El paisaje y el
bolsillo
Wladimiro Rodríguez Brito
Creo que
todos estamos convencidos de que el paisaje es la resultante de la naturaleza y
el hombre, exceptuando aquellos lugares más inhóspitos para la vida: las zonas
polares, grandes montañas o desiertos. En el resto del planeta, el hombre ha
moldeado la piel de la tierra en una acción colectiva. En Canarias tenemos
numerosos paisajes que los presentamos como referencia y elemento identificador
de nuestro pueblo. Por citar algunos ejemplos: el antiguo Valle de
Los mismos campesinos
que mantuvieron bosques como el Cedro, El Pijaral,
Las Mercedes, Monte de Aguirre, Los Tilos, y un largo etcétera, a pesar de las
muchas penurias de combustibles y recursos, incluida la falta de suelo para
cultivos sobre dichos espacios forestales, más húmedos.
Estas letras tienen
el deber de ser críticas, dentro del espíritu navideño vigente en estas fechas,
deben servir de punto de reflexión, ante las mesas abundantes y bien servidas
de esta noche. Es habitual, cada vez más, que escaseen en nuestros hogares, en
la cena más importante del año, productos vinculados a nuestra tierra; más bien
al contrario, se busca lo exótico y foráneo como signo de riqueza mal
entendida. En la enorme cantidad de comidas de empresas, instituciones y amigos
celebradas en estos días no hemos visto en demasiadas ocasiones vinos de la
tierra, cuando sabemos que existen importantes excedentes de cosechas
anteriores y que en la relación calidad-precio no tienen nada que envidiar a
los peninsulares.
Si nos declaramos
defensores de la cultura local y pretendemos mantener un paisaje vivo
cultivado, hemos de ser solidarios con los que podan y azufran la viña, que
también son los que limpian los campos de maleza, ayudándonos a prevenir
potenciales incendios, manteniendo una dura lucha contra la erosión y el
abandono. Nuestros agricultores constituyen la primera línea de defensa
ambiental de la sociedad, sin estar en la nómina de
Los vinos de
importación no son sólo algo más baratos, también representan otro paisaje,
otra cultura, otra economía. Tenemos que entender que no podemos tener un
paisaje bueno, bonito y barato sin poner algo a cambio, sin contribuir social e
individualmente a conservarlo. Este paisaje se convertiría en un erial
impersonal si desparecieran los campesinos que lo diseñan, construyen, limpian
y le dan esplendor. Sólo nos daremos cuenta de su importancia el día -esperemos
que no llegue nunca- que lo perdamos, como tantas otras cosas.
Pero no es momento
ni para quejas ni para lamentos. En el año que se avecina y en los posteriores
continuaremos luchando por defender y conservar el campo y la cultura rural
canaria contra cualquier agresión que lo ponga en peligro, tal y como hemos
hecho durante tantos años pasados. En esa línea, no se nos puede quedar en el
tintero la felicitación a todos aquellos que han aportado su grano de arena
para conseguir la renovación de las ayudas al cultivo de nuestros plátanos. En
ese sentido, deseamos fervientemente que se haga un buen uso social y ambiental
de este dinero.
Para finalizar, sólo
me resta enviar a todos los lectores y al resto de tinerfeños y canarios la más
cordial y sincera felicitación navideña, con la esperanza de que los buenos
deseos que todos tenemos en estas fechas se mantengan pasados los efectos del
vino, y entre todos perseveremos en la búsqueda de una mejor sociedad, más
justa, solidaria, preocupada por su medio ambiente y participativa. Muchas
felicidades.
* Consejero del Área de Medio Ambiente y Paisaje del
Cabildo Insular de Tenerife