Oposición desquiciada

Justo Fernández Rodríguez

La mentira, la manipulación y la utilización de la Iglesia, así como de algunas asociaciones de víctimas del terrorismo y de organizaciones familiares, por el Partido Popular, contra la libertad y los derechos constitucionales de amplios sectores ciudadanos, como arietes de su política de oposición al Gobierno, deberían comenzar a preocupar no tanto por lo que han hecho como por los límites hasta donde está dispuesto a llegar, para recuperar el poder que la derecha difícilmente acepta perder.

Mientras los dirigentes políticos de la mayoría de los países de la Unión Europea y los medios de comunicación, incluidos los británicos, responsabilizaban a Toni Blair del fracaso de la Cumbre Europea, Mariano Rajoy pretendía asignárselo a Rodríguez Zapatero. Al mismo tiempo, Botín, Cuevas y el gobernador del Banco de España elogiaban, con mayor o menor entusiasmo, la "prudente política económica" del Gobierno.

Después de muchos años en los que las irregularidades en la recogida, transparencia y contabilización del voto emigrante han sido una constante en las elecciones de Galicia, Canarias o Baleares, en favor de quienes gobiernan en cada una de estas comunidades, Manuel Fraga, por primera vez, lanza sospechas sobre el posible fraude electoral con los votos de los gallegos residentes en Venezuela. Esa será la excusa, si no consigue el diputado que le hace falta para gobernar, para justificar la pérdida del poder.

Unos días después de que el director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) dijera que el 11-M podría haberse evitado si el Gobierno de Aznar hubiera tomado en serio el riesgo de un atentado islamista -por cierto, descuido reconocido por el propio Aznar, en su primer libro-, la Comision del 11-M ha concluido sus trabajos. Pese a los intentos de suavizar las conclusiones, todos los grupos parlamentarios coinciden en que el Gobierno de Aznar, con exclusivos fines electorales, manipuló, mintio e intentó engañar a los ciudadanos utilizando, de forma sectaria, los medios de comunicación públicos, sobre la autoría del atentado de Atocha, acusando a ETA cuando tenía suficientes pruebas de que los autores de la masacre fueron terroristas islamistas.

Para llevar a cabo esa gigantesca mentira, utilizó de forma sectaria todos los medios de comunicación públicos; se negó a convocar a la comisión delegada del Gobierno para asuntos de crisis, ante "el mayor atentado terrorista de la Historia de España"; rechazó reunir al Pacto Antiterrorista y llamó, unilateralmente, a manifestarse en toda España al margen de todas las fuerzas políticas parlamentarias.

No creo que la homosexualidad pueda convertirse en un valor añadido para conseguir trabajar en los medios de comunicación privados, pero desde luego rechazo que, por su opción sexual, alguien pueda ser discriminado laboral, política y socialmente.

La ofensiva de la dirección del Partido Popular contra el reconocimiento de derechos de los homosexuales no ceja. Ante la Comisión de Justicia del Senado, elegidos por los diferentes partidos políticos, comparecieron diez expertos, para analizar la adopción de niños por parejas homosexuales. Lógicamente, cada partido invitó a aquellos especialistas que, en sus intervenciones públicas, artículos, ensayos o investigaciones, mostraran unas teorías más cercanas a sus planteamientos políticos.

A instancia del Partido Popular, compareció Aquilino Polaino, catedrático de Psicopatología, cuya indudable notoriedad ha estado basada en la repugnante homofobia de sus juicios y diagnósticos sobre los homosexuales. El diario ’El Mundo’ lo considera más un "teórico de la Edad Media que de la época actual".

Siete de los expertos insistieron en la ausencia de evidencias, prácticas o científicas, de que los niños adoptados por homosexuales presenten diferencias negativas respecto a los adoptados por familias heterosexuales. La homosexualidad no forma parte de los criterios para la valoración de la idoneidad en la adopción. El mayor riesgo para los niños es que sean educados, sin sus padres, en alguna institución pública o privada.

Los expertos propuestos por el PP, naturalmente, manifestaron su oposición a la adopción de niños por parejas del mismo sexo. Aquilino Polaino comenzó su disertación calificando la homosexualidad como "una patología" a la que se llega por tener "un padre hostil, distante, violento o alcohólico" o "una madre "fría y muy exigente", pese a que la Organización Mundial de la Salud, desde hace más de quince años, retiró la homosexualidad de su listado de patologías. Y continuó: "Los niños educados por una pareja homosexual muestran una mayor promiscuidad en la conducta sexual y tienen una mayor propensión al consumo de drogas".

La indignación de la mayoría de los senadores y expertos asistentes contrastaba con la satisfacción de los senadores del PP, especialmente de su portavoz, Agustín Conde, quien calificó la intervención de su invitado de "magnífica y perfectamente documentada". Y no es para extrañarse: lo que había hecho el experto era ratificar la conocida teoria de Manuel Fraga sobre los homosexuales: "Hay que reconocer que algo les pasa para ser como son. Sus cromosomas se equivocan y producen una anomalía".

Fuentes del PP respondieron que el partido "ni apoyaba, ni dejaba de apoyar" las teorías expuestas por el experto Polaino. Pero, no pasó mucho tiempo sin que varios dirigentes del Partido Popular se distanciaran de las aseveraciones de Aquilino Polaino. Alberto Ruiz Gallardón, alcalde de Madrid, dejaba clara su "profunda discrepancia". El alcalde de Vitoria, del PP, llegó más lejos y sonsideró "completamente miserable que la gente se manifieste contra los homosexuales".

Más tarde, conscientes de las inaceptables acusaciones y de su agresiva carga homófoba, alguien, en el PP, debió dar la orden de salir a los medios de comunicación y descalificar a su experto psiquiatra como si constituyeran una sorpresa sus criterios. Inmediatamente, fueron compareciendo Eduardo Zaplana, Ana Pastor, Pío García Escudero o Esperanza Aguirre. Felipe del Baño, diputado en las Cortes Valencianas, calificaba las afirmaciones de Polaino de "inaceptables, delirantes y enfermizas".

Dos días después, el Senado, con los votos del PP, CiU y PAR, ha vetado la ley de matrimonio gay como una pequeña victoria moral para Aquilino Polaino. ¿Cuántos obispos y dirigentes del PP asistirán a la manifestación, convocada para hoy, a las doce, en Madrid, a favor de la "Pobreza cero, sin excusas"?. ¿Cuántos autobuses habrán alquilado los alcaldes del PP y los obispos para trasladar a manifestantes de otras ciudades?