Canarias y los "otros incendios"


Ramón Moreno

 


Unos incendios sin fuego aparente, invi­sibles, pero infinita­mente más devastado­res, vorágines e infer­nales, que los que han arrasado recientemente grandes superficies de Gran Canaria, Te­nerife, y La Gomera; felizmente sofocados y, al parecer, también extinguidos. Y cuyas secuelas, efectos se­cundarios y daños colaterales, hemos estado padeciendo todos los canarios, abrasándonos por dentro, de forma indolora, pero no menos exterminadora. Me re­fiero, metáforas aparte, al abyec­to, depredador e incendiario co­lonialismo español, que nos aso­la desde hace más de cinco siglos -que se dice pronto-, y que no parece extinguirse.

 

Un voraz y arrasador incendio provocado, que a lo largo de nuestra denigrante historia colo­nial, ha contado con el colabora­cionismo de auténticos pirómanos; que no han sido otros, que los traidores -sumisos y obedien­tes- canarios de servicio, a dispo­sición de la metrópoli para seguir manteniendo el status quo, y preservar sus mezquinos y espúreos intereses.

 

Así que, con ser importantes, ya no se trata solo de los cuantio­sos e irreparables daños ocasio­nados en nuestros montes y me­dianías, irresponsablemente cal­cinados; ni de las pobres familias que han perdido su modesto pa­trimonio. La cuestión de fondo es que, todos los canarios somos los verdaderos damnificados históri­camente.

 

Nuestro pueblo se ha ido con­sumiendo, poco a poco, por el fuego abrasador de la aculturación, la negación de nuestra idio­sincrasia; y nuestras señas de identidad, se han laminado pau­latinamente, de forma premedi­tada, en una sibilina política en­cubridora, consistente en una masiva inmigración diluyente. ¿Que incendio puede ser más exterminador, que aquél, que aún sin arder, ha calcinado la conciencia de todo un pueblo, convirtiéndola en cenizas inidentificables?

 

¡Los canarios tenemos que ser como el Ave Fénix! Pero, lo que pasa en Canarias, tiene una raíz común, y una cosa es consecuen­cia de la otra. ¿Como es posible, que con la tragedia que hemos vi­vido días atrás, y donde se evi­denció la ineficacia, ineptitud, inoperancia, y la irresponsabili­dad manifiesta de estos dirigen­tes que padecemos, el pueblo ca­nario en su totalidad no se haya echado a la calle para protestar enérgicamente por este estado de cosas? ¡Descorazonador!

 

Este pueblo sigue todavía, en pleno siglo XXI, preso del síndro­me del colonizado, incapaz de reaccionar y revelarse en defensa de su tierra, su dignidad, su au­toestima, y su derecho inalienable a decidir libremente su futuro, sin tutelas ni dictados de nadie.

 

De ahí que, como auténticos masoquistas, estemos todos su­friendo las nefastas consecuen­cias del colonialismo español, que sigue aferrado a lo único que le queda del imperio, mas abajo de las Columnas de Hércules.

 

Por todo esto, quiero insistir una vez más, en denunciar la verdadera situación de Canarias, a años luz de la imagen idílica que nos vende esa desprestigia­da clase política, y que no se co­rresponde, para nada, con lo que pasa en realidad en nuestro Ar­chipiélago; sumido en una pro­funda crisis en todos los aspec­tos, de una extrema gravedad. Aparte de la canallesca e infame indefensión político-jurídica en que se encuentra Canarias -ata­da de pies y manos-, que nos im­pide demarcar nuestras fronte­ras y delimitar nuestros espacios marítimos, ante la política de he­chos consumados de Marruecos, que nos tiene incluidos (excepto La Palma y El Hierro, de momento) en su Zona Económica Exclusiva de 200 mi­llas. ¿Que ha hecho España? ¿No es este un hecho de extre­ma gravedad? ¿No es de extre­ma gravedad para nuestra eco­nomía, que Canarias sea, en la práctica, un mercado cautivo, destinatario y consumidor de los excedentes comunitarios? Por cierto, ¿existe REA...almente al­guna relación directa o indirecta, entre lo que ingerimos en las Is­las, y la cada vez más generaliza­da obesidad mórbida que afecta a parte de nuestra población?

 

¿O no es de extrema gravedad, que nuestro aparato productivo esté en manos foráneas, y que los beneficios obtenidos en Ca­narias -sin siquiera cotizar aquí-, sean desviados fuera, con la consiguiente descapitaliza­ción del Archipiélago? ¿O no es de extrema gravedad, que Cana­rias no tenga un Banco propio (si exceptuamos las Cajas canarias, politizadas y con una mínima cuota de mercado) y sean los Bancos y Cajas españoles los que operen en condiciones ventajo­sas, con el continuo drenaje de recursos que sufre nuestra eco­nomía?

 

¿O no es de extrema gravedad, que a nuestro Archipiélago se le haya abocado a vivir exclusiva­mente del turismo, dejando de la­do la necesaria diversificación de nuestra economía, haciéndonos más dependientes aún del exte­rior? ¿O no es de suma grave­dad, que yo me coja estos emputes, y un día me pueda dar algo?

 

¡Canarias está ahora mismo en la UVI !, con quemaduras de primer grado, gra..vísima, y a la espera de que le sea administra­da la extremaunción; y cuya mi­sa corpore in sepulto, será conce­lebrada y oficiada por ambos Obispos, que concederán una amplia indulgencia a los supervi­vientes.

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