El Observatorio de
Inmigración de Tenerife
Wladimiro
Rodríguez Brito *
Estos días
pasados hemos tenido la oportunidad de asistir al Seminario Internacional sobre
"Crecimiento de la población en espacios insulares de alta densidad
demográfica", organizado por el Observatorio de Inmigración de Tenerife
(OBITEN), promovido por el Cabildo Insular de Tenerife y
En ese contexto, el
Seminario Internacional tuvo como objetivo conocer y comparar diversas
experiencias de ámbitos insulares similares al nuestro, las realidades de la población
de archipiélagos como Baleares, Madeira, Malta y
Hawai. A través de sus ejemplos, nos han permitido reflexionar acerca de las
distintas repercusiones del incremento reciente de la población de Tenerife y
sus efectos, tanto en la sociedad como en el territorio que lo soporta.
La estadística es
suficientemente elocuente, entre 1975 y 2005, según la información padronal, la isla acumula alrededor de 300 mil nuevos
habitantes, lo que supone un incremento del 52,4%. Este acusado crecimiento
poblacional es siempre superior al que observa respecto del conjunto del país,
el doble e incluso el triple en algunas etapas. Sólo en 2005, Tenerife
experimentó un crecimiento de 14.068 habitantes, en el que la inmigración
suponía casi el 80 por ciento del total, con apenas un 20 por ciento por
natalidad. Podemos deducir con facilidad los problemas que se están generando
en este territorio motivado por un aumento tan desproporcionado en la llegada
de nuevos residentes, con diferentes culturas y costumbres que tratan de
mantener en su nuevo hogar. Con estas velocidades y cantidades la integración
cada vez se complica más y se generan conflictos nunca vistos en el
Archipiélago. Es necesario y obligatorio que empecemos a tomar medidas sin
tardanza para intentar controlar este proceso que amenaza con desbordar a esta
sociedad y a sus instituciones. Desde la responsabilidad de gobernar y de legar
a nuestros hijos una tierra en similares condiciones a las que heredamos de
nuestros padres, los políticos debemos afrontar esta situación y no mirar hacia
otro lado, esperando que la naturaleza o
Desde este punto de
vista, es siempre enriquecedor establecer foros y espacios de discusión técnica
y política que permitan profundizar en el conocimiento de los problemas del
crecimiento poblacional en territorios insulares, limitados, reducidos y
fragmentados. Aprender cómo en diferentes lugares afrontan y gestionan el mismo
problema puede aportarnos claves que desconocemos en la búsqueda de medidas y
acciones que prevengan o eviten males mayores en el futuro inmediato.
Para terminar, quiero
felicitar a los organizadores de este Seminario por esta apuesta seria y
rigurosa a la hora de afrontar un problema tan sensible y a la vez tan delicado
como es el tratamiento de los flujos migratorios; y, en especial, a
* Consejero del
Área de Medio Ambiente y Paisaje del Cabildo Insular de Tenerife