ElMundo, 1-06-2005

Un nuevo agujero negro

ALI L'MRABET

No extraña el hecho de que el confidente Cartagena haya reconocido que trabajaba para los servicios secretos marroquíes y que llevaba toda la información a la embajada. En todos los países donde la comunidad marroquí es notable, la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED, contraespionaje marroquí) tiene, también, notable presencia. Lo que inquieta en esta historia es el hecho evidente, y ahora comprobado, de que ese confidente haya sido convocado a la embajada y no al consulado, y que se le hayan propuesto infinidad de favores para sus familiares directos.

Eso denota la importancia del personaje para los marroquíes y la certeza de que podría traerles informaciones de primera mano sobre sus compatriotas o conocidos magrebíes. Así pues, si lo que dijo Cartagena a las fuerzas del orden es cierto, es decir, que informó en su momento, tanto a españoles como a marroquíes, de que algo se tramaba contra España, entonces hay un agujero negro que habrá que alumbrar.

Es una realidad que en Marruecos todo es turbio y opaco cuando uno se adentra en los fondos de los innumerables servicios, en sus mafias institucionales y en su mundo sumergido de amenazas, favores, operaciones que lindan en el terrorismo de Estado y una infinidad de «prerrogativas especiales» que sería difícil, y en pocas palabras, explicar aquí. Porque no faltarían las sorpresas.

Que los servicios secretos marroquíes estén, como institución, implicados en los atentados del 11-M, es poco probable, porque son demasiado burros para ello, pero que sabían que algo se tramaba contra España es algo que confirma hoy el confidente Cartagena.

En el futuro juicio sobre 11-M que se va a celebrar en Madrid sería interesante, para que todo el mundo descubra ese mundo turbio y opaco, que el confidente Cartagena nos cuente sus visitillas a la embajada marroquí. Y que diga lo que scomentó ahí, entre dos sabrosos vasos de té con menta.