EL PUEBLO CANARIO, UN PUEBLO CON MULTIPLES
DEBERES Y OBLIGACIONES, PERO SIN DERECHOS
Y TODO ELLO POR CULPA DEL SISTEMA
COLONIAL ESPAÑOL IMPLANTADO E IMPUESTO EN EL ARCHIPIÉLAGO CANARIO.
Juan
Fco. Díaz Palarea
Por mucho
que digan la leyes españolas coloniales y otras normas impuestas por
España y
Es importante subrayar que la
declaración de principios contenida en
Hay que tener claro: que en base al derecho
internacional cualquier acuerdo que la potencia colonial o
Asimismo, también debe quedar claro que tanto España
como
A pesar de todo lo referido, en la realidad pura y
dura, está claro y es notorio y a los hechos me remito, que al Gobierno del
Reino de España y
Está claro, que para la potencia colonial: el Reino de
España y sus gobiernos de turno: las Canarias y los Canarios solo tenemos un
derecho, el de ser español, pero de
tercera clase. Por ello, nos ponen un chip o carné de identidad con la huella
de uno de nuestros dedos, para así poder ser controlados por su policía y sus
jueces y un nif
que nos convierte en sujetos pasivos de sus impuestos.
Asimismo nos obligan a participar en la farsa de sus
elecciones coloniales, para cubrir los puestitos de los (las) colaboracionistas
canarios y godos en las instituciones políticas coloniales españolas,
implantadas en Canarias: Ayuntamientos, Cabildos y en el Gobierno Títere
Canario, cuya único tarea es de ser recaudadores de impuestos o concededores de licencias de obras y recalificadores
urbanísticos, que no dejan de ser unos cooperadores necesarios de los golfos,
especuladores y empresarios de la construcción (mejor los llamaríamos.. de la
destrucción) que están llenando de cemento y alquitrán las islas desafortunadas
canarias, en donde la corrupción campa por sus fueros, con el beneplácito de
los gobierno de turno de la potencia colonial administradora: el Reino de
España. Al respecto, hay que tener claro que todo régimen político instaurado
en cualquier sistema colonial es corrupto por naturaleza.
Al Pueblo Colonial Canario, por el Reino de España, en
el transcurrir de los tiempos se le ha ido imponiendo una serie de deberes
coloniales: el primero de ellos: el de amar a esa España, “que también se
comporta con el pueblo canario”. Para lo cual en las escuelas, y desde pequeñitos,
a los canarios y canarias se nos obligaban por medio de libros de textos de
editoriales españolas a conocer y amar un territorio en el que no vivimos, y que
se encuentra separado de nuestro Archipiélago Canario a miles de kilómetros. Y
para ello, incluso se manipularon mapas de geografía en donde figuraban las
islas canarias, dentro de un recuadro y situadas debajo prácticamente de los
que ellos denominan la península ibérica: Los canarios(as) teníamos el deber de
conocer sus ríos, sus montañas, la geografía de España, su historia y se nos
decía que con ello tendríamos cultura y así podríamos trabajar “y ser hombres o
mujeres de provecho”, por el contrario se nos negaba un importante derecho
natural, como es el de conocer y amar nuestro territorio: el Archipiélago
Canario. No había un libro en esas escuelas coloniales que nos enseñara la
geografía, montañas y playas de todas nuestras Islas Canarias, nuestra cultura
y tradiciones, ni tampoco en esa escuelas coloniales (yo acudía a la escuela de
mi pueblo de Artenara) no existía libro alguno que
nos hablara de la historia de los Canarios Antiguos. Para el sistema colonial
español eso no se podía consentir ¡claro está!: lo mismo que hicieron en el Continente Americano, con los
pueblos que colonizaron, que han tenido luego el mérito y la suerte de lograr
la independencia de España, y de poder ejercer los derechos que todo pueblo libre tiene, tan necesario
como el aire que respiramos.
El nefasto colonialismo español, reaccionario y
fascista, causante de la desaparición en el mundo de muchas culturas y señas de
identidad en los pueblos coloniales que invadieron, han hecho lo propio con el
Pueblo Canario. Ya lo he dicho en otro de mis escritos pero lo vuelvo a
reiterar: de que en la actualidad, Canarias
tiene demasiados enemigos: algunos, sin embargo no están fuera sino
dentro, mejor dicho no son de fuera, son
de dentro. El problema de estos canarios
no es que estén enamorados de
España, el enamoramiento por sí mismo no es nocivo, no es malo, aunque a veces
nuble al cerebro. Lo esperpéntico es que
se odian a sí mismos, y eso sí es grave: es grave porque quien se odia a sí
mismo cae inevitablemente en la trampa de querer ser de otro. No hay nada más
frustrante y patético que la negación de uno mismo y la afirmación del otro que
te está maltratando o jodiendo. El colonialismo español por su perversa
experiencia histórica sabe muy bien como se consigue estos niveles de auto-odio
en la población que tiene sometida, dominada o colonizada. A este diabólico fin
se llega, a través de un largo proceso que culmina en una inferiorización transferida, que deviene del sufrimiento
causado a través de la violencia física o tortura y más tarde en la violencia psíquica
o psicológica que por su magnitud
provoca la derrota moral de la víctima, su capitulación incondicional. A
partir de ahí, el dominador puede hacer lo que le venga en gana con su presa,
con su esclavo, con su cautivo. No sólo no encontrará resistencia sino que los reproches que les haga o los
castigos que le imponga, será entendido por la victima como merecidos. El
dominador o colonizador, por lo tanto,
se habrá ganado mucho más que la sumisión de la víctima o colonizado,
mucho más que su rendición, se habrá ganado su admiración. A este estado vil e
ignominioso se llega por una mal-convivencia prolongada entre dominador o
colonizador y dominado o colonizado. La dominación psicológica a diferencia de
la física necesita tiempo para que dé frutos, debe ser persistente y uno de los
frutos más valiosos, desde el punto de vista del dominador, es infundir un
sentimiento de culpabilidad en el dominado. No importa que el dominado sea un hombre,
una mujer o una nación. Y todo ello, el maldito colonialismo español lo ha
llevado a cabo siempre y en el transcurrir de los tiempos, con la ayuda
detestable de los traidores y colaboracionistas canarios a los que más tarde me
referiré.
Pero ¡bueno!, voy a centrarme ahora, en analizar los
entresijos de este execrable y tramposo sistema colonial español impuesto desde
tiempos históricos hasta nuestros días, por el Reino de España y sus gobiernos
sucesivos en Canarias, y que tantos perjuicios ha irrogado al damnificado
Pueblo Canario y que seguirá produciendo daños de todo tipo a nuestra gente, así
como al territorio, hasta el glorioso día en que los Independentistas Canarios,
consigamos la liberación de nuestro Pueblo Canario, con la desarticulación y
abolición total del régimen y sistema colonial imperante.
Considero que una de las lacras más detestables del
sistema colonial es el caciquismo, que en Canarias fue creado en sus orígenes
por los primeros colonos españoles, que después de la primera invasión, de las
datas y repartimiento de tierras y aguas, se quedaron en las Islas Canarias.
España necesitaba en su “finca privada” de Canarias unos capataces que les
administraran el botín y que mamporrearan con la
ayuda de la policía y de los Jueces coloniales, a los canarios insumisos, a los
alzados y contrarios a ser siervos o esclavos de estos “señores” o “señoras” y
del Reino de España. Para ese injusto cometido, además de entregarles parte de
las tierras usurpadas, les concedían una serie de privilegios que con el tiempo
fueron pasando a sus herederos, generación tras generación, llegando a
controlar los medios de producción y la mano de obra barata del Pueblo Canario
que de sol a sol pasaban fatiguitas, hambre y miseria, trabajando para estos
colaboracionistas y que fueron objeto del ignominioso u sangrante asunto de la
contrata y prácticamente vendidos como emigrantes para habitar infectos y
despoblados territorios coloniales españoles en América, a cambio de fletes y
derechos de exportación e importación que llenaban los bolsillos de esta clase
parásita y estéril que con el tiempo llegó a conformar una minoritaria clase
oligárquica con los nuevos colonos llegados de afuera (españoles, portugueses,
italianos, ingleses, y otros) que controlaban todos los sectores económicos y
recursos del Pueblo Canario.
Al ser un territorio fragmentado en islas, el nuestro,eEl sistema colonial se esmeró
en que cada una de ellas existiera una clase minoritaria oligárquica que no
tuviera ningún tipo de relaciones con la de las otras islas, para que no se
unieran nunca para conspirar contra el poder colonial español. Este con la
experiencia acumulada en otros coloniajes en América, sembró siempre la
discordia y el enfrentamiento entre ellas, algunas veces por cuestiones más morales
que practicas, pero que hacían un gran efecto para seguir perpetuando en las
islas y en el tiempo, el nefasto régimen colonial español. Hoy el mal
denominado pleito insular tiene mucho que ver con todo ello.
Esta clase oligárquica es la primera que colabora con
el sistema colonial impuesto, pero, por desgracia, en la colonia apestosa
canaria pululan otros colaboracionistas
(otras lacras) que son un lastre pesado para que el Barco Canario de
En el pasado como en el presente, la mayoría de los
intelectuales canarios (as), salvo honrosas excepciones, no han utilizado las
sustancias grises de sus cerebros para iluminar las otras mentes del pueblo del
que forman parte, y sobre todo para ayudar al Pueblo Colonial Canario en el
tortuoso e irrenunciable camino hacia su libertad, soberanía e independencia.
Por el contrario, muchos han puesto toda su inteligencia al servicio del
nefasto colonialismo español, traicionando al damnificado Pueblo Canario.
Podría decir los nombres y apellidos de estos intelectuales colaboracionistas
con el sistema y que durante la historia, de las desafortunadas Islas Canarias,
no han movido ni un dedo contra las injusticias sociales y el racismo endofóbico potenciado por España en su colonia “ultraperiférica”, con la detestable ayuda también de la
citada antes clase canaria oligárquica y caciquil, a la que también han
prestado servicios esta caterva de cráneos privilegiados, que colaboran y
trabajan también con las empresas trasnacionales de capital europeo que saquean
los recursos y los bolsillos de los Canarios y que llenan de hormigón nuestra
Tierra Canaria. Y últimamente algunos de estos descerebrados intelectuales
trabajan para lobbies que desean utilizar el
Archipiélago Canario como plataforma o felpudo para sus nuevas incursiones
coloniales en el Continente Africano.
La “clase periodística” y el batiburrillo
de medios de comunicación, radios y
canales de televisión que hay en el Archipiélago Canario, salvo muy contadas
excepciones, trabajan para el sistema colonial español. Los juntaletras
más listos y listas, forman parte del servicio de inteligencia español. Desde
por la mañana hasta por la noche la mayoría de lo que se mueve en las ondas
radioeléctrica, habla de lo que pasa en España y en Europa o en el mundo
mundial y de lo que interesa a las empresas multinacionales vender a los
consumidores canarios; sin embargo lo que pasa en el Archipiélago Canario no
interesa, y las noticias en relación con lo nuestro, sobre nuestra cultura,
historia, etcétera son escuetas y limitadas, cuando no de un esperpento
folclórico con retransmisiones de romerías (más bien ronerías
carnavalescas)) a la virgen de turno. Por otro lado, la mayoría de las señales
se trata de retrasmisiones de eventos deportivos en donde el eje central son
sobre los “magnificos y estupendísimos
deportistas españoles” y equipitos de furbo
españoles. Asimismo se le dedica bastante tiempo por todos los medios de
comunicación a darle publicidad al
político o la política colaboracionista de turno, con entrevistas a la carta y
perfectamente dirigidas para que el canarito pasivo
se trague sus mentiras y vaya a votarle en las próximas elecciones coloniales.
La perversidad del sistema colonial español, en relación con los medios de
comunicación y su presión mediática en el Archipiélago Canario, no tienen limites y por si no fuera poco toda
la información inveraz y manipulada que recibe a diario el Canario de las
radios y televisiones y periódicos que están radicados en la colonia, además recibe
las señales y programas de los medios de comunicación centrales situados en la
capital de la metrópolis: Madrid.
Con esta empanada mental españolera
que el sistema colonial nos imponen a los Canarios, con la ayuda detestable de
los traidores y colaboracionistas de turno canarios, terminamos por olvidarnos: DE QUE SOMOS UN PUEBLO
Y QUE TENEMOS DERECHOS INALIENABLES E IRRENUNCIABLES: UN DERECHO A DECIDIR
SOBRE
En el Archipiélago Canario, a 19 de Septiembre de 2006.