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¿Prueba nuclear submarina provocó el tsunami?
Desgracia de unos, felicidad de otros
Por: Alfredo Jalife-Rahme. La Jornada
BAJO LA LUPA
Alfredo Jalife-Rahme
A CONTRACORRIENTE DEL pelotón de propagandistas de los engañosos multimedia de Estados Unidos, el solvente jefe de economistas de la correduría Morgan Stanley, Stephen Roach, vislumbra el inminente epílogo de la macabra película centralbanquista que dirigió Alan Greenspan: "¿Se acabó el juego? (...) La maravilla de la 'economía de activos' se podría encontrar muy cerca del final" (7 de enero). De no ser por la humillación militar en Irak y el inminente "tsunami financiero" del dólar, la bolsa y los bienes raíces en Estados Unidos, el segundo mandato de George W. Bush habría empezado espléndidamente el año con varias victorias estratégicas y tácticas: desde Ucrania, pasando por la unción del más dúctil Mahmoud Abbas como sucesor de Arafat, hasta la captura silenciosa de Africa; a los que se suma el tsunami climático asiático, en el que el unilateralismo bushiano resultó el máximo beneficiado.
LAS INSUPERABLES FABULAS de La Fontaine enseñan que "la desgracia de unos constituye la felicidad de otros". La página mordaz Xymphora (7 de enero) enumera cuatro "ventajas del tsunami para Estados Unidos: 1) merma aún más a los tigres asiáticos, países cuyo éxito había sido embarazoso para el modelo rapaz de desarrollo mundial de Estados Unidos; 2) provee inmensas oportunidades a los amigos de la administración de Bush para enriquecerse por medio de lucrativos contratos de abastecimiento de 'emergencia' en la misión de socorro; 3) le otorga a la flota de Estados Unidos la justificación para encontrarse en lugares en los que en otras circunstancias no podrían estar, así como enormes oportunidades para descargar cualquier cargamento, que luego podría utilizar útilmente en el océano Indico; y 4) provee la oportunidad para una exhibición ostentosa de la buena voluntad de Estados Unidos, que puede ser empleada para una campaña de propaganda para restaurar la imagen de ese país en el mundo". Los cuatros puntos van viento en popa.
UNA CRITICA FEROZ de Free Internet Press (7 de enero), que proclama ofrecer "noticias sin censura para la gente real" (sic), propina un golpe demoledor que se puede prestar a interpretaciones dolosas y hermenéuticas: "El ejército de Estados Unidos y el Departamento de Estado recibieron aviso temprano del tsunami, pero hicieron muy poco para alertar a los países asiáticos. La base naval estadunidense en el atolón de Diego García en el océano Indico fue notificada y salió ilesa". El economista Michel Chossudovsky, tremendo crítico canadiense, realizó una extensa investigación que cuestiona sarcásticamente: "¿Por qué el Departamento de Estado quedó mudo sobre la existencia de una catástrofe inminente?" ("Conocimiento de un desastre natural: Washington sabía que un maremoto letal se fraguaba en el océano Indico": Centre for Research on Globalisation, 29 de diciembre). ¿Se trata de otro encubrimiento similar al del paradigmático 11 de septiembre? Como de costumbre, las teorías conspirativas abundan en Internet y varias son verdaderamente descabelladas, pero otras nos dejan perplejos. A ver quién es capaz de contestar en el mundo la pregunta de BBC News (5 de enero): "¿Por qué la base de Estados Unidos se salvó del tsunami?"
DE NO HABER SIDO porque lo publicó The Jerusalem Post ("Revista egipcia: prueba nuclear Israel-India provocó el tsunami", Joseph Nasr, 6 de enero), diario israelí vinculado al partido Likud y a los ultrahalcones de Estados Unidos -cuyo director es el influyente israelí-estaduunidense Richard Perle-, debemos confesar que no nos hubiéramos atrevido a cruzar el Rubicón informativo, por ser "políticamente incorrecto" (es decir, no es la moda mediática), sobre la temeraria aseveración de la revista egipcia Al-Usbua (que en árabe significa "hebdomadario"; 6 de enero). Citamos los puntos sobresalientes, que repite el periódico israelí basado en los asertos de Al-Usbua: "Fue provocado posiblemente por un experimento nuclear en el que los expertos nucleares de Israel y Estados Unidos participaron"; "India ,en su candente carrera nuclear con Pakistán, ha recibido recientemente asesoría nuclear sofisticada de Estados Unidos e Israel, quienes han mostrado prestancia con India para cooperar en experimentos con el fin de exterminar al género humano"; "desde 1992, los principales geólogos de Gran Bretaña, Turquía y otros países advirtieron la necesidad de no generalizar experimentos nucleares en la región del océano Indico conocida como el Cinturón de Fuego, en donde se encuentra el epicentro del maremoto (...) un terreno peligroso que puede desplazarse aun sin la intervención humana"; "Israel e India siguen realizando pruebas nucleares en el océano Indico, y Estados Unidos decidió recientemente emprender pruebas similares en los desiertos de Australia, que incluyen el Cinturón de Fuego"; "el año pasado, los países árabes e islámicos solicitaron de Estados Unidos, India e Israel cesar las pruebas en la región"; "el tsunami pudo haber sido provocado por fuerzas naturales". Al-Usbua especula que "mientras no sido aún probado, el 26 de diciembre se realizó un experimento nuclear secreto conjunto, entre Israel e India, que provocó el temblor de tierra submarino". ¡Uf!
¿PUEDEN LAS PRUEBAS nucleares submarinas, difícilmente detectables, a diferencia de las pruebas atmosféricas y subterráneas, provocar un tsunami? Desde luego que sí. Dependiendo de la magnitud de la prueba nuclear (en la actualidad no existen explosiones "menores"; todas son superiores a las de Hiroshima y Nagasaki) y la ubicación (por ejemplo, en la cercanía de una placa tectónica o de una zona geológicamente sensible, sin soslayar que existe el antecedente en los últimos tres siglos de tres tsunamis en el Cinturón de Fuego), es científicamente creíble. Pero de allí a deducir y/o inducir, sin evidencias concluyentes, que India, Israel y Estados Unidos perpetraron con criminal precisión geopolítica una prueba nuclear submarina, el mismo día 26 de diciembre, que ocasionó el tsunami, parece a primera vista temerariamente descabellado. Todos los datos periféricos son impecables, salvo el dato nodal del presunto delito genocida: la evidencia de la prueba nuclear submarina del 26 de diciembre antes del maremoto. Con el debido respeto a nuestros amigos egipcios, pero mientras Al-Usbua no aporte evidencias irrefutablemente concluyentes, y no vagabundas conjeturas, lo único que consigue es golpear en forma muy primitiva a Israel e intentar quitarle puntos al rescate estadunidense. De paso, Al-Usbua, uno de los portavoces del sunismo egipcio, le asesta un golpe mediático populachero, hasta ahora desinformativo, a India, enemiga en Cachemira del régimen sunita de Pakistán, una mediana potencia nuclear; y no faltarán lectores de buena fe entre la población egipcia, de más de 76 millones de habitantes (la mayor del mundo árabe), que acrediten la noticia no solamente como verosímil, sino como irrevocablemente verdadera. Dadas las condiciones políticas en Egipto, sería prácticamente imposible que la desconcertante noticia de Al-Usbua haya sido publicada sin la autorización de los más altos niveles del gobierno de Mubarak, a menos que sepan algo muy delicado o que, quizá, intenten también imitar la política desinformativa global de Estados Unidos. ¿Que opinará el egipcio Muhamed Al-Baradei, director de la Agencia internacional de Energía Atómica, tan odiado (como Kofi Annan) por el unilateralismo bushiano?
HASTA DONDE NOS HA SIDO humanamente posible barrer los sitios de Internet de Medio Oriente, y hablar con nuestros invaluables contactos en la región, llama la atención que la prensa de otros países árabes no haya difundido una noticia de tal magnitud. ¿Por qué la difunde, entonces, The Jerusalem Post, a sabiendas de su caracterología geopolítica? ¿Juegan al ping-pong mediático Al-Usbua y The Jerusalem Post? ¿Busca Israel amarrar navajas entre India y Egipto, en particular, y en general contra el mundo islámico sunita, extensivo a Pakistán? ¿Se lanza una subrepticia advertencia disuasiva e inequívoca sobre los alcances ominosos de la cooperación nuclear de India, Israel y Estados Unidos? La mayor parte de la nota de Joseph Nasr en el periódico jerosolimitano no es sarcástica ,aunque en su conclusión expone los grados de locura a los que puede llegar estigmatizar sin fundamento y en forma viciosa al Estado issraelí, lo que acaba por beneficiarle.
COMO EL 11 DE SEPTIEMBRE de 2001, en términos geopolíticos no importa tanto si el tsunami fue natural o provocado: otra vez el gran beneficiado resultó el unilateralismo bushiano, independientemente de la autoría natural o artificial. Desde luego que sí importa en términos humanos y humanistas, para prevenir otros tsunamis, sean "naturales" o provocados. En este último caso, tan sencillo como abolir las pruebas nucleares submarinas por ser de lesa-humanidad en el mayor grado de criminalidad planetaria. Pero a nuestro juicio, fue tan criminal haber provocado, como haber ocultado deliberadamente a las 13 naciones afectadas, con varias horas de antelación, un cataclismo que a todas luces era previsible y prevenible. El resultado es el mismo.
PARA BENEFICIO DE un análisis descontaminado de la ausencia de evidencias concluyentes, eliminamos de tajo la posibilidad causal del experimento nuclear submarino -sin desechar la obligatoriedad de investigar la hipótesis operativa de Al-Usbua sobre la(s) presunta(s) prueba(s) nuclear(es) en el océano Indico-, y observamos que el epicentro del tsunami "natural", frente a la superestratégica región de Aceh-Sumatra (Indonesia) -pletórica en gas y yugular del transporte comercial marítimo entre el océano Indico y el mar del sur de China-, tuvo un increíble tino de alta-precisión geopolítica, que beneficia a Estados Unidos como a nadie, lo cual intentaremos demostrar en otra ocasión.