EL CENTINELA
"LA OLEADA DE MARGINACIÓN YA PARECE IMPARABLE EN LA CIUDAD DE LAS PALMAS"
Según denuncia Alfredo Ramos, delegado episcopal de Cáritas diocesana en Canarias.
Por
Jose AlmeidaEl sábado 30 de abril escribí una ´reflexión periodística` que titulaba "La izquierda ya no tiene nada que hacer", en la que hablaba de dos mujeres -me hubiera dado igual que hubieran sido hombres- que ocupan altos cargo en la Administración canaria en la que, entre otras cosas, decían que todo lo que hacen, todo lo que tienen previsto hacer lo hacen pensando en el bien de la mayoría de los ciudadanos -las hayan votado o no- que habitamos esta ínsula de Gran Canaria.
Estas dos mujeres pertenecen al Partido Popular, o sea, que ideológicamente practican una política de derechas, es decir, que priman lo privado sobre lo público y que, además, tienen una tendencia, no sé si consciente o inconsciente, a confundir lo público con lo privado, entre sus características más destacables.
Una de ellas es Águeda Montelongo, Consejera de Empleo y Asuntos Sociales del Gobierno de Canarias, que afirmaba en una entrevista que iba a demostrar que "Los logros sociales no son patrimonio de la izquierda", y que la Consejería que ella administra está haciendo lo indecible por solucionar toda la problemática social que existe en el Archipiélago canario -donde incluye, creo, a Gran Canaria y a su capital.
La otra es la primera edil del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Josefa Luzardo, que también afirmaba que está trabajando -más horas de las que le corresponderían, creo que se dejó caer, y cobrando nada más que alrededor de 60 mil euros al año (10 millones de las antiguas pesetas)- para que el municipio que ella preside solucione todo lo que tiene que ver con la pobreza, la marginación y la exclusión social. Hasta ahí todo bien, me dije, tiempo al tiempo.
Pero resulta que bajo a la calle el domingo 1º de mayo -no pude ir a ninguna manifestación de las que estaban prevista en la capital porque vivo en La Aldea y, entre otras cosas que no vienen ahora a cuento, tenía el coche en el taller de mecánica de mi padre con las rótulas y la amortiguación jodidas- y me da por comprar el periódico "Canarias7" -más bien por el cuchillo que regalaban con el ejemplar para dárselo a la viejita- y me encuentro con un reportaje titulado "Pobreza Capital" firmado por una tal Blanca Oliver, en el que no sólo negaban todo lo que habían afirmado estas dos altos cargos -La Águeda Montelongo y La Josefa Luzardo- sino que incluso aportaban cifras, datos y estadísticas de la situación que están atravesando la isla de Gran Canaria y Las Palmas de Gran Canaria, donde quedaba patente que el estado en que se encuentran la isla y su capital, más que preocupante, es terriblemente alarmante.
Con lo desconfiado que soy -y con el elevadísimo grado de descreimiento que tengo de todos partidos políticos, ya sean de izquierda, de derecha o de centro, y no sólo de los partidos, sino incluso también de las ONGs o de los sindicatos-, no suelo creerme a pies juntillas todo aquello que afirma o denuncia cualquiera sobre tal o cual asunto, hasta que yo mismo lo compruebo o lo contrasto con otras informaciones u otras fuentes.
Pero en este caso particular, que ahora más nos ocupa y preocupa, quien denuncia es ni más ni menos que Cáritas diocesana -ahí es nada-, una Institución que pertenece a la Santa Madre Iglesia Apostólica y Romana -que normalmente son más afines ideológicamente a los postulados de la derecha, o la derecha a los postulados de aquella, que muchas veces no se sabe y se confunden- que no tiene ánimo de lucro y, que además, está en contacto directo y diario con los sectores más marginados, empobrecidos y excluidos de la sociedad, hay que tomarse esta denuncia con cierto sentido de verosimilitud.
Pues la cosa, oiga, no está tan bien como nos dicen la Consejera de Empleo y Asuntos Sociales del Gobierno de Canarias por el Partido Popular, Águeda Montelongo y la alcaldesa del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, la también pepera, Josefa Luzardo, ya que La Diócesis de Canarias, que recoge sus cifras directamente de cada una de sus parroquias, afirma que "el 17,5% de la población de Gran Canaria vive bajo el umbral de la pobreza, es decir, que subsisten con menos de 180 euros al mes." Dándose, además, la triste circunstancia de que un 56% de esa cantidad son mujeres.
Según la Diócesis de Canarias si "a esto se le añade que un 18% de los grancanarios están al límite de la pobreza, el porcentaje que refleja la miseria de la isla alcanza un alarmante 35,5%".
Sí señores, si ya la cosa es grave y no se ven políticas claras, ni acciones contundentes por parte de estas administraciones para paliar o solucionar esta terrible e indeseada problemática, nos enteramos de que el Ayuntamiento capitalino que preside la ya conocida como "La llanera solitaria" (Josefa Luzardo) ha subido tres veces en siete meses el sueldo de sus altos cargos. ¡apaga la luz y vámonos!.
Según fuentes de toda confianza, el concejal que menos cobra en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ronda los 59 mil euros al año y el que más los 63 mil. (Alrededor de los diez millones de las antiguas pesetas por año. Si están cuatro años en el cargo vienen a ganar unos cuarenta millones peseta arriba, peseta abajo).
A ustedes, estimados y sufridos lectores, les toca juzgar si procede o no lo que está aconteciendo ante nuestros ojos impávidos.
Alfredo Ramos, delegado episcopal de Cáritas Diocesana en la capital grancanaria, afirma que "Las situaciones de pobreza, exclusión social y marginación que hoy se vive en Las Palmas de Gran Canaria son sólo la punta del iceberg. La realidad es todavía mucho más grave de la que revelan los datos que manejamos desde las organizaciones de ayuda".
A la vista de los últimos datos, según Alfredo Ramos "no puedo sino ratificar la tendencia al alza que se observa en las situaciones de exclusión de la ciudad, con especial atención a las mujeres y a los niños".
En cuanto a la juventud, Alfredo Ramos culpa al trabajo en precario del importante incremento de número de jóvenes que caen en situaciones de exclusión social, económica y laboral, "una oleada de marginalidad que ya parece imparable", reconoce.
Si el presente de la capital aparece empañado, el futuro no muestra signos de mejoría, más bien todo lo contrario. Al menos así lo percibe el hermano Jesús García Barriga, responsable máximo de la Obra Social de Acogida y Desarrollo, que además de constatar en su quehacer diario el fuerte repunte de los casos de pobreza que se viven en Las Palmas de Gran Canaria, se ha percatado de un gran problema que se le avecina a la ciudad, generado por la presencia de mujeres abandonadas en la calle. Tanto es así que augura que "La situación en dos o tres años será insostenible".
Según el hermano Jesús, el caso de la juventud no se presenta mejor. Éste afirma que está comprobando que todos los jóvenes de entre 16 y 25 años son consumidores de drogas y alcohol, aunque sólo sean los fines de semana, llegarán a los 40 con las facultades mentales muy mermadas. "A raíz de ello fracasarán en sus relaciones laborales y de pareja, y no estarán en disposición de dar respuesta a los nuevos retos que le imponga la sociedad", añade.
"EXISTE POCA IMPLICACIÓN OFICIAL"
Si bien todas las Instituciones canarias poseen departamentos de Asuntos Sociales en los que se proyectan políticas de inclusión social, tanto el responsable de Cáritas diocesana como el de la Obra Social de Acogida y Desarrollo, coinciden en reclamar un mayor apoyo oficial para llevar sus proyectos adelante.
El hermano Jesús se queja de la falta de medios para poder atender a todos los necesitados de la ciudad y apunta que "El papel de las Instituciones es poco menos que nulo".
Como les decía al comenzar esta especie de reflexión escrita, y visto lo visto, aquí hay alguien que miente y no soy precisamente yo.