RAÍCES DE BEJEKE
NUESTRAS RELACIONES CON EUROPA
Félix M. Arencibia
La calima, el frío, la lluvia y la nieve forman un cochafisco con nuestro tiempo atmosférico. Bajo esta mestura, Gara Sánchez, la trabajadora social, no ha podido evitar rumiar sobre esa Constitución Europea que no es constitución sino un tratado, ni tampoco es enteramente europea, por su ubicación geográfica. Gara, que trabaja a diario con la gente de los barrios más olvidados, sabe que a muchos de ellos no les llega eso de "ser europeos". Ella sabe, por propia experiencia, que hay un 25% de la población canaria que ha perdido la esperanza. Hasta ella no llegan las limosnas europeas ni los planes integrales de empleo. Los jóvenes que viven estas condiciones sociales han sucumbido a la desesperanza de la droga y la miseria. Los niños en edad escolar, por sus propios condicionamientos, están impedidos para competir en el sistema educativo y luego en el ámbito laboral. A todos ellos no ha llegado la rica Europa.
Después están, piensa Gara, algunos de los hijos de las clases medias, que luchan a brazo partido para llegar a la universidad que no se lo pone fácil con una metodología poco práctica. Algunos pocos se van fuera a estudiar. Muchos de entre ellos estudian idiomas y se acuden a trabajar a otros países para practicarlo. Con muchas dificultades se adscriben al Programa Erasmus, realizan todo tipo de masters y lo que haga falta para ganar méritos. Al final se chocan con la triste realidad: tienen que competir en un mercado laboral de 300.000 canarios frente a cuarenta y cinco millones de comunitarios. Algunas empresas europeas se traen los trabajadores de su tierra, mientras que algunas canarias les ofrecen a los nuestros unos sueldos míseros, después de tanto esfuerzo. Es falso que nuestros jóvenes no estén preparados, están en condiciones de ocupar el 90% de los trabajos que se generan en Canarias. Ante tales dificultades, algunos, en una fuga de talentos, nos dejan y emigran a otros países que sí los valoran.
Las relaciones con la UE, tal como están en la actualidad y nos propone esta "Constitución Europea", no benefician a nuestros jóvenes ni a la mayoría. Parece que sí que unos pocos se favorecen con la RIC, la ZEC o el RAE, que nos hace una competencia desleal a los productos de nuestras depauperadas agricultura y ganadería. Esta Constitución no nos resuelve el tema de la superpoblación, que carga de cemento nuestras costas y medianías. Algunos piensan que no hay otras formas más justas de relacionarnos con UE. A los que quisiéramos una Europa más solidaria con el resto del planeta no nos convence este Tratado. Gara Sánchez, coincide con nuestro poeta Francisco Tarajano: "La Europa que tú me ofreces / te puedes quedar con ella; / y no es que yo la desprecie, / es que no me nace quererla…