OTRO GALLO NOS CANTARÍA

 

Por Jose Almeida Afonso

 

Que la solidaridad no es un valor en alza, ni una práctica más o menos habitual de las personas que más podrían desarrollarla, nos los muestra y demuestra con incontestable rotunda claridad, con apabullante patente desnudez, la incuestionable realidad cotidiana.

 

Inmersos como estamos en un castrante, oscurantista y perverso sistema capitalista, donde los principales valores que priman son una individualidad feroz, insolidaria, mezquina (hay otra individualidad más positiva, más constructiva, que es aquella en la que el individuo intenta definirse ante los demás para construir su propia personalidad, su peculiar manera de ser y estar en el mundo, su particular forma de relacionarse con los demás, y con su entorno más próximo o lejano, pero -y esto es lo fundamental, lo esencial- sin anular al otro, sin avasallar y, por su puesto, sin humillar a su semejante, inspirado en un profundo respeto, intentando incluso para éste, que él mismo encuentre o descubra su camino, su personal manera de arte o de vida en la cual pueda expresarse con ilimitada libertad), junto a una competitividad voraz, destructiva.

 

Esta individualidad feroz junto a la voraz competitividad sólo puede producir frustración, destrucción, infelicidad, al tiempo que alimentan uno de los sentimientos más nefastos que habitan al ser humano, el egoísmo, desterrando a los más beneficiosos de la generosidad y la bondad.

 

Viene esta reflexión a cuento porque acabo de leer una información en la que se afirma que Canarias gasta más de 90.000 millones de pesetas al año en juegos; cifra ésta que no incluye lo gastado en juegos ilegales o clandestinos.

 

Así, la inmensa mayoría de los canarios, tan dados al lloro fácil y a la queja permanente, nos gastamos una cantidad enorme de dineros en bingos, loterías, quinielas, cupones y demás juegos de azar, que de invertirse en algunos de los numerosos problemas que aquejan a Canarias -cultura, cultura y cultura, entre otros tantos- otro gallo nos cantaría, sí señor, otro gallo.

 

Artevirgo/La Aldea/Canarias a lunes 16 de mayo de 2005

 

[*Este artículo fue escrito el 29 de marzo de 1994. Finalmente, el director del Diario de Las Palmas, Santiago Betancor Brito, no consideró oportuna su publicación. Y no se publicaría]