ORGULLOSAMENTE BÁRBARO (EL MOTÍN DE LOS EXCLAVOS)

 

Pedro J. Brissón

 

Orgullosamente bárbaro (El motín de los esclavos) es el libro que acabo de leer. Su autor: Isidro Santana León. Y si, me he sentido partícipe de los personajes expoliados, desheredados y perseguidos que según la novela, y allá por 1609, se querían alzar contra los caciquismos y abusos perpetrados por los castellanos invasores. La iglesia es un fiel aliado de esta nueva oligarquía, a la cual apoya, traicionando todos los credos que su Biblia predica.

 

Una novela actual a pesar de los años en los que transcurre la historia. Porque todos sabemos que los delitos contra la humanidad jamás prescriben, y ya desde aquel entonces existían alzados que deseaban ver su tierra invadida libre de sanguijuelas piratas, de políticos corruptos y de una iglesia que miraba para otro lado; siendo infiel a la palabra evangelizadora del tan alabado Jesús.

 

 En palabras de Isidro Santana: “…Entonces comprendí que la patria existe para los que la sentimos como algo inherente a nuestra esencia. Cada actuación que erosiona a mi tierra, es como si me desgarraran la carne; cada pastor, labrador o pescador que eliminen de su seno, es como si amputaran diferentes vísceras de mi cuerpo. El dolor -tangible-, me estrangula el alma. Desolado e irascivo por ver -imposibilitado- como le cambian su salvaje faz milenaria, para entregarla cual “fulana” a los deseos lascivos de todos los que con dinero la pueden usar; travestida de un cúmulo de diversos, distantes y extraños lugares: con el hormigón y el piche, con la urbanización de alto standing, con los puertos deportivos, con los elitistas campos de golf, con las tragaldabas superficies comerciales (evacuadoras de las rentas de los nativos isleños hacia el exterior) y toda esa depredación colonial, asumida y nunca contestada…”

 

Y magistralmente el autor, y después de éste preámbulo, nos conduce a imaginarnos en esa época abusiva donde la razón radica en la fuerza de las armas. ¿Qué es lo que ha cambiado? Porque verdaderamente las frases reunidas anteriormente nos aportan tanta verdad que escuece y duele, relegándonos a los nacidos en esta tierra a un segundo o tercer plano. Y en Gáldar, mejor dicho en todo el Norte (realmente en toda Canarias); se están fraguando todos estos atropellos que los grandes comisionistas políticos y empresarios llaman progreso. ¿Desarrollo sostenible? ¿Eso que es? –se preguntan ellos con una sonrisa hipócrita en sus labios.

 

Si seguimos navegando por el libro, vemos como el relato de Santana nos adentra en una historia de traiciones, abusos, explotación de los cuerpos y de hambre. Y te involucras en el relato aunque no quieras, pasando las páginas cada vez más aprisa y deseando que la suerte cambie en la siguiente página que está por leer; poca suerte tienen esos alzados valientes defensores de su patria. Pobres en posesiones pero ricos en ideales. Encima, para añadir más a su desgracia; la traición que está presente en todas las épocas de revolución, también se les aparece: “Afán algo Lascasiano el del Avispado, al considerar que la vida tenía sentido aunque careciera de libertad; que se podría ser esclavo digno, recibiendo trato humanitario. Reaccionariamente le era imposible asimilar que la única dignificación de un esclavo radica en la conquista de su libertad, o luchando por ella; así como la única humanización de un pueblo sometido es lograr su soberanía nacional o luchar por conseguirla. Quizás ignorara que los pueblos expropiados o desheredados se convierten en esclavos, aunque los vistan de señores; quizás desconociera que la libertad no está en la apariencia sino en posesión”.

 

No voy a extenderme más, no me gusta descubrir demasiado de un libro. Sólo me resta decir que este libro no te deja indiferente. Terminado de leer, sientes que se te han escondido muchas cosas y tu alma apagada se torna para siempre incendiaria e insumisa. ¡Enhorabuena al autor!