¿PARLAMENTO CANARIO
O LA CUEVA DE ALIBABÁ?
Fidel Campo Sánchez
N
o acostumbramos a utilizar vocablos mal sonantes pero, en esta ocasión se nos va a permitir la utilización de ¡manda huevos!, que nos espetara el señor Trillo del PP, como presidente de las cortes españolas. Y lo hacemos para hacer notar la improcedencia del Parlamento canario, por el desafuero, ese acto contrario a la ley, al negarse a cumplir el mandamiento judicial del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, que ordena el desalojo del edificio por ese escándalo que, con alevosía, prepotencia y casi nocturnidad utilizaron al defender lo ilegal de la expropiación o latrocinio a la familia de la Barreda, familia chicha y legítimos propietarios, que fueron y son, de ese inmueble que da a la calle castillo y Teobaldo Power.Que además de todos esos cúmulos de ilegalidades, perpetrados por todos los diputados, los de antaño y los de ahora, muchos de los cuales permanecen desde 1978, tengamos que ver, como para hacer daño y proteger la galopante corrupción y toda clase de felonías, en vez de optar por la defensa de las leyes, lo hacen por tantas y tantas patrañas como se vienen cometiendo en esta república bananera y tercer mundista: tráfico de influencias, informaciones privilegiadas y conchabeos de todo tipo para lograr dinero fácil y exportarlo a paraísos fiscales.
De ahí que, ese "ínclito" señor Becerra, portavoz del desgobierno de esta mamandurria, se haya atrevido a manifestar esa auténtica cretinez de que no se irán a ningún campamento con el "parlamiento", que diría Cubillo. Nosotros le diríamos al señorito Becerra: plantéese la instalación de una jaima, pues, cualquier día aparece la policía judicial y los pone de "patitas en la calle", como se le hace a cualquier hijo de vecino, y los parlamentarios, que deben mentalizarse que son pueblo, no tienen porque recibir trato diferente, ¡oh no!.¿Tan incapaces serán que desconocen que los derechos de pernada no son de este siglo?
Todos estos políticos que tenemos que soportar, unos, desertores de la guataca y los otros, hijos y nietos de aquellos que durante toda la dictadura succionaron de las mismísimas ubres del franquismo deben, ¡de una puñetera vez!, darse cuenta que en ningún estado de derechos y obligaciones se puede actuar siendo delincuentes y, por tanto, contra la legalidad vigente y, si no se devuelve lo mal adquirido, lo pagan con sus dineros y no con dinero público, que sería malversación de caudales públicos. Pudieran estar siendo acreedores a disfrutar de una buena temporada en el hotel rejas de Tenerife II o en el Salto del Negro, donde pueden haber reclusos con menos delitos que los por ellos cometidos, que para mayor vergüenza de propios y extraños se les ve pasando de todo, mostrando sus irresponsabilidades cada vez que cuestiones como la que apuntamos, se las pasan por el forro... de sus entretelas.
Conformes los irresponsables con las consecuencias a posteriori, del dislate, como resultado del informe emitido por el que fuera asesor jurídico del Parlamento, y antes de ver quién o quiénes pagarían la factura del hurto, lo nombran consejero de Educación, dejando tras si una desastrosa gestión, en la que su lema fue crear conflictos y perseguir a los docentes por no coincidir con él, en su empecinamientos de que la enseñanza debía ser tercer mundista, ya que no se necesitaban universitarios sino peones, camareros, maleteros y chulos, excluyendo de la mala enseñanza a sus hijos, ya que ellos los envían a universidades de élite al extranjero, ya sea a España, EE.UU. o Reino Unido.
Pero es que, por si fuera poco, se le nombra, como futuro delfín de Adán Martín, consejero de presidencia y por si fueran pocas las gansadas que ha cometido, se le viene considerando pieza clave en el nuevo Estatuto de Autonomía y en la Ley Electoral Canaria, fabricada al gusto de las oligarquías, hoy, para mayor vergüenza, vendedores de ese nacionalismo mercantilista y falsario. De no remediarlo el pueblo soberano, buscando un buen enderezador de entuertos en los próximo comicios tendremos que hacernos, al igual que los aborígenes, el Atis Tirma y Umiaya (tirarnos por un barranco, al igual que hieran el Mencey Bentor y otros).
En resumen, tenemos que manifestar, ante lo que nosotros consideramos un vulgar latrocinio, que esos sui géneris diputados del Parlamento Canario, podrán tener bastantes semejanzas con la Cueva de Alibabá y los 40 ladrones, de ese magnifica obra clásica de la literatura árabe.