Otro año más…

 

Justo Fernández Rodríguez

 

Mientras las sociedades opulentas, pese a sus diferencias económicas internas, en estas fechas hacen alarde de su poder de compra o de endeudamiento, en medio de discursos gubernamentales sobre la hermandad, la solidaridad y los buenos deseos sobre el futuro, la lucha por la paz, la democracia, la educación, la protección social, el acceso a la vivienda, la atención sanitaria y contra la pobreza, la explotación infantil, la corrupción y la delincuencia organizada han experimentado escasos avances, cuando no importantes retrocesos, pese a las múltiples conferencias, foros y cumbres internacionales, cuyas resoluciones y acuerdos son reiteradamente incumplidos, aplazados u olvidados.


El profesor Ignacio Trueba, principal impulsor de la ‘Declaración de Santander’, asegura que “la pobreza es uno de los principales problemas a los que se enfrenta la humanidad. La pobreza absoluta priva a sus víctimas del mínimo imprescindible para vivir, obligándoles a llevar una existencia denigrante por las enfermedades, el analfabetismo, la malnutrición y la miseria”.


La ONU patrocinó, hace seis años, un compromiso, suscrito por 147 jefes de Estado y aprobado por unanimidad por la Asamblea General, que planteaba los denominados Objetivos de Desarrollo del Milenio: Erradicar la pobreza extrema y el hambre, reduciendo a la mitad, en 2015, el porcentaje de personas con ingresos inferiores a un dólar diario. Lograr, en 2015, que todos los niños y niñas puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria. Promover la igualdad entre los géneros. Eliminar las desigualdades entre géneros, en todos los niveles de enseñanza, para 2015. Reducir, para 2015, en dos terceras partes, la tasa de mortalidad de los niños menores de cinco años. Mejorar la salud materna, reduciéndola, para 2015, en tres cuartas partes. Combatir el Sida, el paludismo y otras enfermedades deteniendo su expansión y comenzando a reducir su incidencia para 2015. Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y reducir a la mitad el porcentaje de personas que carecen de acceso al agua potable y fomentar una asociación mundial para el desarrollo.


El optimismo no puede ser el sentimiento que acompañe los pobres resultados obtenidos. Los datos apenas varían. 1200 millones de personas sobreviven con un dólar o menos al día. 2.800 viven con menos de dos dólares diarios. El 15% de la población posee el 78% del PIB mundial. El 1% más rico de la población percibe la misma cantidad de ingresos que el 57% más pobre. 54 países son más pobres ahora que en 1990. Más de 1.000 millones de personas están desempleadas o subempleadas, de las que el 60% son mujeres. 245 millones de niños, entre 5 y 17 años, se ven obligados a trabajar. Los salarios de las mujeres son entre el 30 y el 60% más bajos que los de los hombres. Casi 900 millones de adultos son analfabetos y 114 millones de niños en edad escolar no reciben educación.


Continúa incrementándose el comercio incontrolado de armas, que terminan en manos de gobiernos represivos, bandas criminales o grupos armados. Este comercio intensifica la violación de los derechos humanos, favorece el terrorismo, provoca el estallido y duración de conflictos bélicos e impide que la ayuda humanitaria llegue a quienes más la necesitan, contribuyendo a perpetuar la pobreza. Cada minuto muere una persona como consecuencia de la violencia armada y muchas más son heridas. La mayor parte de las víctimas son civiles.


Según la Organización Mundial de la Salud, en el África Subsahariana la malaria es responsable de la muerte de más de 3.000 niños cada día y más de un millón de recién nacidos mueren anualmente durante los primeros 28 días de vida.


Un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte que la epidemia causa una reducción de la creación de puestos de trabajo en los países más afectados, que se acerca al millón de ellos por año. Son los niños los más vulnerables. En todo el mundo, hay unos 2,3 millones de niños que viven con Sida y se calcula que alrededor de 15 millones han quedado huérfanos. Las niñas tienen un mayor riesgo de ser objeto de abusos sexuales y contraer el Sida, en sus trabajos, particularmente cuando son obligadas a prostituirse.


La ONU, en su informe trienal “El agua, una responsabilidad compartida”, advierte que, aunque existe agua dulce abundante, está mal distribuida, tanto a niveles nacionales como locales, por lo que más de mil millones de personas no tienen acceso al agua potable y 2.600 millones carecen de saneamientos básicos. La corrupción en la gestión y distribución y la escasez de inversiones en la capacitación de recursos humanos y en infraestructuras son factores que contribuyen a la situación actual.


Las desaparición forzada o involuntaria es un método que muchas dictaduras, de diversa orientación política, utilizan contra sus opositores. La Asamblea de las Naciones Unidas ha aprobado, el pasado 21 de diciembre, la Convención Internacional sobre Protección de Todas las Personas contra la Desaparición Forzada”. Amnistía Iternacional ha mostrado su satisfacción, considerándola como “una medida histórica en la lucha por poner fin a una de las formas más perniciosas de violación de los derechos humanos, lamentablemente presentes en gran número de países de todas las regiones del mundo.


Amnistía Internacional aplaude que 85 países, de todos los continentes, hayan expresado su preocupación por la utilización de la pena de muerte. Sin embargo, ha manifestado su condena por la decisión del Gobierno japonés de reanudar la práctica de la pena de muerte y el aumento de las ejecuciones en Irak, donde se ha asesinado, “legalmente”, a 53 personas en el presente año.


Ahora, se ha condenado a muerte y ejecutado al dictador, Sadam Husein, antiguo sicario militar de EE.UU., represor de su propìo pueblo, en un juicio parcial, sin garantías y que, con toda seguridad, aumentará la violencia desatada en Irak por la decisión de tres farsantes, Bush, Blair y Aznar, quienes, utilizando toda clase de falsedades y mentiras, decidieron invadir ilegalmente el país contra la decisión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Una guerra criminal que ha costado más de 250.000 víctimas iraquíes, la mayoría civiles, y 3.000 soldados estadounidenses.


Según Transparency Internacional, en su informe de 2006, la corrupción se ha incrementado en el mundo, especialmente por parte de gobiernos y administraciones públicas, con efectos devastadores para los sectores más vulnerables de la sociedad, convirtiéndose en el mayor obstáculo para las políticas de reducción de la pobreza mundial.


En España, el aumento de las fiscalías anticorrupción y los mayores medios con que todas ellas han sido dotadas, en contraste con los sucedido durante los gobiernos aznaristas, que llegaron a estudiar su supresión, ha destapado lo que una gran mayoría de ciudadanos sospechaba: la corrupción generalizada alrededor de la especulación inmobiliaria, en la que son cómplices necesarios alcaldes, concejales y técnicos. Valencia, Murcia, Madrid y Baleares lideran la corrupcion y el expolio ciudadano, con Canarias pugnando por abrirse paso hasta el primer puesto.


Tengo la percepción de que, en el balance final del año 2007, no podremos alardear de avances decisivos en ninguno de los aspectos señalados.


En cualquier caso, Feliz Año Nuevo.