El nuevo paradigma (A. Touraine)
Juan Jesús Ayala
En el intento de comprender el mundo de hoy, el sociólogo francés Alain Touraine ha dispuesto para su lectura y posterior reflexión el libro que da titulo a este artículo.
El profesor francés ha transitado desde siempre por el camino del "sujeto" como actor determinante de lo que acontece y puede acontecer en la sociedad. En los momentos que lo "individual" parecía orillarse y se presentaba en sociedad lo "colectivo", lo "social" aquel sujeto, el "actor social" de Touraine daba la impresión que no daba respuesta a las demandas y exigencias sociales de políticas socialdemócratas y que por lo tanto no servía para dar explicación a una situación que no se podía entender desde el monolitismo, desde la atalaya de cada cual, puesto que era el grupo, la sociedad más ensanchada la que tenía presencia y que toda transformación sociopolítica debería encarrilarse por ese camino. Ir por otro sería el estancamiento y no mirar de frente a los problemas que se tenían alrededor y que había que darles solución desde otra posición, donde ya el sujeto quedaba empantanado.
Pues bien, en esa "espera sociológica" y una vez que en el espectro de las políticas que se dan en el mundo occidental, tanto sean de derechas como de izquierdas, éstas se confunden y se tocan tangencialmente y a veces es difícil entender dónde comienza una y termina la otra, aparece un nuevo paradigma que en definitiva era el que desde siempre Touraine ha preconizado. O sea el fin de lo social, de las colectividades y el retorno "sobre si".
Remarca y enfatiza el sociólogo francés, en el empeño de trazar nuevos caminos, que lo esencial en la actualidad no es describir el éxito o la ruina del modelo de sociedad que fue el instrumento del triunfo de la sociedad occidental, lo que cuenta es saber si el individualismo que reemplaza la utilidad social como eje central del pensamiento y de la acción cederá "a las presiones del márketing o de los programas de televisión o se revelará al menos tan exigente y combativo como lo ha sido la idea de igualdad en el seno de la sociedad occidental".
Hay pues que estar al tanto de si el individuo es capaz de sobrevivir ante este marasmo de propaganda y programación política, para sentirse verdaderamente como sujeto, como actor social.
żEl fin de lo "social" está agotado, la modernidad esta finiquitada? La idea de modernidad ha sido impulsada durante mucho tiempo por la idea de sociedad, y hoy, según el sociólogo francés, sólo podrá desarrollarse desembarazándose de ella, combatiendo e incluso apoderándose del sujeto. Se ha llegado pues al fin del pensamiento social, pensar en la liberación de la sociedad por la lucha de clases, como motor de la historia, según Touraine, es un error. Se podrá focalizar algún que otro conflicto, pero de suceder es el último grito del último prisionero atrapado en sus propias redes.
Será el individuo, será el sujeto el que dé rienda suelta al nuevo paradigma. O sea se ha reemplazado el paradigma político por un paradigma económico. Las categorías de clases sociales, riqueza y burguesía, proletariado y sindicatos, huelgas, estratificación y movilidad social quedan ya para análisis retrospectivos. No sirven para comprender la sociedad actual.
En realidad el final de un mundo no es el final del mundo, la sociedad cambia a veces por sí sola y otras empujada por determinadas fuerzas desde las quietistas hasta las revolucionarias, pero hoy no podremos entender el mundo con el paradigma anterior y hay que reemplazarlo y para ello se debe fortalecer el individuo y capacitarlo para no dejarse atrapar por la demonización de una sociedad fagocitadora de valores y donde la política no manda y la economía apabulla.
De ahí que será alrededor de la vertiente cultural de la sociedad donde se fabrique el actor social, el individuo como sujeto, y desde ese espacio construir una nueva representación de la vida social para "escapar así a la impresión angustiosa de la pérdida de todo sentido".
Los antiguos paradigmas se dirigían a la conquista del mundo, con el nuevo somos nosotros los protagonistas. Nosotros como individuos, nosotros como pueblo, nosotros Como nación.
O el individuo se afirma o los pueblos se afirman y las naciones hacen los mismo o la vorágine de lo económico terminará arrasando con los pocos vestigios culturales que aún persisten.