QUE PAGUEN LOS CULPABLES

 

José Luis Valdés (*)

 

Un pastor les decía a otros pastores, ¡que viene el lobo!, ¡que viene el lobo!, pero los otros no le hacían caso, hasta que un día llegó el lobo y se comió la mayoría de las ovejas.

 

La historia de la humanidad esta llena de ejemplo como éste. En la práctica y en la historia tenemos el caso de los verdaderos demócratas alemanes denunciaron ante el mundo a Adolfo Hitler y su partido político ‘Nacional Socialista’ (nazi) al principio de los años 30.

 

Las contradicciones que generan los trillizos y sus correligionarios de la derechona populista en Canarias, es fruto de las batallitas por el intercambio de poderes en las poltronas de los asientos de la política representativa.

 

Por lo general el Archipiélago, como cualquier otro lugar de este mundo, no escapa de la mano depredadora del capitalista y los representantes de las burguesías que pugnan entre ellas por pisar moqueta y dirigir la política.

 

Los oportunistas y manipuladores siempre se han aprovechado de la inocencia y de los sentimientos de los pueblos, para comerles el coco con piquitos de oro y buen palique de demagogia populista.

 

Ya está Bien de inocentadas y de tantas justificaciones para no culpar a los culpables y sus cómplices de la actual situación real de especulación y corrupción en que vive nuestras Islas.

 

Cuando alguien comete un delito tiene que pagar por ello y no excusar al delincuente por su condición económica y política. ¿O acaso no es igual el que comete un crimen con una pistola que quien lo comete con un bolígrafo? Los crímenes siguen siendo crímenes y los criminales deben de pagar por sus hechos.

 

El principal crimen en Canarias está en la pobreza, con más de quinientos mil pobres; en el paro con más de ciento treinta mil parados; en los salarios de miseria, los contratos en precario y con fraude de ley; en la pérdida de nuestra identidad, idiosincrasia y cultura; en la destrucción de nuestro escaso territorio, la contaminación de nuestro medio ambiente; en la falta de hospitales y ambulatorios, la tardanza de las ambulancias; en los más de tres millones de trastos por las carreteras de Tenerife y Gran Canaria; en la existencia las mafias y trafico de drogas, prostitución y, un largo etc.

 

Éste es el crimen de todos los días y, para acabar con esto, hay que denunciar a los criminales y que paguen los culpables con cárcel, pérdida de confianza y inhabilitación perpetua a ocupar cargo publico.

 

(*) Es miembro del Consejo Nacional de UNIDAD DEL PUEBLO