LA NUTRICIÓN BASE DE LA EVOLUCIÓN
Los primates constituyen un orden que incluye a los homínidos, los grandes simios (orangután, gorila, bonobo y chimpancé), los simios menores (gibón), macaco, tití y los prosimios (lémur), que por evolución proceden de un precursor de los prosimios, que vivió en el Paleoceno, hace sesenta millones de años (el tiempo es un factor fundamental para comprender la evolución), cuyos orígenes se remontan a su vez al Cretácico tardío, cuando un mamífero de pequeño tamaño, que se alimentaba de insectos se adaptó a vivir en los árboles, aprovechando los alimentos que podía obtener como consecuencia de la expansión de los bosques de un grupo de plantas clasificadas como angiospermas.
Como primates los seres humanos se diferencian fundamentalmente por ser bípedos y por la posesión de un cerebro voluminoso. Los mecanismos que conducen al éxito o al fracaso evolutivo de las especies son la selección natural y la variabilidad genética.
La selección natural es el proceso por el cual sobreviven los organismos mejor adaptados al ambiente en el que desarrollan sus funciones vitales. Un ejemplo alusivo al tema que nos ocupa lo constituyen los problemas que tienen que superar los primeros homínidos cuando tiene lugar la regresión del bosque, pues eran presa fácil de depredadores como los tigres de dientes de sable ¿Qué individuos sobrevivieron? Decíamos anteriormente que los mejor adaptados, lo que se traduce en los más veloces, los más inteligentes, los más fuertes, los más precavidos, etc., factores todos ellos seleccionados por la naturaleza. De ahí el nombre de selección natural.
La variabilidad genética explica hechos como que incluso dos hermanos gemelos se diferencien entre sí, debido a que la mitad de los cromosomas de cada pareja se transmite a la descendencia, mezclándose los genes por un mecanismo que conocemos como sobrecruzamiento genético. Esto ha originado la gran variedad de maravillosas formas biológicas que nos encontramos en este planeta y aún no sabemos si en todo el universo. Esa herencia genética puede experimentar cambios, las mutaciones, que cuando son beneficiosas para los organismos originan un aumento de la adaptación al medio y en consecuencia un mayor éxito evolutivo.
Los datos obtenidos para explicar nuestras diferencias señalan hacia la alimentación como base de las mismas, siendo los cambios en la disponibilidad nutritiva los que influyeron definitivamente en el proceso de hominización.
Fue el continente africano, nuestro entrañable continente, la cuna de la humanidad. Los primates no homínidos se desplazan sobre cuatro patas. Parece lógico pensar que el último antepasado común entre el chimpancé (la especie viva, con el bonobo, más próxima al Homo sapiens sapiens) y los humanos se desplazara sobre cuatro patas. Existen pruebas de locomoción bípeda en Australopithecus, que hace cuatro millones de años vivió en África. Se han emitido muchas hipótesis para explicar el bipedismo, como que de esta forma se permitía el transporte en los brazos de las crías y los alimentos u obtener alimentos antes inasequibles. También que al desplazarse sobre dos patas (o pies si lo prefieren) se regula mejor la temperatura corporal, o que de esa forma se consume menor energía, con lo que se cae frecuentemente en el postulado lamarquiano de que la función crea al órgano, superado por el darwinismo. Probablemente la cosa haya sido mucho más sencilla, y es que con el desplazamiento bípedo era mucho más fácil "salir por patas" por ejemplo ante el de los dientes de sable, lo cual además constituía una excelente motivación, a la par que podían realizar grandes desplazamientos para buscar comida.
La regresión del bosque africano y la extensión de las sabanas como consecuencia del cambio climático obligó a que para subsistir hubiera que realizar grandes desplazamientos para buscar unos alimentos cada vez más dispersos, y esto era menos caro energéticamente para aquellos organismos que, como los primeros humanos, se desplazaban sobre dos patas. Estos son periodos críticos para las especies: cambios bruscos en el hábitat de las mismas exigen adaptación a estos cambios o por el contrario la especie sucumbe, se extingue.
