Orando por lo que necesito y trabajando por lo que quiero

P. Luis Barrios

En una entrevista llevada a cabo esta semana con una periodista de la frontera de Hidalgo, Texas y Reynosa, México se me preguntó lo siguiente: ¿por qué usted, como líder religioso, en vez de estar llevando a cabo demostraciones y acciones contra el gobierno de Estados Unidos, para que le devuelvan la ayuda humanitaria confiscada que estaba destinada a Cuba, no hace lo que se supone que debe de hacer un religioso, orar para que Dios le ayude en lo que desea?

Mi respuesta no se hizo esperar y con mucha disponibilidad y convicción le contesté que yo tengo la buena costumbre teológica de orar por lo que necesito y trabajar por lo que quiero.

¿Qué es lo que necesito?, le pregunté a mi amiga periodista Necesito fortaleza espiritual para levantarme cada mañana con el deseo de seguir creyendo que un mundo diferente, en donde la justicia social, política, sexual, racial y económica, entre otras, salga triunfante. Necesito también entender que Dios no es responsable de las atrocidades que existen en este mundo por lo tanto, no es su responsabilidad de arreglar este desorden. De la misma manera necesito comenzar el día con la convicción que lo imposible puede ser posible pero el orar y sentarme a esperar sin hacer nada es faltarle el respeto a Dios. Esta mala costumbre de limosnear con oraciones es una irresponsabilidad mística, una vagancia espiritualista y una holgazanería religiosa.

¿Qué es lo que quiero?, le dije a mi amiga periodista. Yo quiero una sociedad en donde se garantice a cada ciudadanx un hogar, un trabajo y un salario decente. Quiero una sociedad que garantice que el acceso a servicios médicos y educativos son derechos que como pueblo tenemos y los mismos no deben de comprarse. Continué diciendo que quiero un gobierno democrático -el cual contrario a los gobiernos en donde las corporaciones a través de su clase dominante deciden quien gobierna- el pueblo tenga completa participación en su elección, fiscalización y remoción si es necesario. Quiero una sociedad en donde contrario a los valores errados de la individualidad y competencia se promuevan los valores de la cooperación y la colectividad.

Luego de tomar un segundo aire y de verle su carita como atolondrada le continué diciendo a mi amiga periodista que yo quiero una sociedad en donde mis hijxs"hijxs tengan garantizadxs"garantizadxs un presente y un futuro y yo no tenga que enterrarles a destiempo porque fueron víctimas de brutalidad policial, del VIH/SIDA o asesinadxs"asesinadxs en una guerra estúpida -defendiendo los intereses de la clase dominante o lo valores de un nacionalismo etnocentrista- por haber invadido colonizado y violentado la soberanía de otro país.

También quiero una sociedad en donde los seres humanxs"humanxs sean aceptadxs"aceptadxs y respetadxs"respetadxs con las diversidades que nuestra Diosa nos halagó y festejó en la creación. Que esa sociedad por un lado acepte la diversidad de la orientación sexual, racial, étnica, religiosa y de género -por solo mencionar algunas- y por otro lado celebre esas diversidades.

Quiero igualmente la liberación de mis hermanos profetas y antiterroristas cubanos quienes están injustamente encarcelados en prioness federales de Estados Unidos -Antonio Guerrero, Fernando González, René González, Ramón Labañino y Gerardo Hernández-por amar la libertad y el respeto a la vida. Quiero ver que los cinco retornen a su amada patria Cuba para que puedan reunirse con sus seres queridos y continuar su valioso trabajo de la construcción y protección del proyecto cubano de un socialismo democrático.

Del mismo modo quiero ver que el terrorista cubano Luis Posada Carriles -encarcelado en este momento en Texas- es extraditado a Venezuela y se enfrente a la justicia por haber cometido crímenes contra la humanidad.

Y por supuesto, quiero una sociedad en donde yo puede envejecer trabajando por la justicia y en esa vejez se respeten mis derechos a tener un hogar, poder comer, tener acceso a mis medicamentos y cuando llegue el momento, que mi espíritu deje su morada terrenal, este proceso se lleve a cabo con decencia, pudor o dignidad.

Esta utopía, le dije a amiga periodista, es realizable, yo la quiero y la estoy trabajando, no la estoy orando. Yo no se si la podré ver o si la podré disfrutar, eso no es lo mas importante. Lo mas importante es que la estoy trabajando y tengo la satisfacción que alguien la disfrutará. Tal vez mis hijxs"hijxs y lxs"lxs hijxs"hijxs de mis compañerxs"compañerxs, mis nietxs"nietxs y lxs"lxs nietxs"nietxs de mis compañerxs"compañerxs. De esta manera cuando Dios me pida cuenta le podré decir que yo sé en donde está mi hermano y mi hermana, porque soy su cuidador.

Esta es también la razón, le volví a decir a mi amiga periodista, por la cual estoy dando la pelea en este momento por Cuba. Queremos que nos devuelvan la ayuda humanitaria que nos quitaron, queremos que nos dejen pasar la frontera y llegar a Cuba con esa ayuda y queremos que de una vez y por todas terminen con este estúpido bloqueo que es ilegal e inmoral. Por esto sigo orando por lo que necesito y trabajando por lo que quiero. Paz con justicia.

P. Luis Barrios
Iglesia San Romero de Las Américas
New York, New York

11 de agosto de 2005

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