PACTO DE MEDINACELI
SUPUSO MÁS DEL PLEITO INSULAR

Fidel Campo Sánchez

En estos momentos en que comenzamos este artículo, está esa televisión partidista y parcial, mal llamada canaria, un medio de todo menos de cultura canaria, está emitiendo el discurso de la nacionalidad del presidente del desgobierno autónomo, don Adán Martín y demás yerbas. Como no estamos dispuestos a sufrir el efecto adormidera por soportar esos discursos anodinos de quien se cree que los canaritos de a píe somos bobos de baba y que de cuando en cuando nos espeta desde el convencimiento de que pese a que vivamos en un estado de derechos y obligaciones, continuamos siendo súbditos en lugar de ciudadanos, como se tienen creído estos atorrantes que vienen utilizando las poltronas para sus medros personales y de grupo, en esta república bananera y tercer mundista.

Dicho, previamente, lo precedente, pasamos a reflexionar sobre el principal motivo del presente, de acuerdo con el encabezamiento:

Una vez que en 1978 se promulgara la Carta Magna, quedó marcado el camino a seguir la vía de acceso a la autonomía. Uno de los vericuetos a seguir era el artículo 151, la autonomía plena que era a la que aspiraban amplias capas sociales de la población canaria. Como siempre tuvo que ser un foráneo, el catalán Solé Turá, del PCC quien diera la cara defendiendo la vía del 151, frente a la mayoría conchabada con los nacionalistas españoles entre éstos y los canarios de servicio. Como siempre y una y mil veces más los representantes canarios mostraron que por encima del pueblo soberano estaban sus intereses personales y sectarios.

Pero, lamentablemente, prevaleció la opción del 143 porque fue decidido por la metrópoli española y sus lacayos en este Archipiélago Atlántico que si por el 151 accedieron las llamadas nacionalidades históricas, con más motivo Canarias que, aunque traten de convencernos de lo contrario estamos a 2000 kilómetros de España y a 100 del continente cercano, el africano, sin que por ello queremos decir que los habitantes de las Islas, de mayorías de sui géneris mestizaje, sean netamente africanos. A todo esto habría que añadir, además del clásico y secular entreguismo de nuestros diputados, los miedos a las aspiraciones independentistas de amplias capas de la sociedad, encabezadas principalmente por Antonio Cubillo Ferreira, máximo dirigente del MPAIC (Movimiento por la Autodeterminación e Independencia de Canarias).

El paso de los años nos ha venido a demostrar que, con la LOTRACA más el 143 era lo mismo pero... sin embargo se ha venido a demostrar que fue insuficiente y muy nocivo para amplias capas sociales y si muy beneficiosa para los chanchullos y leyes excluyentes de representatividad como la ley electoral canaria, que es una ley de auténtica vergüenza internacional y pluscuamperfecta.

Ventiladas todas las cuestiones del Estatuto Canario, en dirección favorable al Estado y de las oligarquías canarias se produjo lo que ha dado en llamarse el pacto de Medinaceli, llamado así porque se fabricó en una cafetería madrileña, al lado de la Iglesia del famoso Cristo que, sin duda, se hubiera apiadado de Gran Canaria por las incomprensiones y prepotencias que puso de manifiesto ese aprendiz de brujo, más en la defensa de sus estatus de futuro que de la representación que ostentaba y que, para mayor inri, pudo haber sido el delfín de Carrillo y que en la actualidad es un carca millonario.

A grandes rasgos el pacto a que llegaron los representantes de Gran Canaria y Tenerife ubicaban el Parlamento en la ciudad de La Laguna y la permanencia y como única Universidad de Humanidades, puesto que así quedaba nivelada esta cuestión docente debido a que en Gran Canario ya contaban con la Universidad Técnica. Cuestiones que, como podemos ver fueron incumplidas totalmente y han ahondado más en el Pleito Insular con incidencia asimismo en el pleito La Laguna-Santa Cruz de Tenerife. La falta de entendimiento, de diálogo, el no escuchar al ciudadano, están llevando a que, cada vez más, se esté hablando de dos autonomías, pues, ni los unos ni los otros se ponen de acuerdo y, lo que es mucho más grave, no se podrán de acuerdo nunca jamás. La Laguna agraviada de siempre, por los chichas radicales, al quedarse para ellos el Parlamento y querer fusionarla nunca perdonará y olvidaran el agravio sufrido, alejando, por supuesto simpatías para dejarse absorber.

A gran Canaria se le dio como contrapartida la Delegación del Gobierno de España, con sede en Las Palmas y, que esto viene suponiendo que, de no surgir en Tenerife algún líder que lo remedie, la futura capitalidad de esta nacionalidad se irá para tierra de infieles, al decir de los mal intencionados, a pesar de las aspiraciones chichas, planteadas en su momento, de que Tenerife recuperara el ser capital única del Archipiélago - sobre bases de 1927, que lo fuera - y sede del Parlamento. En un gesto de generosidad y rabia interior, los tinerfeños aceptaron la bicapitalidad, en rotación entre Las Palmas y Tenerife, una aparente concesión para asegurar el Parlamento, algo mucho más importante que la Delegación del Gobierno, todo ello, como es habitual por estos peñascos, de espalas al pueblo soberano al que secularmente se le viene ninguneando y no contando con él en un referéndum, como es de justicia y lógico si realmente se respeta la Constitución y la Declaración Internacional de los Derechos Humanos.

Hoy nos encontramos con aquellos que se horrorizan cuando, nosotros los soberanistas, hablábamos de "nación", hoy tiene la desvergüenza de erigirse como los auténticos poseedores de las esencias del nacionalismo -nosotros lo denominamos soberanismo-, para después y sin hacer ascos de ninguna especie, en el colmo de la cretinez manifestar que el nacionalismo de ATI-CC es una nacionalismo mercantilista para crear riqueza. ¡Se entiende que si! Pero creación de riqueza para ellos, los oligarcas, pues, para el canarito son esas migajas que vemos y ese 500 mil que mal viven bajo el umbral de la pobreza.

* LA LAGUNA