Víctor Ramírez o la palabra hecha banot

Francisco P. De Luka

Se presentó el pasado jueves 3 de Marzo en la Librería del Cabildo, en Tenerife, el libro del compatriota Víctor Ramírez, "A la sombra de Alcorac", una acertada recopilación de reflexiones periodísticas. La fría y desapacible tarde no impidió que se llenara la sala y allí, en familia patriótica, fue desgranando Víctor todo su potencial dialéctico en medio de un silencio expectante y ávido de país canario. Flanqueado en la presentación por los escritores Juan Manuel Torres Vera y Ricardo García Luís, el primero aludiendo a los personajes característicos que cobran vida en sus artículos y el segundo haciendo una profunda y analítica reflexión del autor y su obra, Víctor se sinceró una vez más. Pienso que el sentimiento auténtico es el generador de las más rotundas y lógicas reflexiones que puede hacer un escritor. Y si además se lanzan como dardos certeros a las conciencias y las hace un patriota canario desafiante con el entorno colonial, y por tanto hostil, que nos rodea, entonces el resultado no puede ser más satisfactorio. Ese sentimiento, la satisfacción más absoluta, fue el que experimentamos aquel jueves todos los presentes en el acto. Allí estaba un amazigh (noble, libre y orgulloso) canario que expresaba sin tapujos ni boberías todo lo que su corazón le dictaba, directamente y sin filtro. Quiso transmitir Víctor que tenemos prisa, que la lucha liberadora pugna por hacerse protagonista en este caos político, social y cultural en el que se encuentra Canarias y que la mejor arma es la palabra. La palabra como vehículo imprescindible para despertar las conciencias dormidas, pues ellas despiertas son el motor del cambio radical. Dio máxima importancia a conceptos tan hermosos como la rebeldía, la insumisión o la sublevación por la palabra, valores legítimos en un pueblo colonizado y sometido como el nuestro desde hace más de cinco siglos. La palabra como instrumento de lucha y de fuerza, que penetra en las mentes isleñas dirigiéndolas cual improvisado imán al objetivo del hierro liberador. Me gusta la lucha contra la ignorantación del isleño que lleva emprendiendo desde hace muchos años el compatriota Víctor. Y me gusta el matiz y la precisión que utiliza cuasi instintivamente en el lenguaje hablado y escrito porque, es cierto, es fundamental para que todo un pueblo como el isleño, en las complejas condiciones político-sociales en que se halla inmerso, comience a vislumbrar por las rendijas del alma la luz de la liberación.

Y, como no, prologada su obra por otro puntal, el estimado compatriota Teodoro Santana, del cual puedo decir que posee un espíritu en total libertad consigo mismo y, consecuentemente, con todo nuestro pueblo canario y que, además, utiliza el don de la poesía y la más fina intuición para ejercer de alzado canario en búsqueda permanente de la libertad colectiva, de nuestra ansiada tilelli, al igual que Víctor y otros muchos compatriotas. Y quiero terminar con unas expresivas frases del prologuista que sintetiza de forma magistral la esencia del patriota y escritor: "Víctor ama la Verdad, y tiene que proclamarla. Aunque la Verdad, en estas islas, sea una cruel amante".

Desde nuestro espacio digital del www.Guanche.net, con el saludo afectuoso del Director, la más sincera felicitación al autor, porque con sus trabajos señaliza con generosa luz el tortuoso y estrecho camino que nos conduce a la meta final que supone el awañak del futuro.