Otro año más…
Justo
Fernández Rodríguez
Mientras las sociedades opulentas, pese a
sus diferencias económicas internas, en estas fechas hacen alarde de su poder
de compra o de endeudamiento, en medio de discursos gubernamentales sobre la hermandad,
la solidaridad y los buenos deseos sobre el futuro, la lucha por la paz, la
democracia, la educación, la protección social, el acceso a la vivienda, la
atención sanitaria y contra la pobreza, la explotación infantil, la corrupción
y la delincuencia organizada han experimentado escasos avances, cuando no
importantes retrocesos, pese a las múltiples conferencias, foros y cumbres
internacionales, cuyas resoluciones y acuerdos son reiteradamente incumplidos,
aplazados u olvidados.
El profesor Ignacio Trueba, principal impulsor de la
‘Declaración de Santander’, asegura que “la pobreza es uno de los principales
problemas a los que se enfrenta la humanidad. La pobreza absoluta priva a sus
víctimas del mínimo imprescindible para vivir, obligándoles a llevar una
existencia denigrante por las enfermedades, el analfabetismo, la malnutrición y
la miseria”.
El optimismo no puede ser el sentimiento que acompañe los pobres resultados
obtenidos. Los datos apenas varían. 1200 millones de personas sobreviven con un
dólar o menos al día. 2.800 viven con menos de dos dólares diarios. El 15% de
la población posee el 78% del PIB mundial. El 1% más rico de la población
percibe la misma cantidad de ingresos que el 57% más pobre. 54 países son más
pobres ahora que en 1990. Más de 1.000 millones de personas están desempleadas
o subempleadas, de las que el 60% son mujeres. 245 millones de niños, entre 5 y
17 años, se ven obligados a trabajar. Los salarios de las mujeres son entre el 30
y el 60% más bajos que los de los hombres. Casi 900 millones de adultos son
analfabetos y 114 millones de niños en edad escolar no reciben educación.
Continúa incrementándose el comercio incontrolado de armas, que terminan en
manos de gobiernos represivos, bandas criminales o grupos armados. Este
comercio intensifica la violación de los derechos humanos, favorece el
terrorismo, provoca el estallido y duración de conflictos bélicos e impide que
la ayuda humanitaria llegue a quienes más la necesitan, contribuyendo a
perpetuar la pobreza. Cada minuto muere una persona como consecuencia de la
violencia armada y muchas más son heridas. La mayor parte de las víctimas son
civiles.
Según
Un informe de
Las desaparición forzada o involuntaria es un método
que muchas dictaduras, de diversa orientación política, utilizan contra sus
opositores.
Amnistía Internacional aplaude que 85 países, de todos los continentes, hayan
expresado su preocupación por la utilización de la pena de muerte. Sin embargo,
ha manifestado su condena por la decisión del Gobierno japonés de reanudar la
práctica de la pena de muerte y el aumento de las ejecuciones en Irak, donde se
ha asesinado, “legalmente”, a 53 personas en el presente año.
Ahora, se ha condenado a muerte y ejecutado al dictador, Sadam
Husein, antiguo sicario militar de EE.UU., represor de su propìo
pueblo, en un juicio parcial, sin garantías y que, con toda seguridad,
aumentará la violencia desatada en Irak por la decisión de tres farsantes, Bush, Blair y Aznar,
quienes, utilizando toda clase de falsedades y mentiras, decidieron invadir
ilegalmente el país contra la decisión del Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas. Una guerra criminal que ha costado más de 250.000 víctimas iraquíes, la
mayoría civiles, y 3.000 soldados estadounidenses.
Según Transparency Internacional, en su informe de
2006, la corrupción se ha incrementado en el mundo, especialmente por parte de
gobiernos y administraciones públicas, con efectos devastadores para los
sectores más vulnerables de la sociedad, convirtiéndose en el mayor obstáculo
para las políticas de reducción de la pobreza mundial.
En España, el aumento de las fiscalías anticorrupción y los mayores medios con
que todas ellas han sido dotadas, en contraste con los sucedido durante los
gobiernos aznaristas, que llegaron a estudiar su
supresión, ha destapado lo que una gran mayoría de ciudadanos sospechaba: la
corrupción generalizada alrededor de la especulación inmobiliaria, en la que
son cómplices necesarios alcaldes, concejales y técnicos. Valencia, Murcia,
Madrid y Baleares lideran la corrupcion y el expolio
ciudadano, con Canarias pugnando por abrirse paso hasta el primer puesto.
Tengo la percepción de que, en el balance final del año 2007, no podremos
alardear de avances decisivos en ninguno de los aspectos señalados.
En cualquier caso, Feliz Año Nuevo.