FRANCIA DIJO
“OUI” A SARKOZY
Ramón Moreno
Y con ello, se ha consumado una especie de “matrimonio de conveniencia”
-que durará, en principio, cinco años-, entre el electorado francés,
otorgándole el 53% de los sufragios, y el hijo de refugiado húngaro, Nicolas Sarkozy;
que se convierte así, en el sexto presidente de
Pero, más allá del análisis de los resultados de las presidenciales
francesas, la llegada al Eliseo de Nicolas Sarkozy, habría que
interpretarla, no solo en clave interna; sino también, y no menos importante,
en clave de política exterior, con Bruselas en el horizonte más cercano, y el
Eje Paris-Berlín como telón de fondo.
La esperada victoria del líder de
De los once aspirantes, no a
Al triunfo de la derecha, también contribuyó, en gran medida, la
división de la izquierda, que toca fondo y, fundamentalmente, la brillante
actuación de Nicolas Sarkozy,
que estuvo muy convincente, en dos actos estelares: el multitudinario mitín de Montpellier, y el
clarificador debate televisivo Royal- Sarkozy, con
record absoluto de audiencia. Frente a la vaguedad del plan de financiación de Ségonèle Royal, y a su promesa de descentralizar Francia, y
de “rejuvenecer este Estado jacobino”, se impuso el rigor y el pragmatismo
de Nicolas Sarkozy y su modelo de “trabaja más para ganar más”, que
dejó en evidencia a su oponente, con su propuesta de “subvenciones para todos”.
Los franceses está claro, que prefieren la disciplina.
Sarkozy
afirmó que llegaba al Eliseo para “restablecer la identidad nacional”. Y en
este sentido, son muy interesantes las declaraciones a “EL MUNDO” de André Glucksmann,
figura de pro de los “nuevos filósofos” y fundador de la revista “Le meilleur des Mondes”, cuando dice: “Sarkozy
ha hecho el diagnostico correcto para combatir la crisis en la que está sumida
Francia desde hace 30 años”. Hombre de izquierdas, Glucksmann,
no ha dudado en reconocer que, “la izquierda gala carece del sentido de la
realidad”. Por su parte, Alain Touraine, sociólogo e intelectual francés, considera
que, si bién Francia es sociológicamente
de centro-izquierda, “estamos asistiendo al derrumbre
del Partido Socialista, dirigido por funcionarios que ganan mucho dinero, y
escriben textos revolucionarios pero luego los ridiculizan”.
Y tiene mucha razón, porque el fracaso de Ségonèle
Royal abre una profunda crisis en la izquierda francesa que obliga a su
refundación. Precisamente, con vistas a las legislativas de junio, el tercero
en discordia, François
Bayrou, se ha apresurado a poner en marcha el Movimiento
Democrático, registrandolo como partido político.
En el contexto internacional, el triunfo de Nicolas
Sarkozy, refuerza las intenciones de Bruselas, para
la rápida aprobación de un nuevo Tratado de
En lo que respecta a la posición norteamericana, Sarkozy
levanta pasiones entre los “neoconservadores”; es decir, el grupo que promovió
la invasión de Irak. Según escribió Anne Applebaum, miembro, al igual que el ex presidente del
Gobierno español, José-Maria Aznar, del Comité
para el Peligro Presente, un centro de estudios que promueve una política
exterior dura en Oriente Próximo y en materia de terrorismo, Nicolas Sarkozy, “representa a los nuevos europeos”. Parece como si
en EE.UU. se volviera a la época de Thomas Jefferson,
uno de los padres fundadores de la “patria USA” cuando dijo: “todo hombre tiene
dos nacionalidades, la suya y la francesa”.
Por lo demás, en lo personal, las elecciones a
¡Descorazonador!
Canarias, mayo de 2007