas antinucleares, ecologistas y
pacifistas acceden a los ayuntamientos alemanes. En 1977, en Francia. La
primera vez que entran en un parlamento es en Suiza en 1979 con un escaño,
luego en Bélgica en 1981 con 4 escaños y se consagran con Die Grünen en Alemania en 1983 con 27
diputados y en Francia el Partido Verde,
757 concejalías. El voto verde entra en la historia, y la ecología política se
expande por el mundo. En el Estado español surgen en 1983 en