El Nue­vo Orden Mundial

Gabriel Martorell Medina

 

¿Qué sabemos del Nue­vo Orden Mundial? ¿Por qué se sabe tan poco? ¿Quiénes lo forman? No es novedad el interés por dominar al resto del mun­do. Lo que llama la atención es que ahora se ata­que a los derechos de las personas y a la democra­cia. El desarrollo de las comunicaciones y la tec­nología favorece la mani­pulación de las personas. Los amos del mundo con­siguen que la gente se sienta buena y responsable cuando hace lo que ellos disponen. La actual campaña contra el tabaco no es más que un experi­mento que permite com­probar hasta qué límites se puede llegar sin que la gente se subleve.

 

La sociedad civil per­manece en silencio y pasi­va, y deciden seguir con sus cómodas rutinas coti­dianas. Depende de nues­tra actitud lo que determi­nará el futuro de la Huma­nidad. El nuevo orden mundial es el ojo que todo lo ve; decide en sus reu­niones anuales cómo de­ben llevarse a cabo sus proyectos. Nuestra actitud pasiva y sumisa favo­rece su control. El Institu­to Tavistock considera in­competente a la población para educar a sus hijos, y propone como sociedad ideal aquella en la que los hijos son separados de la familia tras el nacimiento, y educados por el Estado en centros en los que vi­ven.

 

Sus familias sólo pue­den ir a pasar algunos ra­tos con ellos (nunca en privado) y en el caso, por ejemplo, de querer com­prarle un regalo, tienen que comprar otros para los compañeros de su gru­po. Escalofriante. Otra forma de manipulación es que la gente obtenga algo que quiere a cambio de re­nunciar a otra cosa. Así, por ejemplo, van a surgir oleadas de secuestros in­fantiles promovidos por ellos. Esto llevará a los padres a una situación de in­seguridad y ellos mismos solicitarán la implanta­ción de microchips en los niños para tenerlos per­manentemente localiza­dos. Este es un paso a la esclavitud. La manipula­ción de la población se lle­vará a través de noticias en los medios de comuni­cación sobre microchips. No nos olvidemos que los medios de comunicación son los vehículos que con­trolan a la población. Y no podemos esperar que la prensa dé voz de alarma.

 

El Orden  Mundial, una organización ultrasecreta que sigue siéndolo gra­cias a la complicidad de la prensa mundial. La pren­sa libre es un mito, porque es propiedad de los pode­rosos. Sólo cuando mu­chas personas anónimas sean propietarias de una prensa, entonces es cuan­do podremos hablar de una prensa libre y tendre­mos derecho a saber. Hoy todo lo que esté relaciona­do con este Nuevo Orden Mundial, que nos quieren imponer, es silenciado por los periódicos, radios y cadenas de televisión. Se niegan a cubrir el tema y no se atreven a hablar de él.

 

Por eso, la Comisión Trilateral, la Mesa Redon­da, el Consejo de Relaciones Exteriores, la Comisión Europea, las Naciones Uni­das, el Fondo Monetario In­ternacional, el Club de Ro­ma y cientos de organizaciones prefieren llevar a ca­bo sus gestiones a favor del público en privado. Los ge­rifaltes no quieren que se­pamos lo que plantean ha­cer con nosotros. Mantener a los ciudadanos en un esta­do permanente de ansiedad interior funciona, porque la gente está más ocupada de resolver sus problemas de como llegar a fin de mes. La técnica es bien sencilla: se somete a la población a una fuerte situación de insegu­ridad, angustia y terror, de manera que al final todos pidamos a gritos una solu­ción, la que sea. Cuando es­tén seguros de no perder el control esto es, consideran que la persona es manejable, entonces pasarán al someti­miento absoluto de la po­blación. Hoy están utilizan­do el trabajo en equipo tan­to en el ámbito de la educa­ción como en el laboral, de manera que la gente se acostumbra a renunciar a sus propias ideas en benefi­cio del grupo. Han reducido la calidad de la enseñanza. Cuanto menor sea el nivel intelectual de la persona, menor es su capacidad de resistencia al sistema im­puesto. Para ello no sólo han manipulado los cole­gios, sino que se han apo­yado en la televisión. Los programas basuras alejan a las personas de situaciones estimulantes y consiguen así adormecerlas.

 

El objetivo final es trans­formar la Tierra en planeta-prisión mediante un Mercado Único Globalizado, controlado por un Go­bierno Único Globalizado, vigilado por un Ejército Único Mundial, regulado económicamente por un Banco Mundial y habitado por una población contro­lada por microchips cuyas necesidades se habrán re­ducido al materialismo y a la supervivencia: procrear, dormir, trabajar conectado a un ordenador que super­visará nuestros movimien­tos. Cuando usted com­prenda lo que ocurre, en­tonces entenderá que mu­cha gente importante, gen­te que usted creía que trabajaba para nosotros a favor de la libertad, en rea­lidad trabaja para ellos.

 

La lucha contra el terro­rismo con el vergonzoso bombardeo y posteriores secuelas en Afganistán e Iraq, acontecimientos que se han vendido a una po­blación desmoralizada y abatida como actos patrió­ticos llenos de entusiasmo. Se nos vendió la protección a los ciudadanos. Todo mentira. Los políticos y los medios de comunicación nos hacen creer que la gue­rra se ha hecho para defen­der a la población, acabar con los talibanes, capturar a Bin Laden y establecer la democracia y la igualdad de derechos. Benjamín Disraeli dice: "El mundo es gober­nado por personajes muy distintos de lo que piensan los que no están entre basti­dores".

 

* S.C. de Tenerife